Si usted no vota, no cuenta

Me encanta como este año a través de las redes sociales los puertorriqueños han estado más politiqueros que nunca. Apoyan a sus candidatos, les hacen campaña y discuten hasta el cansancio con cualquiera que no esté de acuerdo con su punto de vista.

Pero lo más que me gusta, es que muchos de los que están desatados levantando banderas, no tienen ni tarjeta electoral.

Entonces, hoy yo no vengo a darles una cantaleta de esas que mami me da cada vez que le digo que no tengo chavos; solo me voy a tomar un momento para recordarles que su apoyo cibernético no significa nada si el año que viene usted no vota.

En honor a la verdad, yo era de las que decía que no iba a votar porque ninguno me representa y cosas así… Decía todos los clichés que se escuchan en la calle. Pero mis niños estamos en un momento histórico, en todo los sentidos de la palabra: la economía está peor que nunca y, si todos consiguen los endosos, tendremos más opciones que antes a la hora de escoger un candidato a la gobernación. Las circunstancias nos obligan a votar. Hay que escoger entre las opciones que tenemos.

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Por ejemplo, ¿usted sabe por qué muchos políticos no ven a Alexandra Lúgaro como una rival real? Porque cuando entran a sus redes sociales y evalúan a sus seguidores, se dan cuenta de que un gran número de las personas que la apoyan son los mismos que el día antes de las elecciones se llevan todas las Medallas del supermercado para poder enfrentar la Ley Seca del próximo día.

Queridos míos, si contamos las sobre siete mil de personas que están automáticamente excluidas de votar y las más de 70 mil que han abandonado esta joya caribeña, es evidente que los que quedamos tenemos la responsabilidad de salir a votar. Ah, y no me vengan con la pendejá de "mi voto no hace la diferencia", cuando Alejandro García Padilla venció a Luis Fortuño por poco más de 11 mil votos (número más pequeño que la cantidad de ciudadanos que ya no viven aquí).

A mí no me importa por quién usted va a votar. ¿Popular, PNP o Independentista? Da igual… Si no vota, usted no cuenta. ¿Quiere hacer la diferencia y votar por el PPT, por la Lúgaro o por Manuel Cidre?

¡Saque la tarjeta electoral y vote!

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Aquí todo el mundo celebró la derrota del Chavismo en Venezuela, pero ¿saben cómo se logró? Con votos. El pueblo salió a votar. El País reflejó sus quejas en las papeletas.

Que es tedioso, que hace calor y que hay gente fea en la fila… Todo eso es verdad.

Que no tiene sentido que a estas alturas tengamos que meternos dentro de una caja de cartón para votar… 100 % cierto.

Que tan solo el proceso de ir a sacar la tarjeta electora el casi como una patada voladora en garganta… Lo sé.

Que bregar con las caravanas, las banderas y las chilladas de gomas el día de las elecciones son como un castigo enviado por alguna deidad… Eso es un hecho.

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Existen mil y una excusas para no salir de su casa ese día. Pero esto es una vez cada cuatro años. No vale de nada que usted le de "share" a todos los videos de sus candidatos si el martes, 8 de noviembre de 2016, saca la neverita del baúl y se va para la playa.

Los viejitos, que son los que no tienen Facebook, son los que salen a votar; lo que significa que las personas de mayor edad son las que están decidiendo el futuro del País, mientras que muchos jóvenes votantes se van a joder por ahí el día de las elecciones y al otro día se quejan.

Si usted quiere un país innovador, hace falta el voto que tiene las ideas innovadoras porque, no se ofenda —o bueno, oféndase si quiere, me da igual—, pero las nuevas ideas no van a venir de una persona que lleva cuarenta años con la foto de Luis Muñoz Marín o de Luis A. Ferré en la sala de la casa. La voz joven es importante y no se siente en las elecciones.

Votar es más que un DERECHO, es la única oportunidad que usted tiene de resumir todas esas discusiones de política que tiene en las barras después de tres palos de más.

Votar es la única manera de que en estas próximas elecciones gane la razón y no el fanatismo, porque yo les aseguro que todos los fanáticos ciegos tienen la bandera lista, el lápiz "afilao" y la tarjeta electoral en el primer bolsillo de la cartera.