Aciertos y desaciertos del primer capítulo de “Underground”

Hubo actuaciones que harían infartar al vetusto Dean Zayas

Cada vez que hacen una película que tenga que ver con el reggaetón, los fanáticos del género somos bastante celosos con los detalles de la historia. Nosotros vimos nacer este género, y no pueden a venir a meternos las cabras alterando detalles. El domingo decidí ver la nueva serie de Amazon Prime llamada “Underground”. La serie trata sobre los comienzo del género urbano a la misma vez vez que relata las vicisitudes que enfrentaron los pioneros pa’ poder echar el marginado reggaetón pa’ lante. Hasta ahí todo iba bien chévere, pero lo que vino después dejó un mal sabor… un sabor parecido a un shot de vinagre…un día de ulceritas en la boca. Saquen los filis que vamos a hablar de lo bueno y lo malo de este primer capítulo.

Aciertos

-Algunas actuaciones: en El Calce no vamos a regalar nada ni seremos condescendientes, hubo actuaciones que harían infartar al vetusto Dean Zayas. La actuación de Jerry Segarra como el mecenas de DJ Negro es muy buena, y al parecer fue de los pocos que hizo su asignación en estudiar a su personaje. El chamaco que personifica a Vico C es idéntico, al punto que uno está esperando un regaño del filósofo en cualquier momento, ya que Vico cuando no estaba metiéndose drogas, estaba sermoneando como un doño de 115 años. En este primer capítulo las actuaciones son tan forzadas que hasta Fico Fronte mete más miedo que los títeres, pero de eso hablaremos en un rato.

-La música: obviamente, en una serie sobre el género urbano la música es la gran protagonista, y en esta ocasión es más especial porque se trata de la raíz del ritmo que ha provocado más embarazos que la lambada. Al comienzo del capítulo dejan claro que las canciones fueron puestas sin respetar la línea de tiempo… bueno, la línea de tiempo no está muy clara tampoco, así que poner las canciones en el año correcto no era cáscara ‘e coco.

-La escenografía del party: hacer una película basada en la década del noventa no es muy difícil, ya que los exteriores no han cambiado mucho en más de una década. De hecho, en Puerto Rico pueden hacer una película basada en Cuba porque al igual que ellos también nos quedamos congelados en el tiempo. Eso sí, hay que destacar que la escena del party estuvo ‘on point’. A la escena solo le faltaba una mujer de cabello rizado bañada en Volumax con unas Reeboks blancas haciendo “el beeper” en el suelo. Otro detalle es que en ese año parece que en Puerto Rico todo el mundo guiaba un “punto ocho”.

-La entrevista final: si aún no la ha visto, la primera parte del capítulo es la historia actuada y la segunda parte es una entrevista a los protagonistas reales. Cuando DJ Negro aparece frente a su primer local hay que hacer reverencia. Luego de escucharlo narrar sus vivencias, te cuestionas si realmente esta serie era necesaria o solo debieron hacer un documental narrado por Negro. Yo me inclino por la segunda opción. Negro cuenta cómo se formó la zapata del género y nos lleva al lugar donde todo comenzó. Sin duda, hay que respetar la forma en que estos caballitos tomaron una música marginada e hicieron de ella un ritmo respetado. Negro tiene que estar orgulloso y sentirse pleno de haber creído y luchado por su producto, que al sol de hoy es el nuevo Pop.

Desaciertos

-Vestuario: al parecer, en esta producción no hubo reunión para ultimar detalles de la vestimenta que debían usar y los actores se pusieron lo que les dio la gana. No hubo un respeto hacia la fachada de los actores y hasta uno de los títeres modela un man bun. ¿Quién diantre en esa época usaba un man bun? ¿Dónde están los fades? ¿Por qué estos tipos tienen tantas barbas cuando en aquello época el look era clean cut o el bigote finito? ¿Por qué las chicas no están vestidas como unas verdaderas yales?

underground

-Malas actuaciones: si se va a realizar una serie sobre la calle, los actores deben hablar y tener el piquete de la calle. El personaje de DJ Negro actúa como un bobo que come pan y que no falta a la misa para que el cura no lo regañe. Uno nunca logra empatía con el personaje, que debería ser el protagonista principal, pero a los 20 minutos del capítulo ya uno desea que le den un tiro en una pierna para que saque la rabia. Los chamacos que hacen de los títeres tienen cara de que ni unas uvas se han robado de un supermercado. Hasta Sonia Valentín disfrazada con las muchachas en “Entre nosotras” imponían más respeto que la pandilla de bambalanes que hacen de malos en la serie.

-Confusa línea temporal: la serie se remonta a finales de la década del ochenta y principios de la década del noventa. En un momento que ya están en los años noventa Aníbal González Irizarry menciona en el televisor la muerte de Maelo Rivera, que ocurrió en el 1987. Luego de esto, uno no sabe si está en el 1992, en el ‘87 o en el 1999 preparándose para el Y2K. En la película “Vico C: la vida del filósofo” pusieron a Tego Calderón como de cinco años escuchando un cassette de Vico en sus tiempos pega’o, cuando ambos exponentes tienen la misma edad; son estos errores lo que le quitan credibilidad a una historia, así que “Underground” debió cuidar esto en su primer capítulo. Ya para el segundo capítulo espero que si Tito El Bambino aparece, que lo pongan midiendo tres pies con dos pulgadas y nos los cuatro pies con seis pulgadas que mide actualmente.

-Shalim Ortiz: la última vez que Shalim fue relevante trabajaba en “Que angelitos”; incluso, obtuvo la plaza para ese programa porque su papá era el productor. Años después en un acto bajo los efectos de la borrachera y la irresponsabilidad, el tipo decidió hacer un disco. El resultado fue el esperado: un soberano fracaso. Ahora Shalim nos sorprende haciendo del bichote más bacalao de todos los tiempos. Su personaje es tan flojo que el actor usa el acento neutro de novela de Miami. Parece que nadie en la producción le dijo “mera, wooo; así no se habla en la calle, papito”. La actuación de Shalim es tan mala que verlo es más doloroso que observar un video de la autopsia de Kobe Bryant. Esperemos que el personaje de Shalim muera en el segundo episodio, porque si no me veré obligado a hacer otra reseña diciendo lo “cleca” que es actuando.

Seguiremos pendientes al desenlace de esta producción para al final darle la debida puntuación con percos. ¡Hasta la próxima, amigos!