Alex Cora: “En estos pasillos soñé hacer algo grande en el deporte”

Ayer, Alex Cora volvió al Colegio Bautista de Caguas, donde comenzó su aventura académica y deportiva

CAGUAS — Las caras de los chamaquitos del Colegio Bautista de Caguas (CBC) valen tanto que no se puede hablar de precio. Ellos saben bien quién es Alex Cora. Tienen presente que es el dirigente boricua que llevó al campeonato de las Grandes Ligas a los Medias Rojas de Boston, que es cagüeño y que fue estudiante de la institución que en la mañana de hoy (ayer) le rinde un humilde homenaje.

En este colegio Cora estudió hasta el sexto grado y se graduó de cuarto año una vez completó estudios intermedios en la UHS de Río Piedras. Aquí trabajó como secretaria doña Iris, su madre, y hace unos cuantos años Joey donó el techo de la cancha. “Esta es nuestra casa”, asegura su hermana Aimée.

“En estos pasillos soñé hacer algo grande en el deporte”, recuerda Cora, mientras una batucada escolta al dirigente campeón de las Mayores en su misión de saludar a la matrícula que supera los 700 alumnos. Salón por salón, foto a foto, saludo a saludo, van llegando las memorias.

“Con Roli, Rolando Hourruitiner, me pasaba de arriba a abajo por aquí. Decíamos que íbamos a lograr muchas cosas. Él terminó en la selección de baloncesto y hecho una figura bien importante. Recuerdo que jugábamos básquet, pero… (ríe) yo solo fui un buen atleta. Él también se fue conmigo a estudiar a la UHS después de terminar el sexto grado aquí”, cuenta.

La última vez que Cora vino al CBC defendía los colores de Boston, pero en calidad de jugador. Ahora, como dirigente campeón, es evidente que el sentimiento que produce la visita tiene un sabor distinto.

Cuando Cora metió a la novena bostoniana a la postemporada, en estos mismos pasillos los estudiantes del CBC se organizaron para enviarle vibras positivas al dirigente. De hecho, los del décimo grado se pusieron medias rojas y se tomaron una foto para que Cora supiera que estaban contagiados con la fiebre finalista.

“Aquí ellos se gozaron eso de una forma increíble. Todos muy contentos y ahora esas caritas de felicidad nos llenan mucho. Ellos no se esperan esto”, le dice a Metro la profesora Damaris Santos Santos, directora ejecutiva de la institución.

Mientras tanto, un emocionado Cora llega a la capilla del colegio y toma el micrófono para regalarle unas palabritas al corillo de décimo. El dirigente contiene el llanto. La juventud y la familia son muy importantes en el éxito del líder.

“Me emociono. Están en una edad, en un momento de sus vidas que nosotros como papás nos preocupamos, pero a la misma vez nos sentimos deseosos de ver lo que ustedes van a traer en el futuro. Uno cree que es difícil ser dirigente de Grandes Ligas, pero hay momentos que a mí me da más ansiedad pensar que le traerá el futuro a mi hija. Así que los invito a que no se pongan límites y a que no permitan que nadie les ponga límites. Esto que les voy a decir se lo dije a los Medias Rojas el primer día: ‘no dejen que las circunstancias de afuera dicten quiénes son cada uno de ustedes’”, suelta el dirigente.

Antes de despedirse hay que firmar unos cuantos autógrafos más. La gritería continúa. Son niños. Son jóvenes. Y Cora ahí, viviendo el momento a solo horas de comenzar oficialmente su segundo año a la cabeza de una de las organizaciones más legendarias del béisbol de las Grandes Ligas.

“Super cool. Uno ve las cosas que (los estudiantes) hicieron en octubre, los mensajes y todas esas cosas. Mucha gente se cree que uno no le presta atención a eso, pero uno sí tiene tiempo para echarle un ojo a las redes sociales y sentir el apoyo.Venir y darle las gracias era algo que tenía en agenda. Da la casualidad que es el último día que estoy aquí en Puerto Rico, ya mañana (hoy) me voy, porque empieza la temporada 2019 para mí”.

Cora solo tiene una cosa en mente: repetir.