Un knock-out para Puerto Rico

Por: Ileana Ayala 


Como si fuera un noviembre en pleno año eleccionario, la política ha jugado su peor rol. La leyenda pueblerina del Partido Nuevo Progresista (PNP) sobre que nuestra gran estrella se sume a las cincuenta se va desvaneciendo y la palabra COLONIA se hace cada vez más grande ante nuestras pupilas.

Han transcurrido seis meses tras el impacto del huracán María y el desespero que no pudo causar el mismo huracán durante sus primeras horas al tocar la isla, lo ha logrado causar el papeleo y la burocracia. Aún hay miles de familias sin luz, haciendo malabares entre hielo y velas para poder sobrevivir. Pero más allá de un “issue” de electricidad, debemos mencionar el va y ven que tenemos con el agua potable, las sorpresivas facturas que no corresponden a un servicio que ha sido intermitente y el alza en los costos de aquello a lo que estábamos acostumbrados.

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El más reciente golpe, un aumento de matrícula en la Universidad de Puerto Rico, una reforma que más que educativa es de carácter administrativo, la eliminación del bono de navidad y días de vacaciones y enfermedad. Esto nos deja con los ojos hinchados y esperando a que el “referi” nos diga que nos dieron un knock-out en el ring de boxeo de nuestra sociedad.

Ahora mismo estamos en el piso, pero seguimos aferrados al “yo no me quito”. Sin embargo, respondiendo al discurso poco reflexivo que ha hecho el Gobernador, en torno a que Puerto Rico no puede solicitar más ayuda de la que nos han dado, sería prudente que recordemos que a través de la historia le hemos servido de pulmón monetario a Estados Unidos. Es absurdo que justo ahora, que no servimos ni para respirar ni para producir, cuando levantemos la mano seamos vistos como cualquier niño de escuela que tiene que esperar su turno y que tomen por perreta la solicitud de mejorar nuestra calidad de vida.

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Nos siguen quitando lo que no tenemos, pero ellos siguen cobrando más de lo que necesitan. Hoy ellos tienen techo, provisiones de caviar y luz eléctrica para poder alumbrar sus caretas de corruptos. Por eso, cada vez que los veas en una rueda de prensa recordándote que nos seguimos levantando, entiende que esto es una pelea eterna por nuestros derechos y que la estamos perdiendo.