Misión posible: Eric Rodríguez quiere un título en casa con Guayama

Tú le cortas las venas a Eric Rodríguez y va a salir sangre amarilla, negra y roja. Este tipo es más de Guayama que el mismo Lago Carite.

Fue durante un día de primavera en Guayama, en pleno 1994, que Eric Rodríguez chocó con su propia epifanía.

“Debo haber tenido como 14 ó 15 años”, recordó el ahora dirigente los Brujos de Guayama, que andan con buenos bríos en el torneo 2020 del Baloncesto Superior Nacional.

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“Yo me pasaba en la cancha siempre y ya estaba jugando baloncesto competitivo. También iba mucho a la Roque Nido. ¡Imagínate! Mis héroes creciendo fueron James Carter, Gary Voce, Mark Benson, Yoyo Rosario… Chico, si yo soy de ‘Los Algarrobos’, allí yo crecí. Chacho, pa’ mi Carter era el caballo”, continuó su relato el técnico brujo, recordando con cariño a su ídolo de infancia y al sector donde se crió.

“Un día, yo venía de la escuela a pie. Y para llegar a mi urbanización en ‘Algarrobos’ tengo que pasar por otra urbanización, donde allí Gary Voce tenía una casa alquilada. Todas las tardes yo pasaba por ahí, como que lo había visto brevemente. Pero un día escucho una música, como que de rap en inglés, bien alta y cuando paso allí estaban Gary Voce, James Carter y Mark Benson, que estaban haciendo ejercicios para luego ir a un partido. Allí fue que vi por vez primera a mis ídolos fuera de la cancha. O sea, ¡míralos, están ahí! ¡Son como uno, andan por ahí! Ahí es que entiende uno que también puede ser un jugador de baloncesto profesional y hacia eso fui”, agregó, intercalando sus emociones con súbitas carcajadas y recuerdos breves de su tiempo en la escuela Francisco Garcia Boyrie.

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Aquel niño interior nunca ha abandonado a Rodríguez. Dos años después de aquel día de primavera, Erick firmó como profesional con los Brujos, luego de toda una vida con el Roque Nido como patio trasero.

“Yo firmó a los 16. Recuerdo que el difunto Iván Pabón fue el que me llevó en el ’96 donde Pepo Martínez, que fue quién me firmó. Ese año también estaba jugando juvenil y en 1998, con ese equipo, le dimos el único campeonato nacional que en baloncesto ha ganado Guayama”, señaló.

“Allí estaba Carlitos Rivera, Henry Neumann, jr., Pepo era el dirigente… Diantre, que tiempos. Estas son la cosas que me hacen luchar por traer un campeonato del BSN. Yo quiero que los chamaquitos también tengan ahora otro James Carter, que vean el baloncesto y a los jugadores de Guayama como héroes del pueblo, pero más como gente que ellos puedan aspirar a ser”, puntualizó el canastero.

Pueblo, prójimo y humanidad. He ahí su primera misión.

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(Fotos: Willín Rodríguez)

Adelantémonos ahora hasta el 2020. Rodríguez, un ex escolta trespuntista quien en BSN defendió las franelas de los Cangrejos de Santurce, Indios de Mayagüez, Vaqueros de Bayamón, Leones de Ponce y hasta los Polluelos de Aibonito, ha retornado a casa y de qué forma. Claro, su carrera como baoncelista en el BSN empezó en Guayama, donde también tiró su último balón, lo que pasa es que a Rodríguez el basquetbol lo ha llevado a viajar el mundo. Antes de debutar como dirigente con los Brujos, por ejemplo, estuvo junto a su viejo mentor Pepo Martínez en México.

“Pepo lleva 20 años dirigiendo en Mexico y allí estuve como su asistente. Aprendí muchísimo, ha sido un gran taller para mí como profesional”, resaltó sobre los pasados dos años que estuvo con Martínez como asistente en el club Abejas de León.

México lo pulió para finalmente cumplir otra meta que comenzó a trazarse tan pronto se retiró y se lanzó a dar sus primeros aletazos en el mar de la dirección técnica con el colegio San Antonio de Guayama. Su entrada a la dirección técnica, no obstante, puede decirse que ya estaba predestinada. Incluso, se puede decir que sintió un poquito de ‘Deja Vu’. ¿Pepo? ¿Guayama de nuevo? Esto parece familiar.

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“Oye, para mí fue muy importante haber estado con Pepo y la libertad de desarrollo que allí en México me dio. Estar con él esos dos años de ser asistente me dio me dio esa confianza de poder expresarme, hablar e implantar el estilo mío. Yo me siento preparado, esto no fue de hoy para mañana, fue un proceso de preparación para estar listo para el reto”, acotó.

Ahora, a Rodríguez solo le importa poder transmitir de forma eficaz toda la confianza y sapiencia que sus jugadores necesitarán para llevar a Guayama al campeonato.

He ahí la misión número dos, que aún comienza.. Tras un arranque de 1-1, Rodríguez y sus muchachos se encuentran enfocados en el largo camino que hay que andar. Con un sólido y energético cuadro con los importados Ben McCauley y Will Daniels en la pintura, Gaby Belardo y José Rodríguez en las alas y excepcional armador Jordan Howard dirigiendo el tránsito. Hoy, miércoles, visitan a los Capitanes de Arecibo en el coliseo Manuel ‘Petaca’ Iguina.