'Peruchín': "Espero que este año entre Edgar"

16 de enero de 2018


Hace cuatro décadas y media, el inmortal Orlando &#39Peruchín’ Cepeda se aventuraba a una novel dimensión del beisbol conocida como el bateador designado.

orlandocepeda11-73e63acf3f136fa033fbaf45d72d164f.jpg

“El primero que me gané el premio de bateador designado fui yo”, recuerda jubiloso el eterno Baby Bull de los Gigantes de San Francisco, con quien Metro conversó días atrás.

“Y ahora ese premio tiene el nombre de otro puertorriqueño, Edgar Martínez. Contra, yo espero que este año lo incluyan en el &#39Hall of Fame’”, nos dice vía telefónica, subiendo un chin el tono de voz durante la interjección que revela el deseo de que al fin se le reconozca al doradeño su gran labor ofensiva en las Grandes Ligas.

edgare1502323478639-152990b95f4fb37b76fa7a18d63dbdbc.jpg

Tal y como dijo Cepeda “ese premio”, curiosamente, se llama el Edgar Martínez Award, otorgado a la mejor ofensiva de un bateador designado. En 1973, Cepeda ganó el galardón – que para entonces no había sido bautizado – con los Medias Rojas de Boston, tras incorporarse en la Liga Américana luego de 14 años en la Liga Nacional con los Gigantes, los Cardenales de San Luis y los Bravos de Atlanta.

Pocos dudan que en la historia de los Grandes Ligas haya habido un mejor bateador designado que Edgar Martínez, y por eso es que el premio lleva el nombre, aunque en estos momentos el boricua lucha por sellar su legado beisbolero con un boleto a Cooperstown.

“¿Cuánto tiempo lleva esperando? ¿Ocho, nueve años? Estoy rezando mucho para que se lo den”, expresó Cepeda.

220pxorlandocepeda1962-7f5d1d8823c6d5338633acedbd8b0199.jpg

Desde 2009 Martínez es elegible para entrar al Salón de la Fama, pero todavía no recibe el visto nuevo. Con la excusa del puritanismo peloteril, los extremos fundamentalistas del juego dicen que es que no es lo mismo batear y fildiar, que solamente batear. Ningún jugador que haya pasado toda o la mayor parte de su carrera como bateador designado ha entrado a Cooperstown.

Cepeda, por ejemplo, entró como primera base, al igual que otros, como Frank Thomas, mientras que hay casos como el de Paul Molitor, un antesalista que también pasó tiempo como bateador designado, entro en calidad de administrador del tercer saco. Martínez, quien durante su carrera con los Marineros de Seattle también jugó en tercera base, desarrolló su juego mayormente como designado. Acabó su carrera con promedio ofensivo de .312, con 309 jonrones, 1261 carreras remolcadas y 2247 indiscutibles.

cepedaorlandoplaquenbl0-4c8b2354438975e1fac76e4e9d34a369.jpg

Al cierre de esta edición se conocían los resultados de 187 papeletas de votación para el Salón de la Fama, para un 44.1%. Martínez tenía el 80% de los votos. La meta para cada uno de los aspirantes a formar parte del recinto de inmortales que ubica en Nueva York es lograr un 75% del favor de los miembros de la Asociación Americana de Escritores de Béisbol (BBWAA, por sus siglas en inglés). Así las cosas, Martínez se mantiene en batalla para entrar a Cooperstown. Los resultados de la votación final serán anunciados el miércoles 24 de enero por el presidente del Salón de la Fama, Jeff Idelson.

Cepeda sabe lo que es esperar y no ser elegido. Entró al Salón de la Fama en 1999 mediante lo que antes se conocía como el Comité de Veteranos. Se quedó a siete votos de entrar en 1994, último año de su elegibilidad vía la BBWAA. Problemas fuera del terreno, como su arresto de 1975 cuando fue a buscar cinco libras de marihuana al aeropuerto Luis Muñoz Marín, empañaron su oportunidad de recibir el visto bueno de los votantes. Al cuestionarle si en el caso de Edgar, que nunca ha tenido problemas fuera del terreno, tenía que ver con discrimen, Cepeda despachó cortésmente la hipótesis.

edgarmartinez1997-1f7ed5f5323346eb6533f0a7dc44aa83.jpg

“Bueno, esa es una pregunta un poco fuerte, porque muchos americanos blancos quieren mucho a los latinos también”, dijo Cepeda, vía telefónica desde San Francisco.

“Yo creo que no” es racismo, señaló, y que quizás es “que lo están beatificando”.

“Le están dando lo 80 % ahora mismo. Eso es bastante, porque en el beisbol nada es fácil. Yo creo que en la recta final a él le van a dar lo que él se merece y van a votar por él”, agregó.

Cepeda, quien acabó su carrera con promedio de .297, 2,351 hits, 379 jonrones y 1,365 carreras empujadas recordó que “en el béisbol lo más difícil es batear”, subrayando las cualidades ofensivas de Martínez. El &#39Baby Bull’, no obstante, continuó abordando el tema del racismo, pero ya en un espectro más amplio.

“En Puerto Rico hay racismo también. En Estados Unidos hay morenos que son racistas con los latinos, hasta con los mismos morenos. Eso está ahí y estará ahí para siempre. Ahora mismo, yo creo que esto [el caso de Edgar y Cooperstown] es cuestión de opinión”, apuntó.

14d3e4e7d7853867a58f814de805433corlando-2593970a5c0be9c8acffbe0b51ba78ee.jpg

Cepeda recordó su caso con suma franqueza. Narró la anécdota de un escritor que nunca votó por él y que recientemente se le acercó para hablar con él.

“En mi caso, yo no salí por los escritores. Aquí mismo en California, específicamente, había un escritor de San José que después me vio y me pidió perdón. Bueno, es que para uno es difícil lograr que todas las mentes piensen igual”, recordó.

“Siempre hay uno aunque sea que no lo va a hacer. Ahora mismo, por ejemplo, sé que hay un escritor de Nueva York que es un veterano en esto, que no ha votado por nadie. Y pues eso creo que hay que respetar”, expresó Cepeda, sin abundar en los nombres de ninguno de los escritores y proponiendo que este último cronista neoyorquino, que aún no ha querido votar, pudiese haber asumido esta posición al considerar los méritos de peloteros que se desenvolvieron en la llamada “era de los esteroides”.

edgar31-9f80d73ca8a3603e9494ab24703b2b56.jpg

Cepeda tiene fe en que este año sea el de Edgar, a quien considera uno de sus mejores amigos en esto que llaman béisbol.

“Yo estoy bien contento de que tenga oportunidad porque él fue tremendo pelotero. Es tremenda persona y somos buenos amigos. Él siempre me invita a una actividad que hacen en Seattle y yo voy. ¡Que llegue ya, para que se una a [Roberto] Alomar, Iván [Rodríguez], Roberto [Clemente] y a mí!”, puntualizó la leyenda de 80 años de edad.