Se intensifica feroz sequía en medio de grave crisis económica boricua

Los puertorriqueños están aprendiendo a vivir sin agua en medio de la severa crisis económica que afecta a la isla.

La sequía está haciendo que muchos negocios cierren temporalmente, que las escuelas públicas suspendan los desayunos y que la gente se las ingenie para lavarse sin agua bajo temperaturas altísimas.

En estos momentos circula agua uno de cada tres días y la semana que viene lo hará uno de cada cuatro, según dispusieron las autoridades.

"Le tomé miedo a los informes del tiempo", comentó Cornelio Vegazo, propietario de una empresa de reparación de techos. "No se ve la luz al final del túnel".

La sequía es una de las peores en la historia de la isla. El de julio fue el cuarto mes más seco en San Juan desde 1898, el año en que Puerto Rico pasó a ser un territorio estadounidense. El mes pasado cayeron apenas cuatro centímetros (1.60 pulgadas) de agua de lluvia y los meteorólogos pronostican que la sequía se prolongará varias semanas, si no meses.

Más del 20% de Puerto Rico se encuentra bajo una sequía extrema y otro 45% padece una sequía grave, de acuerdo con el Centro Nacional de Mitigación de Sequías, según el cual 2,8 millones de personas se han visto afectadas.

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La situación es tan grave que la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados anunció el miércoles que invertirá 200.000 dólares a lo largo de tres meses en un proyecto piloto que contempla la "siembra de nubes" en la esperanza de crear más nubes que produzcan lluvias sobre los tres principales embalses de la isla.

Si no llueve una buena cantidad esta semana, decenas de miles de personas que dependen del embalse de Carraízo recibirán agua uno de cada cuatro días a partir de la semana que viene, indicó el presidente de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados Alberto Lázaro.

"Estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos para atender la situación de los embalses", expresó. "No nos detendremos en la búsqueda de alternativas viables para atender esta situación que, sin lugar a dudas, es una de las mayores preocupaciones del pueblo".

Los meteorólogos atribuyen la escasez de agua a El Niño, el fenómeno tropical del Pacífico que afecta el clima mundial y que ha hecho que la temporada de huracanes en el Atlántico, que dura de junio a noviembre, sea particularmente tranquila.

En lo que va del año cayeron 31 centímetros (12 pulgadas) menos que lo habitual en San Juan y 51 centímetros (20 pulgadas) menos en algunas zonas aledañas al embalse de Carraízo, indicó Carlos Anselmi, del Servicio Nacional de Meteorología.

El secretario de Agricultura de Estados Unidos Thomas Vilsack declaró zonas de desastre a 20 de las 78 municipalidades de Puerto Rico, en las que se vienen reportando un aumento en la cantidad de plantas que se arruinan y en la muerte de ganado. Los puertorriqueños, por otro lado, se quejan de tener que pagar tarifas de agua más altas al mismo tiempo que se les raciona ese elemento.

"Es injusto", sostuvo Héctor Linares, quien trabaja en un negocio de lavado de autos. Pero está resignado. "No puedes ponerte a pelear contra la burocracia de Puerto Rico".

El gobierno ha movilizado camiones con agua a lo largo y ancho de la zona metropolitana de San Juan, incluido un complejo de viviendas públicas en el barrio obrero de Río Piedras.

Cuando un camión recorre el complejo Jardines del Paraíso, Alexander Cabrera dice que uno de sus vecinos se pone a gritar "¡Llegó el agua! ¡Llegó el agua!".

"Ahí sale todo el mundo embalao&#39 a correr. Parecen hormigas", acotó.

La sequía ha obligado a la gente a cambiar su rutina y muchos se van a lo de amigos y familiares que viven en sectores donde el servicio de agua no se ha visto afectado.

José Bonilla, jubilado, dijo que se instaló en la casa de una amiga cuando el agua fue racionada en su barrio. Si la situación empeora, aseguró, se irá de la isla.

"Cojo vuelo a Santo Domingo y si no a Nueva York", amenazó.

Otras regiones del Caribe, incluidos Santo Domingo, Jamaica y Santa lucía, no obstante, también hacen frente a sequías. La región entera padece su peor sequía en cinco años.

Vegazo, el dueño de la empresa que repara techos, dijo que él y su familia no piensan irse y han tomado un curso en su iglesia sobre cómo vivir con la menor cantidad posible de agua.

"Buscaremos otro dorón (barril de agua) y seguiremos adelante", manifestó. "Nosotros dependemos de Dios".