"Operación custodia": MPI, FUPI y la policía en Centroamericanos 1966

No hay Olimpiadas en el 2020, pero sí una memoria viva

"…simpatizamos con la causa de ustedes"

Comandante Ernesto Lugo Méndez,

en reunión secreta entre la policía

y cubanos exiliados en Puerto Rico

I

Durante la celebración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Juan 1966 las tensiones entre atletas cubanos y el exilio estaban por las nubes en el marco de la Guerra Fría y de la transformación de la Revolución Cubana. En los eventos donde algún atleta de la mayor de las Antillas debía sudar el uniforme se disparaban las probabilidades de que un incidente violento se materializara.

Así consta en los reportes diarios que documentó ilegalmente la División de Inteligencia de la Policía de Puerto Rico.

Entre las narraciones policiacas figura un supuesto plan llamado "operación custodia", una iniciativa del Movimiento Pro Independencia (MPI) y la Federación Universitaria Pro Independencia (FUPI) que, de  acuerdo con la uniformada, consistió en impedir agresiones de cubanos exiliados contra integrantes de la delegación del "régimen".

El 14 de junio se celebró una reunión en Río Piedras, en el "local del MPI", para —alegadamente— discutir estrategias y evitar que continuaran los encontronazos en los eventos.

"Juan Mari Brás hizo un recuento de lo que estaba sucediendo con los agentes cubanos pagados por la CIA, pero insistió en que cumpliría con lo que había prometido al pueblo puertorriqueño, en el sentido de que no habría política durante las competencias de los Décimos Juegos. Hizo claro que los atletas cubanos no estarán solos. Que en vista de las agresiones de los exiliados contra los atletas cubanos, van a estar muy pendientes y tomarán medidas drásticas", lee parte del reporte oficial de la policía, específicamente sobre la figura del fundador del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP).

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"Cada misión se reunirá y establecerá sus propios planes para la operación custodia, de acuerdo con sus respectivas jurisdicciones. [Mari Brás] Citó como ejemplo que Bayamón atendería las actividades de las canchas de su jurisdicción, así como Río Piedras, San Juan, etcétera. Habló sobre el incidente de Marta Sánchez en la Villa Olímpica, indicando que fue provocada por guardias especiales y policías del Estado, pagados por el CIA. También habló sobre la agresión de un atleta cubano en la Cancha Espíritu Santo de Hato Rey, concluyendo que estas fueron las razones principales para convocar la reunión de emergencia", continúa

En el reporte se dice, además, que entre los presentes se distribuyeron pedazos de goma sólida, "como de 17 pulgadas de largo", para usarse como "arma" en los eventos. Igualmente, que los independentistas se repartieron pedazos de cables, tubos y sogas con la intensión de hacerle frente a los exiliados. Sepa usted que el historiador Antonio Sotomayor señaló en su texto The Sovereign Colony (2016) que entre 1967 y 1986 el exilio cubano y los grupos de derecha en Puerto Rico cometieron 106 ataques terroristas, incluyendo destrucción de propiedad, usualmente con explosivos, asesinatos políticos (Antonia Martínez Lagares, Santiago “Chagui” Mari Pesquera y Cerro Maravilla, por ejemplo), entre otras acciones.

Más temprano, aquel 14 de junio, durante las peleas de boxeo que se efectuaban en el Estadio Hiram Bithorn la policía documentó que un exiliado cubano se la pasó invitando a los atletas del "régimen" a quedarse en Puerto Rico, indicándoles que la policía los protegería, como se acordó en una reunión secreta el 2 de junio con el Departamento de Estado y el Servicio de Inmigración. La uniformada aprovechó para identificar a un grupo de la FUPI que se encontraba "aplaudiéndole" a los cubanos: Marcos Rodríguez Freese, Jorge Rolón Ojeda, Roberto Claudio Maldonado, Antonio José Arana Jr., José Benjamín Acevedo y Tito Mattei.

Igualmente, se añade que ese mismo día, 14 de junio, la FUPI se pronunció en el local del MPI en Río Piedras sobre la preocupación de las agresiones y presiones de los exiliados.

"Se sugirió la necesidad de usar armas. Contestar la agresión con agresión, aunque esta partiera de la policía. Cuentan con la ayuda del MPI en cuanto a dinero, abogados, etcétera", lee el reporte.

Sin embargo, no hubo incidentes mayores a la paranoia que se desprende de las narraciones policiacas. Antes del cierre de los juegos, llaman la atención dos notas del 25 de junio:

"A las 7:15 p.m. esta oficina recibió información en el sentido de que se habían falsificado alrededor de 2,000 boletos para miembros del MPI entrar al Hiram Bithorn, para las actividades de clausura de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Dichos boletos estaban siendo distribuidos en el negocio Patria
de Río Piedras. Un individuo con barba larga tenía como sesenta de estos boletos. A las 10:00 p.m. se recibió información en el sentido de que un grupo de cubanos exilados estaban planeando salir en botes desde la laguna del Condado para sabotear el barco Cerro Pelado. Que a esta actividad se unirán miembros de la Asociación de Universitarios Pro Estadidad (AUPE)". 


II

El archivista del Archivo General de Puerto Rico, Marcos Nieves, se encuentra trabajando una publicación sobre el Archivo de la División de Inteligencia de la Policía de Puerto Rico. Él lleva años organizando estos documentos, que fueron liberados en el 2003 y que trascienden el tema de los Centroamericanos de 1966. ¿De qué se habla cuando se aborda esta memoria policiaca?

"Estamos hablando de unos documentos que están bajo la descripción Sub-Fondo División de Inteligencia de la Policía, que por su parte está bajo el Fondo Policía de Puerto Rico. La División de Inteligencia fue una unidad especializada adscrita al Departamento de Policía que operó bajo ese nombre desde 1958 a 1987, año en el que la división fue desmantelada. En esta colección de documentos predominan los años entre 1965 y mediados de la década de los 70″, explica Nieves.

En general, los expedientes en los que se incluye el "carpeteo" de la uniformada en los Centroamericanos de 1966 cuentan con alrededor de 7,000 carpetas de individuos que no fueron reclamadas por las víctimas o familiares durante el proceso de entrega que se dio entre 1992 y el 2002.

Fue durante la década del 80, específicamente en el 1987, que se dio cuenta de la existencia de estas carpetas en los procesos del caso del Cerro Maravilla.

"Son documentos públicos, independientemente contengan material sensitivo que deje constancia de los atropellos y las actividades ilegales del Estado durante aquella época. Gracias a la intervención del Archivo General y algunos historiadores, como Francisco Moscoso y Che Paraliticci, se evitó que se destruyeran estas colecciones. Como los documentos dan constancia de los atropellos del Estado y de ilegalidades, siempre hubo el objetivo de destruirlos". 

Vale la pena señalar que faltan algunas series que fueron eliminadas antes de su llegada al Archivo General.

"Eso es parte de cómo el Estado intenta silenciar algunos temas y algunas víctimas. La importancia de los documentos es que dan cuenta de esas prácticas y de cómo se trataba de entender la influencia de algunas agrupaciones y de la propaganda que circulaba en esos años", añade el archivista, quien sostuvo, además, que hay distintos intereses con estos documentos de la División de Inteligencia, desde documentales, hasta libros y tesis.


Segunda parte de una serie de artículos sobre el carpeteo de la Policía de Puerto Rico durante los Juegos Centroamericanos de San Juan 1966. 

Juegos policiacos: Carpeteo de la policía en los Centroamericanos de 1966