Una conversación de resistencia musical y 'queerness', desde Borinquen hasta Chile

Charlamos un rato con Joe Louis, Lizbeth y Me Llamo Sebastian, tres artesanos de la música que se juntan este sábado en el Bastión, en Viejo San Juan.

El Viejo San Juan. Un barrio de América Latina que durante el pasado mes ha servido como escenario para trascendentales cambios en la sociedad puertorriqueña. Un sitio que se ha vuelto el referente para definir lo que es la movilización de un pueblo. Un espacio que es el emblema de este verano del 2019, de una generación que agarró el toro por los cuernos y el sartén por el mango, de un renacimiento puertorriqueño si pudiese así decirse.

Entonces está Chile. Ese Chile lleno de historia que sobrevivió una dictadura. Vamos, si seguimos hablando de la rica cultura de este Chile no acabamos nunca.

Me Llamo Sebastián es un artista de ese mismo Chile que nunca se ha rendido. Mientras, Lizbeth Román y Joe Louis son dos artistas de este renacido Borinquen. Los tres trabajan la música desde la resistencia queer, si así pudiese llamarse, con el orgullo de ser ellos mismos a flor de piel.

queerness

Platicamos un rato con estos tres artistas. Aquí va nuestra conversación, una llena de resistencia y de queerness.

El Calce: ¿Cómo es que se da este junte?

Sebastián: Joe Louis me habló por instagram y me dijo que le gustaba mi música, que las cosas que dicen mis canciones le hacían sentido. Le dije que cuando tocábamos, entonces, y ahí él se motivó y logró levantar este concierto. Así fue que me invitó a cantar en Puerto Rico, lo cual me puso muy feliz, lo planificamos e hicimos el sueño realidad.

Lizbeth: Me uno a la presentación por invitación de Joe Louis. Me entusiasmó mucho y acepté de inmediato.

Joe Louis: En mi última gira en Nueva York, a finales de mayo/principios de junio, un colega que conocí en el viaje me habló de un tal “(Me llamo) Sebastián” y de cómo yo le acordaba a su estilo, su música y su “queernes”. Así que hice mi deber y lo busqué en Instagram y me familiaricé con su trabajo. La música de Seba caló tanto en mí que decidí escribirle. Entablamos una conversación, le envié mi sencillo y en menos de 20 minutos formamos todo este plan, y será el concierto de este sábado.

El Calce: El ambiente musical y el arte queer parece ya estar en el 'mainstream' mundial, ¿cómo ustedes lo ven?

Sebastián: Yo creo que está muy bien que el ambiente musical sea queer, pero no es tan mainstream como parece. Si bien la diversidad está más en la palestra, lo queer va mucho más allá de ser gay, lesbiana o trans, es cuestionar la estructura. Yo creo que la música siempre ha sido eso, cuestionar una estructura, cuestionar algo. Entonces, qué bueno que haya más visibilidad, pero aún queda mucho invisibilizado.

Lizbeth: Creo que la conversación de lo ‘queer’ se va a seguir ampliando. Sí puedo percibir que ha llegado a nuevos circuitos (incluyendo el ‘mainstream’). No deja de ser complejo. Si bien es evidente que cada vez hay mas apertura en cuanto a este tema y a esta forma de existir, de igual manera también queda mucho por hacer y por lograr para llegar a la sociedad inclusiva y de amor que deseamos. Claro, el arte siempre va a la vanguardia.

Joe Louis: En efecto lo “queer” ha entrado en el mundo mainstream. No obstante, pienso que la representación de personas de la comunidad lgbttq no son lxs protagonistas de esta “estética”. La cultura heteronormativa y personalidades de la música urbana, mayormente, se han apropiado de este “queerness”. Que en parte se agradece, por los cuestionamientos de perspectiva de género que se han traído a la mesa, pero no siento realmente que lxs artistxs queer están enteramente en lo “mainstream”. Siguen siendo parte de la escena independiente u underground, y eso también esta interesante.

El Calce: En general, parece que la música independiente, aún con las ventajas ahora de las redes sociales y el internet, siguen con su 'struggle', ¿cómo ven la música independiente en este momento?

Sebastián:  La música independiente siempre va a existir mientras existan artistas independientes, que tengan ideas independientes y quieran mostrarlas en lo que hacen a su prooia manera. La música independiente nunca va a ser apoyada por grandes empresas, porque la música independiente promueve las propias ideas del artista, a nivel micro, pueden ser cosas muy raras y los sellos promueven cosas un poco más probadas, que dependen de otros factores y que buscan otros éxitos, supongo.

Lizbeth: Creo que es un momento híbrido para la música independiente, hay mucho movimiento. Es un buen momento, pero no deja de ser complicada la autogestión. El artista existe para darse, el universo de lo creativo es nuestra naturaleza y creo que estamos aprendiendo a entrar en otras facetas necesarias para sobrevivir y existir como proyecto artístico independiente; la planificación/ la estrategia, la economía, lo empresarial, etc. Es loco, seguimos estando contra la pared pero mirando y estableciendo ruta hacia una dirección mas amplia. Vamos a encontrar la ecuación que nos permita ser y vivir de manera digna en la sociedad que nos toca. Somos alquimistas.

Joe Louis: La música independiente definitivamente ha tomado un impulso con las herramientas de las redes. Pienso que uno de las dificultades sigue siendo lo económico. La autogestión en su máxima expresión. Por un lado es bello, porque al no ser parte de lo que se le llama “música comercial” tenemos muchas libertades de composición, estética y conceptualización que no son manejadas por una disquera u otra organización con intereses y agendas comerciales.

El Calce: En el caso de los artistas puertorriqueños, ¿Cuán importante han sido estos últimas dos semanas?

Lizbeth: Las últimas tres semanas han sido tan, tan y tan importantes para la isla, para el Caribe, hasta para el mundo… que merece otra conversación más extensa. Fuera de control, extremadamente trascendental.

Joe Louis: Estas últimas semanas es la primera vez en la historia en que una gran mayoría de puertorriqueños y puertorriqueñas están tan despiertos ante la corrupción que siempre ha estado escondida a medias o empanada en un cristal a punto de romperse. Lxs artistas independientes, o al menos con los que me rodeo han formado parte de la denuncia ante el gobierno en turno y/o la corrupción desde siempre. Hoy el pueblo de Puerto Rico se une al reclamo. Y las artes, como uno de los enemigos principales de la desinformación y el lavado de cerebro colonial, ha estado en el frente del combato, y eso me da esperanza.

El Calce: En el caso de Sebastián, ¿cómo ves que la música y el arte queer compete en la escena político y social de Chile?

Sebastián: Yo creo que en Chile, a través de la música, se ha empezado a hablar más de temas de la diversidad y la injusticia. El arte siempre puede ser una herramienta de protesta, cambio y de mostrar lo que hay ahí. En Chile, no sólo en la música, sino en todas las ramas del arte hay artistas que lo han usado para expresar su descontento, no sólo la gente que pertenece al mundo queer sino también gente que pertenece a grupos de pueblos originarios, gente que pertenece a grupos disidentes. Entonces creo que el arte es una de las cosas que va formando o que va forjando ese camino, que va moviendo todo en una dirección.

El Calce: ¿Qué podemos esperar ese sábado?

Sebastián: Este sábado yo espero poder darlo todo con mi voz y mis canciones, poder mostrar la música que vengo trayendo desde hace mucho tiempo, por primera vez en Puerto Rico, espero poder comunicarme con la gente que este ahí, espero poder deleitarme con la presencia de los otros dos artistas que van a tocar, Joe Louis y Lizbeth Román. Ojalá sea un momento que de alguna forma sea revelador para todos.

Lizbeth: Este sábado va haber fiesta, bohemia rica, amor, música y mucha música.

Joe Louis: Para mí, de las mejores cosas que tiene cualquier relación social y el arte en sí, son las historias que das y te ganas. Esa simbiosis bonita y valiosa. Precisamente eso es lo que se va a estar pasando el sábado en El Bastión, en Viejo San Juan. Un intercambio de historias a través de la música. De una cantautora y dos cantautores “queer”, dos de ellxs boricuas y uno chileno. El ambiente será uno bohemio, íntimo y de resistencia.