Perderlo todo en Utuado: un huracán categoría indefinida (Video)

UTUADO – Es viernes 20 de octubre y ya han pasado 30 días luego del paso del huracán María. El presidente de la Cámara de Representantes, Carlos Johnny Méndez, ha publicado una columna en la prensa nacional: "Puerto Rico se está normalizando", se titula.

Mientras, El Calce está en Utuado, donde a un mes del azote del ciclón no hay señal para leer el texto del presidente cameral y donde lo normal es el hecho de que la gente está incomunicada y necesitando más ayuda de la que en el área metropolitana se imaginan.

Justo en la falda de las montañas que resguardan las orillas del Lago Caonillas, una madre se hace noticia y redefine –nuevamente– el discurso gubernamental. Frente a la prensa, y con rostro frío de tanto lamentar su escalofriante circunstancia, narra junto a sus dos hijas cómo lo perdieron todo.
 

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No tienen casa. No tienen nada. Y ante eso, invadieron una residencia abandonada que, para bien o para mal, ha servido de ilusión y refugio emocional, a pesar de que no es una estructura habitable.

"Yo perdí todo. Ahora mismo me urge una vivienda para mis hijas. Estamos invadiendo este hogar. Esto [la casa invadida] no es de nosotros. El papá de la dueña de la casa vino, como a querer que uno le pague una renta o, si no, tenemos que irnos", cuenta en un aparte con este medio frente a la residencia.

Entretanto, afuera, en la calle, hay dos caballos. No hay lugar para ellos ni tampoco hay carros, porque se fueron con el desprendimiento de terreno.

De nuevo, el presidente de la Cámara publicó hoy una columna que se titula "Puerto Rico se está normalizando". Y nosotros estamos aquí, digiriendo el panorama de una familia en Utuado que, al menos, ha encontrado varias voces para tratar de conseguir ayuda.

Ya son cerca de las tres de la tarde y Ángela Vega sigue haciendo memoria a la vez que lidia con el dolor y la pena que, evidentemente, se apoderaron de ella hace ya varias semanas. Y asegura que la casa donde se refugia junto a los suyos no es saludable para sus hijas. Pero normal…

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"[La casa] Se moja por aquí", dice señalando la estructura. "Y está agrietada. Pero… gracias a Dios estamos debajo de un techo".

Se le preguntó, pues, por la respuesta gubernamental. "Puerto Rico se está normalizando", ¿no?

"El alcalde no me ha dado respuesta ninguna. Le pregunté qué podía hacer, qué trámite se podía hacer para conseguir una vivienda…", afirmó, reconociendo –igualmente– que han sido los vecinos y la comunidad quienes se han encargado de ofrecerle los servicios esenciales.

"Pero lo más que necesitamos es agua. Mi esposo averiguó que en la iglesia y en otro lado depositan cajas de agua. Cuando nos quedamos cortos, él da el viaje y trae una cajita de agua. Los vecinos han ayudado bastante. Ropa, comida, dinero… nos han dado hasta dinero para prender la planta. Yo digo que la gente se ha desbordado más en ayuda que la alcaldía y el gobierno", puntualizó.