Las cinco ventajas de trabajar desde tu casa

Facturando de la sala a la cocina y con los mismos panties desde el lunes.

El mundo entero está pasando por un momento único en que nos vamos a morir estamos enfrentando el COVID-19, un sabroso virus que nos mantiene encerrados en nuestras casas. Desde que anunciaron la cuarentena, todos hemos tenido que hacer ajustes en nuestras vidas, y aunque ahora salimos bien poquito al mundo exterior, por lo menos la hemos pasado chuchupán disfrutando de conciertos, haciendo Facebook Lives hasta en el baño y trabajando desde la sala. ¿Alguna vez pensaste trabajar desde la comodidad de tu hogar, mientras tu jefe te mete presión y el vecino está pasando trimmer como si nada? Hoy te vamos a decir cinco ventajas de laborar desde tu casa.

5. No es necesario usar pantalones: una de las chulerías de trabajar desde tu hogar es que ya no es necesario tener que planchar la ropa de oficina, sino que puedes ponerte tu ropa de deambulante en combinación con tus chancletas para meterle a la faena laboral. ¿Recuerdas cuando llegabas del lunch break y te querías quitar ese botón del pantalón que se sentía como cuchilla en tu barriga? Ahora no solo puedes quitarte el botón sin miedo a que te acusen de hostigamiento sexual, sino que ni siquiera tienes que usar el pantalón. Nunca pensaste ser productivo en calzoncillos y panties, así que ya sabes la satisfacción que siente una stripper al terminar su turno.

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4. Tienes más horas de sueño: antes de que ocurriera el “apocalipsis coronavirus” tu vida se te iba en madrugadas, estar horas en tapones escuchando a Amós Morales, almorzar corriendo porque una hora no te da, y por la noche llegar a tu hogar solo para dormir. Ahora te levantas más tarde, y hasta te puedes coger un nap de 40 minutitos para tomar las fuerzas que necesitarás para los Lives de Machito Swing. ¿Extrañas esa alarma a las 6:00 am?

3. No estás al lado de ese compañero que tanto detestas: en las oficinas siempre hay alguien cuya única misión en la vida es chuparte la felicidad, así que al menos por unas semanitas no tendrás que tolerar ese colega que "te saca el mostro". De hecho, tampoco tendrás que soportar al desgracia’o que calienta salmón en el microondas ni al infeliz que se cree que es tremenda idea comerse una combinación de arroz chino en el escritorio. Quizás tienes a los nenes comiéndose toda la nevera, pero es mejor eso que tener que actuar con hipocresía cada vez que escuchas ese “¡buenos días!” de ese odiado compañero.

2. Puedes tener diferentes vistas para trabajar: llevas años teniendo la misma vista en la oficina, con las fotos de tus seres queridos en marcos de Marshalls y la frialdad que te ofrece ese escritorio que te chupa tu energía. En esta cuarentena puedes ir desde la hermosa vista de tu sala con Raymond Arrieta haciendo de la jocosa Plinia en el televisor, y si te aburres puedes irte al patio o al balcón para disfrutar de la naturaleza a la misma vez que trabajas arduamente. Si sobrevivimos esto y la normalidad regresa, cuando regreses a tu trabajo en la oficina vas a extrañar el sonido de los changos que se posaban en tu ventana y hasta los ladridos del perro del vecino jod***do.

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1. Puedes gritarle a tu jefe y él nunca se enterará: aunque tienes un jefe que es medio morón, tienes que actuar con cortesía porque si no te botan pa’l ca. Siempre has querido gritarle a la misma vez que le sacas el de’o del corazón, pero no es lo correcto aunque lo sueñes todas las noches. ¡Esta es tu oportunidad! Cuando tu jefe te textee sobre asuntos del trabajo, puedes responderle poniendo una voz burlona e imitándolo a la misma vez que le respondes “que estás trabajando en eso”. Será tremendo desahogo que al finalizar de hablar con tu jefa o jefe por el celular, grites el relajante “¡’áyase al car**o!”

Amigos, estas semanas han sido (y serán) intensas, así que vamos todos a tratar de bregar con esto lo mejor que podamos y quedándonos en nuestras fucking casas. Una de las mejores cosas que ha pasado dentro de todo este revolú es que al menos nos tenemos, y que entretenimiento no nos ha faltado. Nos toca guardarnos para proteger a nuestras familias y nuestros. Nuestros respetos para todos aquellos profesionales de la salud y todo aquel que está en la línea de fuego bregando con esta situación. ¡Vamo’ pa’ lante, Pe Erre!