“Sentir no es del tiempo”: la invitación a el despegue de lo cotidiano

Te traemos una reseña del disco nuevo de la cantautora Andrea Cruz. Incluimos el enlace de Spotify, pa' que te cures en el trabajo o en el salón. Gocen, que esto es tremendo mazacote.

Ya van unos 29 meses desde que la cantautora puertorriqueña -por sobre todo aiboniteña- Andrea Cruz nos presentó su primera producción musical llamada “Tejido de Laurel” donde abrió su espacio dentro de la escena de la música independiente nacional.

Cruz propuso con éxito una aproximación musical desde la tierra, los alrededores; desde un paisaje bucólico con el cual se agenció el dominio de una narrativa fresca y simple recordándonos la coyuntura donde el “folk puertorriqueño” -si es que existe tal término- se entrelaza con una profunda tradición latinoamericana folclorista entendiendo nuestro contexto histórico. De más está decir que si usted no conoce del trabajo musical de esta joven, con estas pocas líneas se supone que ya hubiera visitado alguna de las plataformas de “streaming” o Youtube para que vea manifestado el talentazo en una experiencia estereofónica que vino a repartir a granel con temas como “Canción de amargura”, “La promesa” y “No toquemos tierra”.

andrea

En esta ocasión, Andrea nos propone una nueva mirada a su novel carrera artística con una segunda producción discográfica titulada Sentir no es del tiempo. Comentó la cantautora en un videoclip publicado en sus redes sociales; “Sentir no es del tiempo es oxígeno para mí, por eso es que decidí llamarle así a este segundo álbum porque así es como lo veo. Pasar de el “Tejido” que fue pura tierra, que fue una conexión bien fuerte con esas primeras raíces y cosas bien propias familiares, a despegar un poco, a trascender, a hacer una elevación. Sentir no es del tiempo definitivamente, busca esa validación, esa afirmación. Es muy profundo”. De más está decir que esta producción logra la intención de la cantautora a cabalidad. Con la participación del productor y guitarrista Rafa Rivera, junto a la retahíla de prestigiosos músicos nacionales compuesta por: Gisela Rosa, Lourdes Naomi, Carolina Pons, Alexandra Rivera, Yarimar Colón, Francisco Marrero, Jomar Santana, Fernando Rivera, Luis F. Colón, Bryan Pérez, José David Pérez y Joey Oyola esta producción nos invita a encontrar escapes, distanciarnos de la rutina, a construir nuevos imaginarnos y encontrar nuevas posibilidades en lo cotidiano. A todas luces; un bálsamo restaurativo para nuestras crisis individuales y colectivas como pueblo.

Son once los temas -incluido el ya conocido sencillo “Calma, dolor, calma”- que componen este maravilloso recorrido por una experiencia sonora donde Andrea reta su agradable y potente voz demostrando no sólo una nueva etapa creativa, sino, como sus letras juegan con toda una suerte de capas e instrumentos para lograr un sonido poderoso, enérgico y muy genuino que el magnífico Harold W. Sanders pudo capturar y mezclar haciendo realidad esta joya de disco.

Desde el primer segundo que comienza a correr el disco -recomiendo esa primera impresión de oírle en orden y sin detenerlo- fragua la atmósfera necesaria para el tipo de concepto al cual nos sometemos. Digo esto porque a vuelo de pájaro -no pun intended- Sentir no es del tiempo tiene la mística de que siempre se encuentra algo distinto cada vez que se oye una canción, cada vez que nos adentramos a un tema desde la cotidianidad y desde las emociones que nos definen en ese momento. Esos poco más de 33 minutos tienen la fortaleza, por mérito propio, de imponerse de tal manera que se torna casi imposible escoger un tema favorito.

Así las cosas, les invito a, en una pirueta digna de los mejores tiempos del Campeón Universal Carlos Colón, prestarles atención a los temas; “¿Quién nos amarró?”, “Altar de los Santos” y “Nana al aire”. Cada uno de estos temas, a mi juicio, carga con los distintos quiebres musicales del disco y a su vez demuestran las variables que se utilizaron a la hora de componer esta obra. En el caso de la “Nana al aire” Cruz se propuso, con la siguiente línea;” Hambre y sol, causes de lucha tanto tiempo detenida en desvelo gritas libre…”, una reflexión a la situación actual de la isla en varios escasos versos que merecen nuestra atención. Al igual que este tema, “Caminero” -la cual ocupa el quinto lugar en la producción- se inspira en el personaje histórico del peón caminero. Un trabajador de la construcción de las carreteras o caminos durante el dominio español y de los cuales sólo nos quedan sus “casas de peón caminero” como parte de nuestro imaginario cotidiano y que por casualidad los mejores ejemplos de estas casas perduran hasta nuestros días por las montañas en las cuales se crió esta novel cantora.

Nos han hecho una clara invitación desde la cotidianidad, desde las cantidades industriales de babilla para producir un proyecto artístico independiente a montarnos en esta experiencia. De más está decir que aunque el año a duras penas comienza, este es, sin lugar a dudas, uno de los mejores y más significantes trabajos discográficos que veremos.