Puedes darte una cerveza... aunque estés a dieta

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Tener una cerveza bien friita al frente y no poder beberla por la dieta, es uno de los castigos más crueles.

Enero está por terminar y con la entrada de febrero se define el camino de los propósitos de fin de año. Uno de los más comunes es bajar de peso, un deseo que implica abandonar las frituras, los chocolates y muchas cosas deliciosas; sin embargo, debes de saber que la cerveza puede seguir siendo parte de tus hábitos alimenticios, siempre y cuando respetes ciertas condiciones.

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La cerveza va bien con un estilo de vida saludable, basta con disfrutarla de manera moderada, ya que te proporciona ingredientes que te ayudarán a balancear tu ingesta y con ello, mejorar tu digestión.

Según la ciencia, basta una botella al día para las mujeres y dos para los hombres, para que sus beneficios sean mejor aprovechados. La cerveza es 90% agua y contiene minerales que te hidratan eficientemente, especialmente las que tienen bajos niveles de alcohol.

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El lúpulo —una flor que le brinda amargor y aromas— y la levadura, te darán una buena dosis de complejo B, esenciales para el crecimiento, además de que ayudan al cuerpo a descomponer y utilizar los alimentos, o sea, el metabolismo.

La cerveza tradicional solamente tiene 45 calorías por cada 100 cc y 17 calorías en el caso de la cerveza sin alcohol. Entre las recomendaciones dirigidas a las personas en tratamiento dietético, se aconseja mantener siempre el consumo de cerveza dentro de lo moderado.