Edgar Martínez: "Empecé a jugar béisbol cuando vi a Roberto Clemente"

Llegó esta tarde a Puerto Rico y mañana estará celebrando con su gente en Dorado

El nuevo inmortal del béisbol, Edgar Martínez, llegó a Borinquen en la tarde de hoy para celebrar mañana su exaltación al Salón de la Fama de Cooperstown, Nueva York. El extoletero boricua fue recibido en el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín por el gobernador, Ricardo Rosselló Nevares, la secretaria del Departamento de Recreación y Deportes, Adriana Sánchez Parés, y el alcalde de Dorado, Carlos López Rivera.

Martínez estará participando hoy de una fiesta de pueblo en el barrio Maguayo de Dorado, donde comenzó sus andanzas en la vida y donde han seguido de cerca su aventura hacia la inmortalidad deportiva durante la última década.

“Para mí es un honor, un orgullo, estar de vuelta en Puerto Rico. Empecé a jugar béisbol cuando vi a Roberto Clemente por primera vez. La tía mía estaba brincando en la sala y desde ese momento a mí me interesó el béisbol. Es una satisfacción tremenda que podamos celebrar este momento”, manifestó Martínez en conferencia de prensa.

Ante preguntas de este medio, el ahora inmortal de la pelota caliente no soltó prenda para decir cuáles son las primeras memorias que lo invaden a su regreso a la isla.

“Lo primero que me viene a la mente son todos esos años jugando en Maguayo, en el parque. Y los años en la liga Tomás Palmares, en las Pequeñas Ligas, cuando jugué la Sandy Koufax, la Mickey Mantle… Esos años jugando en las ligas de Puerto Rico es lo primero que me viene a la mente”, confesó emocionado.

A unos pasos del podio donde ubicaba el eterno número 11 de los Marineros de Seattle, el veterano Osvaldo Gil le gritó: “¡La Doble A!”. Las risas no se hicieron esperar y Edgar, por supuesto, contestó: “La Doble A también (fue muy importante en el proceso de formación)”.

El pasado 22 de enero Martínez fue confirmado como parte de la Clase 2019, junto al panameño Mariano Rivera, el fenecido lanzador canadiense Roy Halladay y Mike Mussina.

"En el barrio de Maguayo el béisbol era el primer deporte. Habían muchas amistades mías que jugaban y mis primos jugaban. Al yo criarme en ese círculo, en un barrio muy humilde, trabajador, tenía muy buenas influencias al rededor mío. En parte, eso es lo que espero agradecerle al barrio", sostuvo antes de puntualizar qué es lo que, a su modo de ver, le falta lograr en el béisbol profesional.

"Ahora mismo soy parte del equipo (de los Marineros), es un part-time, trabajando con los peloteros de liga menor y Grandes Ligas. Voy a estar ayudando en otras áreas a la organización.  Como dirigente y apoderado no tengo nada en mente. La razón por la que salí de coach fue parta darle más tiempo a la familia. La demanda del juego es mucha. Llegar al Salón de la Fama es lo último que uno espera", sentenció.