Una crónica de sexo: La gitana y el amor de mi vida

Otro relato de Capela Love

A mi amiga le encantaba eso de las cartas, los trabajos, los amarres de amor. A mí me parecía (y parece) bien estúpido gastar dinero en esas cosas, sobre todo cuando se trata de forzar el amor prendiendo una vela a los espíritus chocarreros. No gracias.

Pero ella insistió. Y a mí, en esa época, me costaba decir que no.

Ella insistió porque yo tenía un supuesto arroz con culo en el amor porque tenía como 3 jevos a la vez, par de pretendientes en fila y no me decidía por ninguno. Y, tú sabes, hay que elegir a uno ASAP para comenzar una relación, casarse y tener hijxs. Aunque ellos aparentaban no querer un compromiso serio y yo, la verdad, no sé si les quería; pero la pasaba bien porque me sentía libre y deseada.

Así que fui donde la gitana y, en resumen, esto fue lo que pasó:

Velas

Fecha de nacimiento

Hora de nacimiento

Lugar de nacimiento

Cartas

"Aún no has conocido al amor de tu vida, es un hombre mayor que tú, trabajan en lo mismo."

$25

$30 porque no tenía cambio

Ha pasado más de una década de esa lectura de cartas y tuve por muchos años sus palabras incrustadas en mi cabeza: "el amor de tu vida es uno solo y existe". Porque aunque no le creí, quería creerle; porque era más fácil creer que ese ser humano esperaba por mí en una esquina del Planeta, a hacer lo que realmente quería hacer.

Bombito al pitcher.

En todo el tiempo que ha pasado desde entonces, he metido la pata mil veces involucrándome en relaciones con la gente incorrecta. Y cada vez que no funcionaba esa relación, pensaba que era porque yo no era lo suficientemente: talentosa o buena o cool o guapa o sexy o inteligente o bellaca.

gitana

Por miedo a la soltería cambié de novio más que de panties, en la espera de que alguno fuese el dichoso "amor de mi vida". Hasta que un día me hice la pregunta que debí hacerme hace años: ¿realmente quieres casarte y vivir en la monogamia por los siglos de los siglos hasta que la muerte los separe amén?

NO

Así que procedí a hacer lo que toda persona cuerda hace cuando entra en guerra con los estándares sociales: comencé a ir a una psicóloga y a leerme montones de libros sobre sobre teoría de género, roles sociales, amor, sexo, etc.

Y así, luego de largas noches y días de mucha reflexión, aprendí a aceptarme y amarme tal cual soy: una mujer libre.

¿Y qué es ser una mujer libre?

Pues una mujer que no depende de nadie y hace lo que le da la gana. Aunque esto incluye un trabajo que me gusta y estabilidad económica, no abundaré en ello.

Soy una mujer libre y estoy soltera voluntariamente, y esa soltería no significa soledad. De hecho, lo menos que estoy es sola -aunque me encante hacer cosas solo conmigo como estar en casa y viajar- por lo que me veo obligada a picharle a medio mundo porque sino, no duermo.

Primero lo obvio: tengo una familia bien cool que me ama y acepta como soy. Segunda cosa menos obvia: tengo un fracatán de amistades con quien comparto gran parte de mi tiempo y a quienes repartí las "responsabilidades" que normalmente tendría un novio o esposo:

  • Ir a cenar, al cine, al teatro, parties, viajes, fiestas familiares y laborales, etc.
  • Ver películas, documentales o series, y no verlas si no estamos juntos
  • Cocinamos y engordamos juntos.
  • Nos vamos de viaje, de roadtrip, de camping, etc.

 

¿Y el sexo?

Pues abundante ¿y el tuyo?

Como no estoy atada a una sola persona, tengo varias con quien mantengo una relación afectiva y sexual. Y no le pongas el sello de "amigos con privilegios" o "fuck buddies" porque no es lo mismo. Aquí hay amor, respeto y honestidad.

De hecho, tengo amigos con quien tengo una relación afectiva no sexual, lo que significa que nos amamos, nos cuidamos y nos brillan los ojos cuando nos vemos, pero no tenemos sexo. Ni queremos.

A todas estas, ese "arroz con culo" que tenía cuando mi amiga me llevó a la gitana, era lo que realmente quería vivir. Y por no confiar en mí, pagué para que me distrajeran de mi verdad.

Pero el poliamor será el tema de otra publicación.

gitana

En fin, tengo un network donde se derrocha el amor y la complicidad, donde básicamente nunca o casi nunca hay un conflicto y donde lo resolvemos todo desde la honestidad y el cariño. Y este corillo está, en su mayoría, en la misma página de soltería 4ever que yo.

Y estas cosas son dificilísimas de tener en una relación monógama tradicional, donde la codependencia siembra aburrimiento y el aburrimiento cosecha la deshonestidad.

Ah ¿que tú tienes una relación monógama tradicional y te va de maravilla? Superbien. Gózatela y sé feliz…

Mientras dure.

Ahora les dejo, no sin antes recordarles que no tienen que pagarle $30 pesos a ninguna gitana para que te diga quién es el amor de tu vida. Porque por más clichoso que se lea, el amor de tu vida eres tú. Tu felicidad está en ti. Y si no aprendes a amarte y aceptarte tal cual eres, será muy difícil que otra persona lo haga. Y ahí está la pendejá, porque a veces no somos lo que la sociedad quiere que seamos. Y salir del closet no es fácil.

Como dice Atahualpa Yupanqui:

Búscalo al cielo en ti mismo

Que allí lo vas a encontrar

Pero no es fácil hallarlo

Pues hay mucho que luchar

 

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