7 razones por las que los Ponceños son la changa

Durante el día de ayer la señora Karla “Soy de Carola, pero no salgo de la Calle Loíza en Santurce” Figueroa arremetió contra mis hermanos Ponceños. Yo soy fiel creyente de la libertad de expresión, y aunque pude tirarle desde mi escritorio con una botella de agua como me enseñó La Taína, decidí dejar que la emprendiera contra mis compueblanos. La Karla, quien a pesar de que pudo estudiar en la UPR de Carolina Bella huyó hacia los Estados Unidos, iba muy bien en su escrito, pero hizo algo que me sacó de quicio por ser una vil mentira: los Ponceños no disfrutamos de las tripletas del Churry.

Es por eso que hoy tengo que defender la dignidad de mi pueblo y dejarle claro a la cacatúa de Karla el porqué los Ponceños somos la changa.

7. Ser puertorriqueño es un orgullo, pero ser Ponceño es un privilegio

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Cuando le preguntas a las personas del área metropolitana, divagan sobre su lugar de origen. Le preguntas a alguien de Carolina y te dirá abochorna&#39o que nació en la cuna del reguetón. Si le preguntas a alguien de alguien de Guaynabo, te dirá el nombre de su urbanización; si lo haces con uno de San Juan, te dirá que de algún área como Puerta de Tierra. A los de Bayamón no hay ni que preguntarles, pues su piel curtía los delata.

Ahora, si le haces la pregunta a alguien de "La Perla del Sur", ni corto ni perezoso se le infla el pecho al decir PONCE. Esto me recuerda a la película “300”, cuando los espartanos se encuentran con los acadios. Ante la pregunta de Leonidas sobre qué eran, todos titubeaban; en cambio, los espartanos sí sabían lo que eran: guerreros… como los Ponceños. ¡AUUUFFF! ¡AUUUFFF!

6. Ponce no pare gente monga: los amas o los odias

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Mi hermoso pueblo se caracteriza por parir seres humanos que dan de qué hablar. Lo mismo le regalamos al mundo la voces sublimes de Edna (pues ya está mayorcita para llamarla por el diminutivo) Nazario y Héctor Lavoe, que colonizamos el corazón de multimillonarios con Maripily y dañamos la moda con las vestiduras de Tempo.

Quiero dejar claro que Pedro Juan Figueroa NO es de Ponce. Mi papá conoce a la familia de Pedro Juan -quien tiene el mismo street cred que un poodle- y me contó que a Pedrito lo encontraron como Moisés en el río Portugués; o sea, ese muchachito venía rodando desde Adjuntas y nosotros le hicimos el favor de recogerlo y hacerlo gente. Ponce también es cuna de grandes políticos, como Pedro Albizu Campos, Luis A Ferré, y el mimado de Panda Express, Juan Eugenio Hernández Mayoral.

5. La isla versus Ponce

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Yo tuve varios trabajos a lo largo de estos años, y uno fue viajando toda la isla. Todo el mundo sabe que yo soy igual de simpático que la acidez después de beber Mike’s Hard Lemonade, pero por alguna extraña razón la gente es loca hablando conmigo. Todo iba perfecto compartiendo con los parroquianos, pero cuando decía de dónde era, la conversación se ponía tensa. Con el tiempo aprendí que si hay algo que detecta el boricua es que haya gente con autoestima bien alta. En Ponce nos crían para no bajar la cabeza ante nadie, y si los puertorriqueños de los 77 municipios restantes les molesta, tienen que bregar con eso. Como diría esa leyenda que aprendió a luchar en Ponce, Chicky Starr: “no se puede ser humilde si se es el mejor”.

4. No solo invadimos el área metro, sino el mundo

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Constantemente tengo que bregar con que me digan “si Ponce está tan brutal, ¿por qué no vives allá?” El comentario es bastante necio, porque según esa lógica nadie podría salir de su lugar de origen ni viajar a ninguna parte del mundo. El Ponceño no sale de su pueblo porque sea malo, sino porque sabe que su talento y capacidad debe ser compartido con el resto de los boricuas malagradecidos. Recuerden que el Ponceño está más adelantado que sus pares, y sabe que el compromiso con la Humanidad incluye trabajar en la apestosa y ataponada área metro aunque eso le cueste ganarse el odio de los demás. Los Ponceños somos los grandes incomprendidos, pero la historia nos absolverá. Ahora, dime en qué empresa está un Ponceño trabajando, y yo te diré dónde es que se están haciendo las cosas bien.

3. Los Ponceños no somos compueblanos, somos LEGIÓN

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La verdad es que la gente de Ponce a veces asusta. Es como que tienen humor hasta que vas a decir algo que tenga que ver con su lugar de origen. Miren si los de Ponce son bravos, que yo me he puesto chistosito en Facebook y me han amenazado con partirme la cara. Estos pichones son como gallos de pelea sedientos de discusión, pero son MIS gallos de pelea y yo me voy con ellos hasta el final. Si usted quiere poner a prueba sus agallas (o sentir el miedo abrazando sus entrañas), venga a La Casa de Pachín, y haga el simple gesto de aplaudir al otro equipo, que vas a saber lo que es correr lindo y bello.

2. El nombre de Ponce está destinado solo para la gente hermosa

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No, se iba a llamar Carlos Cataño o Carlitos Canóvanas. Repitan conmigo: Carlos PONCE. ¡Qué elegancia!

1. En Ponce nació Walter “La Luz” Mercado

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Creo que después de esto no hay más na’ que buscar, boricuas

Ponce tiene un ego enorme, pero bien fundado, pues en una época no dependía del resto de la isla para nada, ya que abundaba el libre comercio con otras naciones. Asimismo, tiene una historia cultural (desde las letras hasta la música) que no tiene que envidiarle nada a ningún país. Y pa&#39 chavar, tenemos un cuento épico de como unos bomberos salvaron el pueblo sin temor a que los encarcelaran. Incluso, en Ponce no hay nenas chumbas… PUNTO.

Pero más allá de lo que es Ponce y el orgullo que sentimos, yo también quisiera que el resto de la isla lo sintiera con su lugar de origen. Muchas veces (algunas por la maldita política) nos menospreciamos como boricuas, y para uno saber pa’ dónde va tiene que saber de dónde viene. Hay que sentir orgullo de la tierra de donde eres con la misma fuerza que se siente por la madre que te parió. Mientras tanto, los Ponceños seguiremos siendo jaquetones… y los demás van a tener que bregar con eso.

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