Piculín, un inmortal de FIBA: “Estoy muy agradecido del baloncesto”

Un grande del básquet mundial. Punto y se acabó.

 

Cuando uno le pregunta a ‘Piculín’ cuál fue su mayor logro en una carrera competitiva de más de un cuarto de siglo en la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), el ‘Concord’ se traba un chin. Él prefiere verlo de manera global, porque, vamos, ponerse a recordar tanta melaza que repartió en las canchas internacionales puede ser un poco complicado.

“Yo creo que todo lo puedo resumir en la culminación de una carrera buena. Yo tengo tantos capitulos dentro de esos 26 años en el básquet”, explicó José Rafael Ortiz, el eterno ‘Piculín’ de Puerto Rico, quien este martes e convirtió en el segundo jugador boricua en ser exaltado en el Salón de la Fama de FIBA.

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El Concord es un inmortal del planeta del baloncesto (Foto: FIBA)

“Está, por ejemplo, la parte de clubes, la parte colegial, la parte del equipo nacional. En la parte de FIBA corresponde la parte de Clubes y la del equipo nacional, creo que en eso se han basado para escogerme. Son cuatro Olimpiadas, cuatro Mundiales. ¿Y qué te digo? Hermano, yo estoy muy agradecido. En verdad estoy muy agradecido principalmente al baloncesto, al deporte”, agregó en una conversación matutina que sostuviese con El Calce.

Números FIBA de Piculín en cuatro Mundiales y cuatro Olimpiadas: 14.7 puntos por juego, 7.5 rebotes por juego, 1.8 asistencias por juego.

Ya con más sosiego, y tras seguir puyándolo para que haga una lista de sus más grandes hitos, al ‘Picu’ le llega la musa basquetbolera.

“Yo tuve muchísimos momentos… deja ver…”, dice, antes de recordar “los Panamericanos de La Habana, Cuba”, en 1991, cuando formó parte del quinteto que derrotó a Estados Unidos; o “cerrando mi carrera en la Olimpiada de Grecia, con aquel triunfo de primera ronda contra el Dream Team”, partido que El Calce ha bautizado como “El Grito de Atenas”; o “contra Canadá, en el juego en el Preolímpico, en Puerto Rico”, en 2003, cuando, con 39 años de edad, se quedó a tres tapones de hacer un cuadruple-doble ante un equipo liderado por Steve Nash en su ‘prime’.

De repente, se le ilumina la voz al recordar su época dorada en el básquet europeo.

“Pudieramos nombrar la Copa Korác [en 1997] con el Aris Salónica en el caso de clubes; o la Copa del Rey con el Barcelona [1991]”, donde en el triunfo final, 67-65, ante el club Estudiantes Caja Postal, marcó 19 puntos con nueve rebotes; “o el subcampeoanto de Europa, en Francia, también con el Barsa, así por el estilo”, dice, con un tono en su voz de chamaquito que recuerda sus regalos de Navidad.

Claro, también están aquellos momentos no tan buenos, “como cuando boté el juego al hacer un mal saque desde el lateral ante Yugoslavia, en el [Mundial del] 1990”.

Al recibir el anuncio de que iba pa’l Salón de la Fama, Ortiz experimentó algo que ha vivido durante muchos momentos de años recientes: la reflexión, primero sobre su carrera y luego su vida. O sea, a ese recinto de inmortales solo han entrao’ el ‘Picu’ y Teo Cruz. ‘Piculín’ no pudo esconder las ganas de ver a más boricuas con los que jugó en ese jangueo del Olimpo basquetbolístico.

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“Es algo que no está en mis manos pero, contra, por supuesto, por supuesto. Sí, sí”, asiente, al mencionarle a Jerome Mincy o a Carlos Arroyo.

Entonces llega el turno de la verdadera nostalgia, de la melancolía, como sacaríamos de algún sicólogo de mediados de siglo XIX en su afán de agregarle algún depresivo gris a la historia. De los entes cercanos al ‘Picu’ que ya no están con él en su forma terrenal, ¿quiénes hubiese querido que vieran este importante momento en su vida?

“Hay muchos…”, comienza a responder con la calma que usualmente abraza el recuerdo. “Creo que me hubiese gustado que mi papá estuviese vivo, independiente si hubiese estado conmigo o no. También que ‘Tuto’ [Genaro Marchand, presidente emérito de FIBA Américas] estuviera. ‘Hetin’ Reyes [expresidente de la Federación de Baloncesto de Puerto Rico] tambien se merecía estar. Fueron personas que me dieron oportunidad, que les agradezco mucho”, apuntó, el ‘Picu’, cuyo número 4 fue retirado de la selección nacional el verano pasado.

“También hay personas que no son conocidas que deben saber que son parte de esto, que me dieron la oportunidad. Esto es para todos los compañeros de equipo en los que me desempeñé, los coaches que me ayudaron, todo el personal de apoyo de los equipos. Hay muchos héroes anónimos, de los que estaré agradecido cada día de mi vida”, resumió el inmortal y quién muchos consideran como el mejor jugador de baloncesto de la historia de Puerto Rico.

Los otros jugadores exaltados en la misma clase de ‘Piculín’ son: Alonzo Mourning (Estados Unidos), Janeth Arcain (Brasil), Margo Dydek (Polonia – de forma póstuma), Atanas Golomeev (Bulgaria), Fabricio Oberto (Argentina), Mohsen Medhat Warda (Egipto) Jiri Zidek (República Checa). Mientras, también serán exaltados los entrenadores Natalia Hejkova (Eslovaquia), Bogdan Tanjevic (Montenegro) y Mou Zuoyun (China – de forma póstuma).“Es un tremendo placer y honor anunciar a estar 11 personalidad del baloncesto que estarán en la clase de 2019 del Hall of Fame de FIBA”, expresó el presidente de FIBA, Horacio Muratore, en comunicado de prensa, resaltando que por vez primera introducen jugadores de países como China, República Checa, Montenegro y Eslovaquia.

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"¡¡Dásela a Picu!!", hubiese gritao' Tuto (FIBA)

“Estos ocho jugadores y tres entrenadores han actuado al más alto nivel y han alcanzado el éxito en sus carreras. Han ayudado al crecimiento y desarrollo de nuestro juego inspirando a las nuevas generaciones de jugadores y entrenadores. Estamos deseando rendirle tributo y uno de esos homenajes es meterles en el Hall of Fame de FIBA”, agregó Muratores.

La clase será exaltada en Beijing, China, el 30 de agosto, en un ceremonia durante la víspera del inicio de la Copa del Mundo FIBA 2019. Luego recibirán un homenaje en el medio tiempo del partido inaugural que se celebrará en Beijing el 31 de agosto.