Sencillas recetas de comida para el esposo bambalán de Wanda Vázquez

Y el primer bambalán es...

¡Titi Wanda se mudó pa’ Fortaleza!

El pasado viernes salió a relucir la noticia -antes que explotara el bochinchón de Natalia Rivera y Francis Rosas- que la gobernadora con cabellos color sol y sonrisa de principal de escuela elemental, Wanda Vázquez Garced, se mudó del ataponado pueblo de Caguas al Palacio de Santa Catalina en el Viejo San Juan, residencia de los primeros mandatarios del país.

Aunque en un principio expresó que se mantendría viviendo en su hogar en Caguanistán, el volumen de trabajo le imposibilitaba tener una vida normal (porque ella esperaba que siendo gobernadora iba a tener una vida súuuuuper normal) y cada vez que llegaba a su casa estaba muerta del cansancio. Eso lo entendemos a la perfección, pero lo que nos voló la mente fue cuando comentó lo siguiente:

“Yo llegaba a las 10:00 de la noche con mis carpetas de trabajo y las carpetas las traía al otro día igualitas, no las podía tocar porque llegaba muerta a mi casa. Mi esposo hasta esa hora sin comer o esperándome y fue demasiado sacrificado. Estaba agotadísima”.

O sea, una de las razones que la hizo cambiar de parecer y decidir vivir en La Fortaleza es que su esposo, el juez Jorge Díaz Reverón, se quedaba sin comer hasta muy tarde, demostrándole al país que los bambalanes están en todos lados. Al parecer, este caballero no podía pararse en un fast food a comprar comida o usar los servicios de fiambreras o ‘meal preps’, sino que él pretendía que ella saliera a las tantas de la noche a cocinarle arrocito con habichuelas y chuletas con el ingrediente especial: la ternura de una esposa cansada.

En El Calce no somos muy diestros en la cocina (eso se lo dejamos a nuestros panas de Sabrosía), pero por los menos no nos morimos de hambre. Hoy vamos a darle una mano a este caballero con varias recetas pa’ que resuelva y se pueda quitar el título de “el marido más inútil de Pe Erre”.

5. Hot dogs con pan

Tomas dos hot dogs (por si no lo sabes, se encuentran en el freezer, pana mío) los echas en una pequeña cacerola con agua y esperas a que el agua hierva. Asegúrate de prender la estufa y no pretendas que Alexa u otro asistente virtual lo haga por ti. Cuando el agua esté hirviendo (nos imaginamos que este señor sabe cuándo es que el agua hierve), toma dos panes, los abres y le echas los hot dogs. Luego puedes echarle ketchup, mostaza, potato sticks y todo lo que se te ocurra (hasta M&M's). Si te quedas con hambre, hazte otro hot dog. ¿Sencillito, verdad?

4. Pizzas homemade

Coges dos lascas de pan Holsum, le echas salsa Ragú tradicional y queso mozzarella. Amiguito, recuerda echar el queso DESPUÉS de la salsa. Luego las pones en un hornito y les das un par de minutos (no más de cinco que se te queman). También puedes hacerla en el microondas, pero el pan queda mongo. Otra opción más arriesgada es usar la tostadora, y ponerla acostada en posición de horno, pero vas a tener que sacarlas con mucha delicadeza para que no se te forme tremendo revolú de queso en esa tostadora y tu esposa te monte una pelea.

3. Comidas de microondas

Esta es la opción favorita de los hombres divorciados que nunca aprendieron a cocinar. Solo tienes que ir a tu supermercado favorito, ver las opciones (tienen desde un tremendo grasero hasta unas opciones más ‘lean’) y seguir las instrucciones que la cajita te dice. Recuerda no enamorarte de la foto en la caja porque lo que tendrás será una decepción peor.

2. Chef Boyardee

El chef favorito de los pobres siempre es tremenda opción, no solo por lo económico de su producto, sino por su gran variedad… aunque todos sus productos saben igual. Solo tienes que escoger entre la variedad, abrir la lata (esto puede ser muy difícil para algunos hombres que no dominan esa complicada herramienta llamada “el abrelatas”) y echarla en una pequeña cacerola. Debes estar alerta, mover los raviolis o espaguetis para que se calienten de manera proporcional y la salsa no se pegue, y en menos de 10 minutos podrás disfrutar de lo mejor de Italia en Puertorro.

1. Jamón pica’o con pan

Si fracasaste tratando de bregar con las complicadísimas opciones que te dimos, siempre te queda el jamón pica’o, o como lo conocen los estadistas, el “potted meat”. Con esta pequeña lata y cuatro lascas de pan podrás hacer maravillas, y aunque tu sodio se irá por las nubes, tu paladar te agradecerá lo rico que sabe este manjar.

¿Vio, señor Primer Damo? Ya no tiene que morirse de hambre en lo que su esposa trabaja.

¡Bambalán!