Rebeldía e inspiración latina en obras de arte de los 60 y 70 en Nueva York

Taller Boricua en representación de Puerto Rico

NY-ARTISTAS LATINOAMERICANOS

Obras de artistas latinoamericanos llenos de rebeldía e inspiración que vivieron en Nueva York en la década de 1960 y 1970 son el enfoque de una nueva exposición que explora cómo contribuyeron a que la Gran Manzana fuera centro de la vanguardia artística.

“This Must Be the Place: Latin American Artists in New York, 1965–1975” ("Este debe ser el lugar: Artistas latinoamericanos en Nueva York, 1965-1975"), que se inaugura el próximo miércoles en la sede de la Americas Society en Manhattan, presenta pinturas, fotografías, instalaciones y videos de más de 40 artistas.

A través del trabajo del brasileño Hélio Oiticica, la argentina Marta Menujín, la chilena Sylvia Palacios o el dominicano Freddy Rodríguez, la exposición muestra el clima social y político que vivían las Américas de la época y las tensiones entre norte y sur.

Son comunes elementos de denuncia, identidad, migración y la experimentación con nuevos medios, como videos de “performances” artísticas.

Según la curadora Aimé Iglesias Lukin, estos artistas fueron de alguna manera forzados a “repensarse como latinoamericanos” tras la experiencia de la emigración, y al verse categorizados como hispanos por Estados Unidos.

“También ellos se encuentran con la necesidad de juntarse y crear asociaciones, tanto sea personales como puede ser armarse un grupo de amigos, como también asociaciones político-culturales que ellos mismos armaron para crear comunidad y poder pensarse a sí mismos más allá de estas categorizaciones que les venían impuestas de arriba”, dijo Iglesias Lukin en una entrevista con la AP.

Algunos de los artistas en la muestra viven en Estados Unidos, mientras que otros regresaron a Latinoamérica. Muchos llegaron a Nueva York a través de becas estudiantiles y en la actualidad tienen más de 70 años.

La muestra expone desde un video del argentino Leandro Katz mostrando el tráfico de Nueva York bajo las estatuas de la estación de trenes Grand Central Terminal, a pinturas de figuras geométricas de vivos colores de Rodríguez. Una obra de la artista argentina Liliana Porter muestra una foto de una mujer vietnamita a punto de ser fusilada y al lado el siguiente mensaje: “Esta mujer es vietnamita del norte, sudafricana, puertorriqueña, colombiana, negra, argentina, mi madre, mi hermana, tú, yo”.

Vitrinas con libretos y panfletos de colectivos artísticos y colectivos políticos demuestran lo conectados que estaban los artistas entre ellos. Algunos de estos grupos y organizaciones son el Taller Boricua, el Museo del Barrio, Latin American Fair of Opinion y Brigada Ramona Parra.

Iglesias Lukin, directora y curadora en jefe de Artes Visuales en la Americas Society, dijo que escogió esa época para la exposición porque Nueva York se convirtió entonces en un centro global de las artes del mundo. El final de la década de 1960 y principios de los 70 también fue una época de convulsión y de cambio donde cobraron protagonismo los movimientos pacifistas y por los derechos civiles.

“Y todo esto se refleja en la cultura, no de forma transparente, no de forma literal, pero se refleja de forma metafórica, que es lo lindo que tiene el arte, esa posibilidad de contar a través de metáfora y de contar a través de ciertas sutilezas los procesos sociales que están sucediendo,” dijo la experta. “Muchísimos de estos artistas, además, participaron en muchísimos de estos movimientos sociales”.

Las 91 obras de la exposición podrán verse hasta el 18 de diciembre. La muestra abrirá por segunda vez de mediados de enero a mediados de mayo del 2022 para mostrar otro gran grupo de obras de los mismos artistas.

“This Must Be the Place: Latin American Artists in New York, 1965–1975” abre ahora para asegurar que los propios artistas puedan verla y para crear un libro sobre la muestra en el que ellos mismos den su voz a través de entrevistas.

Para visitar la muestra no hace falta hacer reservación, pero la Americas Society limita el número de personas que pueden estar a la vez en la sala. De acuerdo con los mandatos de la ciudad, todos los visitantes de 12 años o más deben mostra prueba de vacunación contra el COVID-19 y todos los mayores de dos años deben usar mascarilla en todo momento.