Un cerebro prodigioso del béisbol del siglo XXI

 

Debe haber sido en el año 2000 cuando por vez primera vi en vivo a Alex Cora con un uniforme de los Dodgers de Los Ángeles, en los entrenamientos primaverales. Debo decir que ahora es que empiezo a entender su significado en la historia del béisbol puertorriqueño.

En aquel momento, Cora ya contaba con experiencia en Las Mayores, con un total de 40 juegos entre 1998 y 1999, pero no era un jugador con un puesto seguro en el roster de arriba. Él estaba allí, en el antiguo Dodgertown de Vero Beach, donde hasta 2008 los Dodgers hicieron su spring training, ganándose su puesto como cualquier otro pelotero y así siempre lo hacía saber.

cora

Incluso, Alex entendía que muchos lo veían como el hermanito de Joey, pelotero que en ese entonces ya había finalizado una sólida carrera, con vastas virtudes defensivas, habilidoso en la intermedia y el siore, y muy querido en los camerinos de los Marineros y los Medias Blancas. Claro, en invierno Alex era una cara común en los camerinos de los Criollos de Caguas, un bate de contacto privilegiado y un guante de siete pares.

Las entrevistas con Cora durante todas las veces que visitaba los entrenamientos primaverales mientras trabajé con El Mundo y El Vocero tenían desenlaces similares: “sí, Ayala, sé que tengo que ganarme el tiempo de juego, que me rotarán en el cuadro interior según la situación, que con mi defensa me ganaré los turnos, que hay que trabajar la ofensiva”.

Pero mientras su físico luchaba por un espacio, su cerebro trabajaba hacia un puesto histórico mayor. Florecía una de las grandes mentes peloteras del siglo XXI. ¿Quién diría que aquel jugador de reservado desempeño ofensivo que vivió las postrimerías de la época de Iván, Baerga e Igor, que estuvo ahí cuando Delgado y Edgar jonroneaban y que vio el crecimiento de astros como Beltrán y Yadier, lograría una de las gestas más memorables en la historia de los técnicos latinos? Pensar que aquel utility especialista en defensa algún día ganaría 106 juegos al frente de una franquicia icónica no era algo común.

dbfcqexuaeaywo1c6d3bb38735814f2aa8bbadde653da81200x600-495535786cdded4eb46017e2c22f4985.jpg

¿Habrá Cora siempre pensado que su gloria llegaría como técnico? Quizás. Tras 14 temporadas en Las Mayores, se retiró y comenzó otra etapa en la pelota, como coach. Se destacó como gerente general de nuestro glorioso #TeamRubio y llevó a los Criollos a dos cetros caribeños. Hasta analista de ESPN fue. El año pasado, fue pieza clave en el campeonato de Houston.

Ahora, le dice a uno de los más sólidos periodistas deportivos de la actual generación, José Encarnación de EL CALCE y Metro, que sus Medias Rojas no cederán hasta ganar el campeonato. Y yo acá pensando en el 2000. El hermanito de Joey ahora es el dirigente de Latinoamérica, el cheche de Boston, el más duro. Grande, Alex.