ChiquiTito El Bambino: una década de éxitos, yeguas y botelleo

Una criatura urbana, mágica y especial

No hay nadie en Puerto Rico que haya podido escapar de la voz de Efraín David Fines Nevares, mejor conocido como ChiquiTito El Bambino. Este pequeño serafín con sonrisa que no le cabe en la boca es la persona que más 'jingles' de marcas nos ha espetado en los pasados años (seguido por el talentosísimo Juan Pablo Díaz), y aunque quieras esconderte en un monte de Orocovis, hasta allá retumbará el “¡yo quiero un plan!”. No hay duda alguna que en la primera década de este siglo, “El patrón” pasó de ser miembro del dúo más importante de reggaetón (lo siento, fanáticos de Wisin y Yandel, pero “los bambinos” eran la verdadera presión) a cantarle en un party al expresidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y eso no lo hace cualquiera.

tito el bambino

Tito es una criatura mágica y especial, y aunque antes era conocido por ser la precuela de Arcángel (el personaje de un enanito que siembra el terror), lavó su imagen y se convirtió en el chico coqueto que le canta al amor con la misma energía e ímpetu que Yolandita Monge cuando todavía usaba toallas sanitarias. En esta década este amante de los equinos tuvo una nueva época en que lo convirtieron en una persona distinta, y de pasar a correr four track con Ñengo Flow terminó dando trillas en helipcóptero con Ricky Rosselló. Veamos algunos de los momentos más importante de este exmonaguillo.

2011: lanza su disco “invencible”

Después de cambiar su nombre para demostrar madurez musical, ChiquiTito pasó de ser “el bambino” para convertirse en “el patrón” en el año 2009. Dos años después de ese disco, este decide demostrarle a sus fanáticos que todavía le quedaba mucho, así que nombra a su nuevo disco como “Invencible” en clara alusión a la competencia que tenía con DJ Luián sobre quién tenía los dientes más grandes. En este álbum, Tito nos deleitó con el palote “Llueve el amor”, la canción favorita de los quinceañeros de la época. En este ‘season’ Tito había dejado algo claro: la calle era algo del pasado y ahora solo quería amar con intensidad.

Revive esta JOYA HISTÓRICA DE LA CULTURA POPULAR UNIVERSAL:

2013: más discos empalagosos

Luego del desastre de “Invencible”, ChiquiTito regresa con “Invicto” dando a entender que no había perdido aún su batalla de los perridientes, sin saber que esto despertaría la envidia del género y que luego se unirían a la competencia todos sus colegas para arrebatarle el trofeo del "más dientú". Si no recuerdas este disco, es que sencillamente fue otra pérdida de tiempo de Tito, quien insistía en seguir haciendo música a pesar de que nadie lo estaba escuchando. En una movida final, decide hacer un tema con Marc Anthony, que no tuvo mucho éxito, pero al menos logró un curioso bromance con Papi Marc.

Esto sí es amor hombruno:

2014: de vuelta al titeraje

Después del desastre de “Invencible”, el señor Fines lanza “Alta jerarquía” para volver a encaminar su carrera. En este álbum Tito hizo palos Nicky Jam, Zion y el hermano mayor de Lizmarie Quintana, Lennox. Lo mejor fue que junto al señor José Cosculluela tiró “Gatilleros”, devolviéndole al público el Tito agresivo, soberbio y altanero del que nos enamoramos. Lo mejor de ese año fue cuando ChiquiTito volvió a corear “¡Dios los bendigaaaaa! ¡PLOP-PLOP!” Se me paran los pelos que no tengo al recordarlo.

Regresa un chiquiTito gansteril:

2015: ya no hay vuelta atrás

Fue en este año que las cosas comenzaron a ponerse más extrañas, pues Tito descubrió el poder de las redes sociales. Al escoger a Instagram como su favorita, nos comenzó a regalar sus fotos en que lo mismo aparecía desnudo frente al espejo del baño con el miembro genital encima del lavamanos que nos ofrendaba con imágenes degustando unas sabrosas patitas de cerdo con arroz blanco en Parque Ecuestre. Ese año solo pegó “Me quedé con las ganas”, algo que no volvería a hacer hasta el 2018 donde su carrera volvería a renacer.

Rumbo al fangal…

2016: se jodi* la jodin**a

En este fatídico año grabó con Bryant Myers uno de los peores temas en la historia del género urbano. No vamos a abundar sobre esto para que la canción nunca más vuelva a ser mencionada.

Enfangao' y pico:

2018: el comeback

Después del éxito de vino LoKas en el 2017, ese 2018 fue clave en la vida de Tito El Bambino, pues no solo hubo rumores de que estaba saliendo con la chiquilocutora y molde de botellas de malta, Jacky Fontanez, sino que regresó con todo a la palestra musical. ¿Cómo fue su regreso? Pues de la mano de nada más y nada menos que Danny Fornaris (fundador del grupo Fusssion, voz oficial de la emisora La 94 y exproductor de Don Omar). Efraín tomó la canción de Danny con su pareja Jani Sánchez y la convirtió en un popular jingle de una compañía de celulares. Lo cab**n de esto es que una vez escuchabas la versión jingle no podías tomar en serio la canción original. Tito hundió la carrera de Danny, pero se convirtió en el rey de las marcas. Bien juga'o, Efraín.

Este tema lo usan para torturar prisioneros en Guantánamo:

2019: el retiro

En este año lanzó el tema “Pega pega” como pretexto para empujarnos ooooootra campaña de una marca, pero la mayoría del año solo se limitó a ser el chico que nos regala lo mejor que sabe hacer: sonreír en Instagram. Ya no existen canciones de malianteo, ni de amor, ni siquiera canciones de funeral, pero al menos Tito cada día nos ofrenda con mensajes positivos como si fuera el Daniel Habif urbano.

El público de Pe Erre espera pacientemente porque Tito vuelva con todas sus fuerzas… no menciono al público de Latinoamérica porque esos le compran cualquier porquería que “el patrón” zumbe…

Se acabó lo que se daba:

¡Te queremos mucho y te extrañamos, ChiquiTito!