Johnse Allende Jr.: “En Hollywood no se puede esperar por nada ni por nadie”

El Calce se tomó un café latte con leche de almendra con el actor boricua que se abre camino en Hollywood.

De Brooklyn a Reparto Metropolitano y de Reparto Metropolitano a California para ganar un Oscar como parte del crew actoral de un cortometraje titulado Skin. Esa es la aventura de Johnse Allende Jr., un puertorriqueño que está abriéndose camino en el intrincado mundillo de Hollywood, luego de ser bailarín de reguetón con diferentes exponentes del género urbano que le dieron la mano en su juventud, cuando se ganaba la vida cocinando en hoteles del área metropolitana.

Uno pensaría que tras ganar un Oscar y tener las puertas del éxito mundial sin pestillo, lo menos que uno hace es meterse a Plaza Las Américas para beberse un café latte con leche de almendra y contestarle preguntas a El Calce, pero bueno, Johnse le llegó al centro de todo y discutió con este medio sus interesantes andanzas.

Recientemente, el actor recibió el premio "Lo mejor de Enfoque", en el Enfoque International Film Festival celebrado en la isla.

johnse

Johnse, ¿cómo mezcla eso de bailar reguetón con llegar a Hollywood y ganar un Oscar?

Aquí en Puerto Rico vinieron a grabar una película que se llamó Losers. Vino Chris Evans y un actor que se llama Columbus Short. Entonces, una noche en Shannon’s yo estaba bailando y reté a Columbus, que estaba allí jangueando. Y eso fue un circo, una pequeña guerra. Él terminó diciéndome que me fuera para Los Ángeles, que quería presentarme a su coreógrafo. La semana después, el coreógrafo vino a Puerto Rico, me conoció y cuando me vio bailando me pregunto: ‘¿qué tú haces aquí?’. Eso fue en agosto de 2009, yo tenía 25 años, y al mes me fui para California.

Bailaste con Trebol Clan, Danny Fornaris, LG, Auudi y De La Ghetto, pero, ¿cómo es eso de arrancar así para California? ¿En ese momento tu meta era ser actor?

Yo llegué con menos de $1,000 a California. Llegué en octubre y los estiré hasta mayo. Eran como $800. Yo había conocido a una gente acá y nos hicimos amigos. Siempre nos mantuvimos en comunicación y les decía que algún día iría para allá. Y dio la casualidad que me encontré con Columbus aquella noche y compré los pasajes después de lo que pasó. Yo siempre quise ser actor, pero eso era algo que no pasaba de sueño, porque yo no estudié eso, yo estudié cocina en la Hotelera de San Juan y trabajaba en hoteles [ríe].

Llegas a California… ¿qué haces? Eso no es llegar y bajar el éxito como si fuera un mangó en el patio de la casa de uno…

Tuve que buscar trabajo, de corredor de comida y eso, en un restaurante. Pasó un tiempo y comencé a bailar con el sobrino de Michael Jackson, pero él terminó botando a todo el mundo. Tuve que tomar la decisión de quedarme allá batallando o virar para Puerto Rico. Finalmente, me quedé por allá. Luego, me enteré de unas audiciones del documental This is It, de Michael Jackson, y allí conocí un actor que bailaba. Eso fue en el 2012. Y bueno, ahí comencé a coger clases de actuación. Seis años después participé en el cortometraje, Skin, que ganó un Oscar.

Ese trabajo de Skin está enfocado en elementos de clases y pone en perspectiva problemáticas raciales. ¿Cuán latente está el racismo en Hollywood?

El racismo no es tan obvio. Ellos tratan de disimularlo, pero el favoritismo es para los blanquitos. Hay mucho más trabajo para ellos. Para audicionar a los negros ellos hacen un conteo, establecen un mínimo de actores negros. Pero a mí eso no me detiene.

¿Esos retos raciales pueden interpretarse, en tu caso, como una oportunidad de crecimiento? O sea, ¿ves tu proceso desde un posicionamiento distinto al de la mayoría y eso se traduce en qué?

Mentalmente, te abre la mente. En Hollywood no se puede esperar por nada ni por nadie. Los blancos no tienen problemas, nosotros acá tenemos que pasar por la burocracia completa y digerirla. Los blancos se pueden conocer el mismo día y se invitan a sus proyectos. Mientras, al negro o al latino lo mandan para esta oficina o te dicen que llames a tal número o a tal persona. De hecho, cuando se habla de latinos, casi siempre se habla de la misma gente. Si hace falta un actor latino, pues te llaman a J-Lo o a Marc Anthony… ¿Entiendes? Yo como quien dice, caigo en la etiqueta de negro solamente, pues porque soy negro. Como que se descarta la posibilidad de un papel latino. Esas son cosas que hay que transformar.

En ese sentido, ¿cómo se ve Puerto Rico desde Hollywood?

Marc Anthony, J-Lo, Fat Joe, Daddy Yankee y Ozuna ahora. Así de pequeño se ve Puerto Rico desde Hollywood. Para que vean a otra persona hay que luchar. Eso es uno de los grandes retos de la industria acá en la isla.

¿Cómo defines esa lucha?

Hay que romper barreras. La gente que la tenemos más difícil tenemos que demostrar que esas dificultades se pueden transformar en oportunidades para otros como nosotros. ¿Cómo? Pues haciendo lo que mejor sabemos hacer, nuestro trabajo.

¿Proyectos que se estén cocinando?

Hace dos años yo firmé una película en Irak. Yo soy uno de los protagonistas, es uno de mis proyectos más importantes. Es sobre el genocidio de ISIS en el 2014. Es sobre los primeros cuatro días de ese conflicto. Una película independiente, pero bien trabajada. Yo hago el papel de un soldado latino del ejército norteamericano, el soldado Martínez. Tuve la oportunidad de ir allá y estar 42 días. Me hicieron sentir como familia, como si fuera parte de ellos. Aterricé en Kurdistán, cuando era parte de Irak, y de ahí pasé a Duhok City, donde filmamos la mayor parte del trabajo. Ya pronto deben salir todos los detalles.