Relato after hour: Lo más grotesco y asqueroso de la SanSe

En una esquina de la Plaza del Quinto Centenario, una chamaquita de unos 17 años vomita hasta las tripas. La misma escena se repite con otro nene en la esquina de Nono’s, en la Calle San Sebastián.

Mientras, las filas de los baños son interminables, aun cuando este año Carmen Yulín se botó poniendo letrinitas a tutiplén. Incluso, hasta en las mismas letrinas te cobran. A cada rato se pueden oír chorritos de orín por doquier, incluso en plenos festejos. Es que, cuando hay que mear hay que mear, cuando hay que vomitar hay que vomitar y cuando hay que ca… caerse del asco viendo todo lo apestoso de la SanSe, pues hay que caerse, solo tenga cuidado donde lo hace.

Sí, las Fiestas de la Calle San Sebastián ya están a punto de culminar, y se pudiese decir que fue una de las ediciones mejores organizadas en la historia, si no las mejores organizadas eeeeeeever. ¿La seguridad? Muy buena ¿La transportación pública? Excelente. ¿La peste casual a vómito y meao? Cómo nunca.

Lo más chistoso es ver gente anunciando baños dizque VIP, jugando con los sentimientos del ser humano y, peor todavía, ver la insolencia de gente cobrando por usar letrinas.

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Da grima, más cuando todos tenemos lo mismo, todos orinamos y hacemos caca.

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Bueno, pues, son cosas que la biología del ser humano no puede evitar. Cuando hay que botar algo del cuerpo, hay que hacerlo.

Y eso apesta, y no es culpa ni de Carmen Yulín, ni de Santini, ni de los cabezudos, ni de los que se inventaron la sangría Gasolina que puso a vomitar a muchos luego del gozo.

Eso sí, recuérdelo el año que viene. Cuide lo que coma y lo que bebe, que por algún lado eso siempre termina saliendo.