Woooo: Tertuliando sobre Charlotte Flair un jueves en El Boricua

En días recientes coincidí con un colega geógrafo durante un tradicional jueves de tertulias en El Boricua en Río Piedras. Al notar su presencia sabía que en algún punto de la conversación tocaríamos el tema de la lucha libre.

Y así fue. Luego de los saludos protocolares con cerveza en mano, el tópico más esperado salió a relucir. Hablamos de la WWE y la emoción nos llevó a charlar sobre la actual campeona femenina de la marca Smackdown Live: Charlotte Flair.

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Con cada comentario que hacíamos sobre las proezas de esta atleta, celebrábamos con el icónico “woooo” que ella ha hecho suyo. De más está decir que la velada de ese jueves de Río Piedras pudo haber marcado una experiencia inédita en mi lista de innumerables visitas a El Boricua. Por primera vez gritaba el famoso “woooo” sin necesariamente pensar en el legendario Ric Flair.

Esto a pesar de que una semana antes el carismático “Nature Boy” de Carolina del Norte fue tema de conversación en Bonrinquen tras su pintoresca aparición en un video musical del cantante de trap puertorriqueño, Bad Bunny.

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Pero esa noche en El Bori, la velada no era sobre Ric. El debate entre dos fiebrús de la lucha libre se centró en su hija, Charlotte. Hablamos de su impresionante poder en el cuadrilátero y la imparable variante de la figura cuatro que ella apodó como la figura ocho. Hasta hicimos mención de la candela que podría generar un futuro encuentro entre “La Reina” Flair y la excampeona de artes marciales mixtas, Ronda Rousey, quien ya firmó contrato con la WWE y actualmente entrena de cara a un debut en el 2018.

Son otros tiempos y actualmente somos testigos de un cambio positivo en la principal empresa global de lucha libre. Hace una década, una conversación sobre este deporte-espectáculo en medio de un &#39jangueo’ probablemente no hubiese incluido una mención que destacara la admiración hacia una atleta de la WWE.

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Tal vez la tertulia hubiese seguido la entonces narrativa oficial de la empresa de Vince McMahon, quien menoscaba el trabajo de las mujeres al identificarlas como “divas”, mientras se reservaba la categoría de “superestrella” para los hombres exclusivamente.

A ese trato diferencial se le añadía el hecho de que las luchas entre mujeres eran breves, y en muchas ocasiones se diseñaban con el único fin de proveer un montaje de erotismo para el consumo (y ojo) exclusivo de un público masculino heterosexual. A excepción de un encuentro entre las exluchadoras Trish Stratus y Lita en el 2004, las luchas entre mujeres no eran consideradas para ser el evento estelar en los programas televisivos de WWE.

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Hoy día, se acabaron las “luchas” en ropa interior que usaban almohadas como armas de ataque. Incluso, el término “diva” fue retirado en la mención a las atletas y en el nombre oficial del cinturón que honra a la campeona mundial entre las mujeres de la WWE. En los pasados meses, varios encuentros entre luchadoras han sido seleccionados para ser el evento estelar en la programación de la WWE, incluyendo un duelo en un Pague-Por-Ver que tuvo una memorable lucha en la jaula infernal (“Hell in a Cell”) entre Flair y su archirrival, Sasha Banks.

De igual manera, los choques femeninos entre las integrantes de la marca NXT han puesto de pie a miles de fanáticos que gozan de cada oportunidad otorgada a quienes siempre han tenido el talento y deseo de triunfar, pero por años fueron relegadas a roles triviales y hasta indignos dentro del imperio de la WWE. El recién concluido torneo conocido como el “WWE Mae Young Classic” igualmente proveyó un importante espacio de exposición para algunas de las luchadoras más talentosas en el planeta.

A pesar de estos adelantos recientes, no debemos conformarnos y endosar el planteamiento de la WWE de que su gerencia ha liderado una “revolución de mujeres” en la lucha libre. Falta mucho camino por recorrer en la agenda de la equidad dentro de lo que Hugo Savinovich apodó como “el deporte de las mil emociones”.

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Cuando se cierre la brecha salarial entre luchadores y luchadoras, y cuando las empresas comiencen a replantearse sus formas selectivas de utilizar las categorías de género (ejemplo: “World Champion” para hombres versus “Women’s Champion” para mujeres), tal vez podríamos hablar de que algo nuevo y trascendental está ocurriendo en la lucha libre.

Mientras continúen gestándose las necesarias luchas políticas que podrían traer mayor equidad a lucha libre, sigamos ampliando las conversaciones sobre estos temas que involucran a atletas de la talla de Flair, Banks, Asuka, Bayley, Becky Linch, Naomi, Paige, Natalya, entre otras superestrellas. Y por supuesto, no olvidemos a las boricuas que han dado de pasta y queso en los cuadriláteros puertorriqueños: la legendaria Tigresa, Black Rose, Ivelisse Vélez, entre muchas otras guerreras.

Si me ven un jueves en Río Piedras, salúdenme con un cordial “woooo”. El grito de guerra no será solo para Ric, sino también para su talentosa hija Charlotte Flair.

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