Padre e hijo, a dos manos en el análisis de la hípica nacional

Comenzaron un proyecto radial de análisis hípico en el 2019

John Ortiz no solo heredó el nombre de su papá; en sus venas galopa la misma pasión por la hípica nacional.

Tiene 20 años el muchacho, que en abril del 2019 se aventuró junto a su viejo a poner en marcha un programa de radio, con el objetivo de aportar al fortalecimiento de la industria y el deporte hípico en Puerto Rico.

Es bien sabido que las carreras de caballos no son la misma cosa que hace unos años. Si el hipódromo Camarero fuese hoy un purasangre, seguramente pertenecería al Establo Don Alejo.

No obstante, esta dupleta de padre e hijo sí rinde carrera. Apostaron a su talento y dieron vida al proyecto Hípicas 1480, programa que se transmite los domingos a través de las ondas de WMDD. De acuerdo con ambos, en este espacio radial se manifiesta su compromiso con la historia del hipismo boricua, que en esta recta lejana intenta adelantar el terreno que perdió Doña Chepa.

La idea de poner en marcha la producción de un programa de radio para analizar las carreras fue de John Ortiz padre, quien le afirmó a El Calce que su chamaco la ha llevado a otro nivel en las redes sociales, donde realiza intervenciones para discutir la revista hípica y ofrecer posibles jugadas a la fanaticada durante la semana.

Buenos días

Aquí nuestras recomendaciones y comentarios para el cartel de hoy sábado,25 de enero de 2020 en directo como de costumbre desde el area de cuadras del Hipódromo Camarero.

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Posted by Hípicas 1480 on Saturday, January 25, 2020

“Yo puedo decir que cuando pequeño veía más carreras de caballos que muñequitos. Cuando más me acerqué a la industria, a leer la revista, ver las pasadas actuaciones y eso, fue ya como a los 12 años”, dijo el muchacho.

“La primera vez que pisé el área de cuadras fue gracias a este programa. Y también gracias a Alvin Díaz, del programa Sin Gríngolas. Ese ambiente de la mañana en las cuadras cambió mi perspectiva sobre el hipismo. Ver el sacrificio, el trabajo y la entrega de la gente de la industria, es una experiencia bien bonita que me hizo valorar muchas cosas”, añadió el estudiante del Recinto de Fajardo de la Universidad Interamericana.

Su papá, que lo acompaña a las cuadras los sábados para conocer de cerca el ambiente que se discute todos los domingo, explicó cómo es que se sembró está semilla.

“Mi sangre está llena de hipismo. Eso me impulsó para dar mis opiniones con mi hijo. Fuimos a 1480, hablamos con Josué Hernández y nos dieron una oportunidad. Pasamos la prueba y decidimos que domingos era el mejor día para dar nuestras selecciones. Nos ha ido muy bien, hemos dado muchos ganadores”, explicó riendo.

Durante esta marcha mediática, que apenas los tiene tomando la primera curva, una persona ha sido clave para que John, el hijo, se inspire diariamente para seguir adelante. Se trata del periodista Joe Bruno, a quien John describe como su ejemplo a seguir.

“La primera persona que me concedió una entrevista fue Joe Bruno. Ese es mi ejemplo a seguir, por su rectitud y compromiso con la hípica. Quisiera ser como Joe”, sostuvo.

Y es que, para el chamaco, ser un analista hípico no es poca cosa. No se puede jugar con las habichuelas de la gente. Por el contrario, es una forma de ayudar al fanático en el estudio de las carreras. O sea, “hay que leer a fondo la revista y tener como objetivo compartir la información para que la gente haga sus jugadas en base a las recomendaciones que yo hago”.

John pega a dos manos con el fuete de la juventud. Y duro.

“Soy joven, pero me gusta aprender. Cuando uno mira la hípica de cerca se da cuenta de lo profundo y complicado que es este mundo. Una de las cosas que más he valorado en este tiempo es el trabajo de los jinetes, por ejemplo. El peligro que es montarse en esos ejemplares. Cada vez que se suben en esos animales, es como retar el peligro”, confesó.

En su repaso de los mejores caballos que ha visto correr John destaca al campeón Arquitecto, ganador de la Triple Corona del 2012 y de la Copa Confraternidad del Caribe en el 2016. También se identificó como fanático de la yegua Defensora, ganadora de 14 eventos clásicos, así como del título de Caballo del Año en el 2007 y 2008.

Entretanto, ahora mismo el joven tiene los ojos puestos en la recuperación del hipismo.

“Tengo la fe puesta en que el hipódromo esté listo muy pronto, para que la fanaticada llegue y sea parte de la actividad, como me dice mi papá que era antes”, puntualizó.