Berlanga en Bayamón: “Yo quiero ser como Tito y como Cotto”

“Puerto Rico, ¡yo soy un monstruo!”

 

BAYAMÓN – Edgar Berlanga ha noqueado a 15 boxeadores en el primer asalto. Ahora bien, su flow y su piquete boricua no lo noquea nadie. Oye, y si anda en su casa, en su patria, en su Puertorro… pues eso entonces se torna imposible.

“Yo me crié en Brooklyn”, dice Berlanga, mientras se pone ‘ready’ pa treparse al cuadrilátero a una sesión de entrenamiento.

 

“Pero yo soy boricua. Soy de acá. Recuerdo que vi a Tito en el Garden al final de su carrera, cuando él peleó con Roy Jones. Pero también vi muchas veces a Cotto. Yo quiero ser como Tito, como Cotto. No, no… Yo VOY a ser como Tito y como Cotto”, destaca el boxeador, quien vio a Cotto y Trinidad pelear varias veces en el Madison Square Garden.

Más allá de la influencia que pudiera tomar de sus panitas que son leyendas de Brooklyn, como Fat Joe o 50 Cent, o de la propia crianza que recibió rodeado de grandes músicos de reggaetón cuando su padre trabajaba con figuras de la industria en Nueva York, Edgar lo que lleva con él es ese amor particular por Puerto Rico que solo se puede palpar desde la diáspora.

Pero él sabe que ahora está aquí, y aunque se parezca, Bayamón no es Brooklyn.

En este preciso momento cae la tarde en la Ciudad del Chicharrón y el sol se queda con el canto. Apenas hay una decena de jóvenes practicando en el gimnasio de la canchita aledaña al residencial Villas de Monterrey, un espacio que, por lo callado que luce y por su ubicación, pudiese pasar desapercibido para cualquier mortal. Es un escenario perfecto para que Berlanga suelte sus manos, haga ejercicios y se mantenga en forma. Después de todo, su próximo combate se supone que sea en diciembre ante Francis Lafrenier, un canadiense que nunca lo han tumbado. O sea, no hay tiempo que perder.

“Édgar ha peleado apenas tres veces este año, por la pandemia y en diciembre pelea de nuevo”, explica su padre, del mismo nombre, un orgulloso carolinense que deja saber sus raíces a la menor provocación.

Según supimos, la pelea extraoficialmente será ente al canadiense Francis Lafreniere, quien unca ha sido noqueado, a pesar de tener foja de 20-7. Además, es un pegador habilidoso con 11 triunfos por la vía del sueño. ¿Llevará a Berlanga más allá del primer asalto?

“La gente se cree que no, pero yo estoy listo pa’ lo que sea", manifestó.

Bueno, lo que pasa es que cuando surgen fenómenos del calibre de Berlanga, al haber noqueado 15 tipos en el primer asalto, la pregunta se cae de la mata… ¿Está ‘ready’ para una pelea en la que haya que irse a la distancia? O sea, él nunca ha pasado del primer round en su carrera como profesional. Y bueno, lleva peleando desde los siete años y compiló un récord de aficionado de 162-17, pero acá dónde parece destinado a mudarse, en el vecindario de los millones, la cosa es distinta.

 

“Lo que la gente tiene que saber es que Edgar entrena como si fuese pa’ un maratón. El entrena como si fuese pa 15 rounds… Ahora, si los noquea en el primero no nos vamos a quejar”, apostilló el padre del prospecto más caliente en el boxeo mundial ahora mismo.

De seguir invicto y pulir su boxeo en la categoría de súper mediano, la fanaticada no puede hacer otra cosa que no sea salivarse al pensar en un combate, de aquí a unos años, entre un Berlanga con más experiencia y un rival de renombre y veteranía como Saúl ‘Canelo’ Álvarez, Callum Smith, Fedor Chudinov o el cubano David Morell, jr.

“Yo quiero las peleas grandes cuando me toquen. Yo sé que eso viene”, dijo el boxeador.

Por supuesto, su habilidad para manejar su peso y la forma en la que logra aumentar sin perder agilidad en su boxeo pudiese ayudar a que siga conquistando divisiones, si es que finalmente se queda y busca el campeonato en el peso mediano.

“Y fíjate, me faltan un par de años, pero yo creo que yo puedo subir hasta ‘heavyweight’. Hay que cogerlo suave. Yo voy paso a paso todavía”, explicó el púgil, quien se disfruta su éxito tras encontrar el estrellato de la mano de Top Rank.

Claro, que al fin y al cabo, la historia se vive cuando toca, no hay porque apresurar nada. Ahora mismo, Edgar va relax, tranquilo, gozándose el Borinquen que tanto ama.

“Yo quiero cuadrar alguna cartelera para que mi hijo venga a pelear en Puerto Rico. Para todos nosotros esto sería un sueño hecho realidad, pero más para él”, dijo Edgar, sr.

“Puerto Rico, ¡yo soy un monstruo!”, sonrió el siempre afable pegador boricua, luego de que hace unas semanas noqueó a Lanell Bellows.