¿No hay NCAA? ¡No hay problema! El reloj del básquet no para para Edgar

El coronavirus ha atrasado un poco la experiencia en la NCAA para Edgar Padilla Liceaga. Pero el anda chilling.

Son muchas las cosas que Edgar Padilla Liceaga ha aprovechado para hacer durante esta pandemia. Por ejemplo, en este momento que habla por teléfono con El Calce, Edgar ya ha analizado hasta la saciedad la tiraera entre Bryant Myers y Jhay Cortez, ha llegado a una conclusión y puede discernir al respecto.

"Contra, son dos tremendos artistas, pero no vi a ninguno metiéndole ahí. Residente y Tempo, eso fue tiraera. Eso de tiraera como que no es lo de ellos. Ahí yo me quedo con Julito, el de Freestyle Mania, ese es el duro", dice entre analíticas carcajadas Edgar, combo-guard de la selección nacional U-18, y prospecto de la NCAA, donde firmó para jugar con la Universidad de Illinois.

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Oye, que es que no se puede salir mucho y el aburrimiento ataca. Para Padilla Liceaga, la pandemia ha servido para que la humanidad entienda que son de carne, mente y espíritu, "no somos máquinas".

"Vivimos una vida en la que nos quejamos mucho, que si tengo mucho trabajo, que si estoy congestionado con la vida. Pero para todo el mundo, esto debe servir como un tiempo de pausa y reflexión. En muchas religiones se practica la meditación, la oración diaria, y eso trata de tomarse una pausa en tu día, donde dejas de ser una máquina y empezar a ser un humano. Ahora tienes todo el tiempo del mundo, si te gusta entrenar, hacer uñas, qué se yo, hacer las cosas que te hacen feliz. ¿Viste a Javier Mojica? Su pasión es la bicicleta, la guía hasta El Morro, al balneario, y son cosas distintas. A Ramón Clemente le gusta hacer jardinería. Para la gente, esto no debe ser un momento de decir 'ay, estoy en depresión, esto es una [email protected]', porque energía negativa para dentro que te llevas energía negativa para fuera", señaló.

No, no es un chamán de 18 años de edad, es un jugador de baloncesto de segunda generación que vive su vida y que aún en plena pandemia ha seguido entrenando. Gracias al destino, el señor Padilla Liceaga tiene en su círculo inmediato una madre y un padre que jugaron con la selección nacional y que se encargan de que ese moho no se acumule de cara a su primer temporada en el mejor baloncesto universitario del mundo.

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"Eso es lo bueno, eso me ha ayudado mucho. Y mira, ha sido como que raro, porque, imagínate, ahora tengo a mami y a papi haciéndome drills, como antes, como cuando chiquito", dijo, sin evitar dejar escapar un par más de ja-ja-ja's.

Fueron 50 días sin tocar una bola, confiesa el joven, quien "al otro día de que flexibilizaron lo de la recreación, ya estaba en la cancha", según recordó su mamá.  El  joven, mientras tanto, está contento con este regreso a esta dinámica de entrenamiento familiar que no veía desde niño, pues, "de verdad que es algo diferente".

"Es bueno tener dos personas cerca que saben de baloncesto, porque si voy a poner en riesgo mi salud, pues que sea con ellos y no con otra persona. Mano, pero es más difícil que te entrene alguien que tu amas, porque la confianza te invita a romper la barrera esa del coach que llega con un trainer que uno no conoce más allá del entrenamiento", subrayó el jugador, que recién finalizó su cuarto año en el colegio San Ignacio de Loyola.

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Se suponía que el 7 de junio Padilla Liceaga arribara al campus de la Universidad de Illinois para comenzar en verano con algunas clases, pero eso no va a pasar. En estos momentos, este prepa de NCAA se mantiene haciendo patrones de entrenamiento con sus padres para mejorar su dribleo y su tiro. Por el día, su mamá, la exjugadora de la selección nacional y otrora vicepresidente federativa, Yanira Liceaga, le practica el dribleo.

"Ahí está diciendo, ni que me ganó en escalerita el otro día. Ma', tú sabes que no, chica",  acusa de inmediato el joven cuando se le pregunta por una anécdota.

En la tarde, su padre y exarmador de la selección y de los Minutemen de UMASS, le ayuda con drilles para mejorar su tiro. "Yo tengo mejor tiro ahora mismo que él… pero él me ayuda", bromea, tras preguntarle quién ganaría entre ambos tirando drilles de tres sets de 50 tiros, como hacen los ballers grandes de la NBA.

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Así va Padilla Liceaga, quien, junto a Andrés Curbelo, deberán poner a gozar a los fans de los Fighting Illini, "y en español, porque estoy seguro que hablaremos mucho allá entre nosotros", pues aunque son panitas del básquet y sus padres se conocen a fuego, es una amistad que espera cultivar. Illinois también tiene entre sus nuevos alumnos a dos otras bestiecillas: el poste Coleman Hawkins y el armador Adam Miller.

"Sé que tendré que trabajar mucho por mi rol", señaló.

"El 'coach' ya nos dijo que espera que nos puedan viajar para finales de agosto o principio de septiembre, y que nos vamos a permanecer acuartelados en preparación hasta el día que finalmente empiece la temporada", dijo, aludiendo al técnico Brad Underwood, cuyo estilo espera entender sin problemas tras un programa especializado que le ha diseñado el escucha Luis Cintrón para ayudarlo a adaptarse a su estilo de juego, "que es de mover mucho el balón, de obtener la confianza que hace falta de todo el mundo".

"Estamos listos para representar el baloncesto puertorriqueño", resumió Padilla Liceaga.