Ciencia: resuelven uno de los enigmas astronómicos más antiguos de Japón

El fenómeno astronómico más antiguo que se tenga documentando en la historia de Japón por fin ha sido explicado gracias a la ciencia.

En pleno 2020 parece que la ciencia es uno de los bastiones más firmes y esperanzadores para la humanidad. No sólo ante la contingencia mundial que se vive con el Coronavirus Covid-19. Sino con muchos otros fenómenos que parecían inexplicables en siglos pasados.

No marcamos un referencia de cientos de años en vano. Ya que acaba de suceder algo tan curioso como extraordinario. En donde un fenómeno astronómico por fin ha podido ser explicado a 1.400 años de que sucediera. Todo gracias a la ciencia.

Ciencia: este retrete inteligente con cámara analiza lo que haces para diagnosticarte

Científicos crean un retrete inteligente capaz de estudiar a sus usuarios y sus heces para cuidar su salud y diagnosticar posibles enfermedades.

Según nos relata la más reciente publicación de SOKENDAI: Review of Cultural and Social Studies, un 30 de diciembre del año 620 se registró un aparentemente extraño fenómeno astronómico.

En donde el cielo se vio revestido por un "espíritu rojo" en forma de una "cola de faisán" larga, muy larga. Así lo marcan los cronistas de aquel entonces y durante cientos de años nadie sabía con precisión qué pudo haber sido.

Pero entonces Ryuho Kataoka, investigador de la Universidad Sokendai, de Hayama, Japón, desarrolló el proyecto de investigación recién presentado.

Ciencia: resuelven uno de los enigmas astronómicos más antiguos de Japón

En él se dedicó a entrevistarse con astronómicos, geofísicos, lingüistas y hasta ornitológos. Entre todos cruzó la información de la crónica del año 620 llegando a  una conclusión respaldada por todos esos científicos.

El fenómeno descrito en el texto antiguo se habría referido a una Aurora Boreal. Pero no una "común" sino una que sucedió durante una gran tormenta magnética.

Es por ello que habría tenido tonalidades rojas en algunas partes a la par que desplegó un efecto de abanico, interpretado como una cola de faisán por el cronista original.

Incluso recrearon digitalmente las condiciones orográficas de la zona para validar la posibilidad del fenómeno. Y así la ciencia aclaró este misterio milenario.