Olvídese un rato de Twitter y sea humano

Cuando era nena, las noticias presentaban imágenes de personas muertas en medio de la carretera. Ante esto, mi mamá rápido decía: “Dios mío, no piensan en los familiares”.

Y quizás fueron esos comentarios de la madre que me parió los que me hicieron respetar la pena ajena. Quizás fue su reacción ante estas imágenes lo que hoy me hace pensar en las familias de las personas cuando hay que tirar noticias de un fallecimiento.

Hoy, y gracias a la deidad de su preferencia, estas imágenes no acaparan los noticieros y periódicos de nuestra joya caribeña. A veces aparecen unas cuantas tomas fuertes junto a un periodista que le pregunta “cómo se siente” a la familia de la víctima, pero ya no es la norma.

Sin embargo, ahora hay algo peor. Hoy se trata de quién tira el “breaking” primero. Quién es el primero en informar a través de la redes sociales todos los detalles sobre una muerte.

Para mí es inaceptable que una madre se entere de la muerte de un hijo a través de las redes sociales (vivimos en una época en la que hasta mi abuela tiene Facebook). Es injustificable que una esposa sepa del fallecimiento de su cónyuge porque un periodista quiso “dar un palo” y tirarlo por Twitter. No tiene nombre que un hijo, mientras está sentado en la universidad, sepa que su padre o madre tuvo un accidente porque un periódico tire una notificación con la misma facilidad que yo envío un mensaje de texto.

Yo no llevo muchos años en esto ni tengo la autoridad para darle sermones a ningún periodista (y, probablemente, estoy tirando piedras sobre mi propio techo de cristal)… Pero esto es sentido común. Póngase en la posición de los familiares. ¿A usted le gustaría enterarse de la pérdida de un ser querido a través de las redes sociales? Esto se trata de ser un poquito humano. De pensar menos en los “retweets” y “follower” y pensar un poco más en los que rodeaban a esa persona. El que se muere ya no siente, se fue, pero los que queda están pasando por uno de lo peores momentos de su vida mientras usted tira un “tuit” y sigue su día como si nada.

Quizás esto que acabo de escribir me hace “una mala periodista”, pero, ¿saben qué?, si pensar en la familia de las personas me hace merecedora de ese título, puedo vivir con eso. Si saber algo por horas y no publicarlo porque considero que es importante que los familiares se enteren primero me hace una “una mala periodista”, ese es un título que me voy a llevar a la tumba con gusto.

Aunque dé trabajo meterse la noticia en el bolsillo por un ratito, hay veces en las que hay que ser más humano y menos periodista.