Washington aplastó a Houston y fanáticos Yankees ríen con las muelitas de atrás

La puerca entorchó el rabo en Houston.

La puerca entorchó el rabo en el Minute Maid Park…

Los Nacionales de Washington se llevaron el segundo juego de la Serie Mundial al dominar a los Astros de Houston con pizarra 12-3. Con el resultado, Washington extendió a ocho su racha de triunfos.

El segundo juego del Clásico de Otoño comenzó con Trea Turner recibiendo un boleto gratis y con Adam Eaton pegando hit. Luego, Anthony Rendon se puso las botas y sacudió un doblete que azotó en la pared del jardín izquierdo, empujando las primeras dos carreras del partido.

Ese gozo inicial parecía que sepultaba a los Astros temprano en la noche, pero en la parte baja de ese mismo inning apareció Alex Bregman, a sacar la cara por los locales.

El antesalista de los Astros se fue para la calle con un corredor a bordo y empató el juego. Bregman solo había pegado un indiscutible en 11 oportunidades esta postemporada con corredores en posición de anotar y venía de poncharse tres veces en el primer compromiso de la serie.

Empero, Bregman fue el responsable de que el juego se convirtiera en un duelo de picheo hasta la séptima entrada, cuando Kurt Suzuki le dio un cepillo a Justin Verlander que, seguramente, todavía no ha caído en suelo tejano. Ese fue el principio del fin para los Astros. Comenzó un rally de seis carreras que dolerá por buen tiempo. Luego, en la octava, llegaron otras tres rayas. En la novena, mientras tanto, Michael Taylor salió del banco para sacudir jonrón solitario.

Houston apostó al brazo de Verlander, quien en la regular terminó con marca de 21-6 y efectividad de 2.58, pero que salió con la presión de conseguir su primera victoria en una Serie Mundial. Verlander sostenía marca de 0-4 en el Clásico de Otoño, con efectividad de 5.67. Esta postemporada registraba efectividad de 3.70 y marca de 0-2 en sus últimas tres aperturas. Anoche, sumó otra nota negativa, finalizando con cuatro carreras limpias en seis capítulos en el montículo y cargando con el revés.

Huevos a peseta

Los Nacionales ponen a los Astros contra la pared de la historia. De los 25 equipos que han perdido los primeros dos juegos en casa en una serie de postemporada a siete juegos, bajo el formato 2-3-2, solo tres remontaron para llevarse la serie: Royals 1985,  Mets 1986 y Yankees 1996. Todos en la Serie Mundial.

En la fase regular los Astros hicieron casi 300 carreras más que sus oponentes (920 anotadas, 640 permitidas). Sin embargo, en la postemporada ha sido otro cantar.

Con el juego de anoche, Houston sostiene marca de 7-6 esta postemporada. En ese periodo han anotado 47 carreras y permitido 55.

El bateo oportuno parecía ser el talón de Aquiles de Houston y anoche se sumó el relevo.

Antes del play ball de ayer, Houston bateaba para .185 (17-92) con corredores en posición de anotar en la postemporada.  Asimismo, bateaba para .152 (7-46) con corredores en posición de anotar con dos outs. Con el juego empate a dos en la parte baja de la sexta entrada esa realidad se hizo valer, cuando Houston no logró producir con las bases llenas. Terminaron la noche de 5-0 con corredores en posición de anotar.

Se le cayó el bate a Correa

Uno que anda en un slump muy interesante es Carlos Correa. En lo que va de postemporada el boricua se ha ponchado en 22 de 50 turnos oficiales (44%). El de Santa Isabel está bateando .125 (8-50). Además, en 12 de los 13 juegos esta postemporada se ha ponchado por lo menos una vez. Correa sostiene línea de nueve juegos seguidos con ponche (16 K en ese periodo).

Los Astros no perdían dos juegos seguidos en casa desde septiembre, pero desde julio esa había sido la única vez. Martín Maldonado pegó un jonrón solitario en la novena. El tercer juego será mañana, a las 8:07 de la noche en Washington.