Félix Verdejo sudó la gota gorda y se apuntó una decisión unánime

No peleaba desde mayo del año pasado

Félix Verdejo ganó por decisión unánime (99-91, 97-93 y 98-92), pero el "diamante" no lució su brillo.

El boricua (26-1, 16 KOs) anticipó que venía a demostrar cuán pulido lo tiene el cubano Ismael Salas y, aunque desde el principio se mostró superior a su oponente Manuel Rey Rojas, terminó ganando sudando la gota gorda.

Verdejo parecía un saco de papas, luciendo un físico digno de envidia, pero terminó poniéndose a prueba la noche del sábado en el Turning Stone Resort & Casino, en Nueva York.

"Me doy una C. Creo que no lucí como un peleador de A. Pero seguimos trabajando", sostuvo Verdejo luego del combate.

"Tengo las ganas, tengo el deseo y vamos a seguir trabajando. Vamos pa' encima".

El plan del púgil boricua era salir agresivo, pero haciendo valer la técnica. Había hambre, pero también deseo de probar que la inteligencia podía sacar lo mejor del gallo del patio. Eso se quedó en el aire de la crítica. Verdejo se vio estático, con un jab consistente y una paciencia desesperante.

Los primeros cuatro asaltos no tuvieron mucha pimienta, con un Verdejo cazando a medias y lanzando combinaciones que, aunque pocas, fueron efectivas y suficientes para convencer a los jueces de que merecía estar arriba en las tarjetas.

En el quinto episodio el combate se puso parejo y mostró destellos de intensidad, con buenos intercambios de parte y parte. Verdejo comenzó a descuidar su defensa y Rojas se encargó de machucarle el ojo izquierdo y de obligarlo a respirar por la boca hasta que finalizó la reyerta.

El sexto y séptimo capítulo fueron una copia del quinto. En el octavo Verdejo volvió a afincarse en su modus operandi inicial, pero Rojas siguió poniéndose fresco, como faltándole el respeto a los puños del orgullo de Las Gladiolas.

Finalmente, en el décimo y último asalto, Verdejo siguió insistiendo: jab y caminar, jab y caminar. Eso fue todo. Rojas se presentó con una racha de seis triunfos consecutivos que no sirvió para otra cosa que darle unas cuantas galletas en la cara al "bori bori", pero sin hacerle daño. Sí le faltó el respeto.

Verdejo no peleaba desde mayo del año pasado. Esta fue su primera pelea bajo el entrenamiento de Salas.