Reseña teatral: 'No me digas loca'... ¿hasta dónde la fe?

Evidentemente, ante la magnitud del desastre que fue María hace ya casi un año, con el agravante de sus secuelas, entre ellas lo evidente que resultó la inadecuación, y hasta el desinterés de las autoridades oficiales para prepararse para la eventualidad y enfrentar sus consecuencias, dejando en ello una huella hasta letal, plagada de pauperización, es inevitable que en nuestra psiquis se haya engendrado una neurosis nacida de la impotencia.

Una impotencia nacida de circunstancias, antes no experimentadas, o mejor dicho, unas circunstancias con las que hemos a través de nuestra historia agudizadas.
 

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Y ante estas nuestra alma colectiva, por momentos, pierde su balance y oscila en extremos en los que la necesaria fe se convierte en negación alucinada, o la mirada realista cae por un abismo fatalista. Y esto es lo que muy acertadamente, sin tocar directamente el origen del fenómeno entre una ráfaga de momentos hilarantes que no paran en un ritmo vertiginoso, explora la obra “No me digas loca”, de Marietere Vélez Negrón, que junto a “El Nido” de Gerardo Lamadrid Castillo abre el 5to Festival de Teatro al Fresco, que comenzó ayer vierens 29 de junio en el Teatro Braulio Castillo en Bayamón.

' me digas loca' es, como lo indica la pauta establecida por el Festival, que cada fin de semana presenta dos montajes en una sola función, una breve viñeta, que recuerda a los entremeses del Siglo de oro español, y a un cortometraje en su estructura narrativa, por lo que tanto personajes como la situación en la que se mueven se presenta en una base esquemática, casi caricaturesca, a la que, no empece, Vélez Negrón sabe sacarle una tridimensionalidad humana, revistiendo el aluvión de chistes de un valor hasta simbólico sobre nosotros mismos, algo muy apoyado por las acertadas actuaciones y dirección.
 

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Yadilyz Barbosa y la misma Vélez encarnan respectivamente a Geisa y Sasha, una mujer aquejada de depresión severa que gana un fin de semana en una casa de playa en la que han ocurrido sucesos extraños, y la agente encargada de su alojamiento en la casa. Ante el misterio que rodea la casa se va creando una situación que va enfrentado a los personajes y sobre todo de las actitudes que les toca representar.

Porque mientras el primero no tiene ningún escrúpulo de nombrar las verdades por más feo que sea su rostro, hasta la desesperanza, el otro mantiene un discurso en el que lleva al optimismo hasta el punto donde se convierte en un cliché separado de la realidad, ambas mujeres llevando sus actitudes hasta lo que es absurdo, insensible y hasta ofensivo.
 

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Y es este oscilar entre extremos donde se da el mayor acierto del texto y su dirección escénica (a cargo de Juliana Maite), que entre chiste y chiste, cada uno un retrato de actitudes nuestras que compone un collage de nuestra alma colectiva. Es en este dínamo en el que ambos acercamientos ante ese misterio que no controlamos van convirtiéndose en un sube y baja en el que mientras una actitud se va volviendo burda y caricaturesca, la otra adquiere razón y humanidad (con caracterizaciones a la altura de la dinámica), turnándose en una progresión que lleva a un carrusel en el que una persigue a la otra, cambiando de dirección, liberando en cada cambio una verdad ante la que no pueden resistir más los frágiles armazones que han mantenido a ambos seres humanos ensimismados y aislados, “protegidos”, ante la vida, sus miserias y el constante recordatorio de su fragilidad.

Todo mientras nos reímos, quizás de nosotros. Como la risa clásica ante el clásico “slaptick” del hombre que pisa la cáscara de guineo, que es en realidad una risa nerviosa ante un ser humano que va perdiendo el agarre sobre la tierra y el control sobre lo que le rodea, mientras se enfrenta a la inminencia de un instante que puede tener hasta su cuota de dolor y tragedia. Como sucede con los desastres naturales.

(Nota del editor: La anterior es una reseña de la obra ' me digas loca', que forma parte del Festival de Teatro Al Fresco, que comenzó el pasado viernes en el Teatro Braulio Castillo de Bayamón)