Los pasos calculados de David

Cuando el rio suena, es porque agua trae.

Hace semanas se comentaba por las calles del Viejo San Juan que habría movimientos en las sillas musicales que pondrían a corre a muchos en el gobierno de García Padilla.

El rumor apuntaba al Secretario de Estado.

Un hombre que había mantenido la diplomacia y para muchos es considerado los más serio que tenía una administración gubernamental que por momentos ha sido acusada de chabacana y poco seria para enfrentar los retos monumentales del País. Bernier se posicionó dentro de la administración embarcando proyectos importantes, como el de Campus Puerto Rico – que busca atraer a universitarios extranjeros a estudiar a la Isla-, pero a la misma vez corriendo su propio juego.

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La Secretaría de Estado parecía ser un gobierno paralelo, no había directrices de Fortaleza, parecía negociado de antemano. Tu no te metes conmigo, yo no me meto contigo. Para las gradas, en issues puntuales Bernier si reaccionaba y era el cheerleader principal de García Padilla. Tras bastidores, se alejaba. A muchos, dentro del propio Palacio de Santa Catalina, le parecía una actitud muy acomodaticia, pues era el segundo al mando, el que sustituía al gobernador cuando no estaba. Pero cuando García Padilla estaba recibiendo golpes como cualquier boxeador en una esquina, Bernier desaparecía.

A pesar de ello, el Secretario armó una estructura interesante en el Departamento de Estado, haciendo movimientos a nivel internacional y sobre todo caribeños, para borrar todo lo que se hizo en la pasada administración que pretendía alejarnos de una Latinoamérica vibrante y acercarnos a unos Estados Unidos donde éramos una finca mas.

Bernier logró, muchas veces, armonizar estas dos visiones complaciendo a aquellos – mas liberales y considerados de izquierda- con un acercamiento proactivo a Latinoamérica mejorando relaciones las puertorriqueñas en Perú y Colombia así como renegociando con nuestro vecino República Dominicana. Esto, mientras lograba que el Departamento de Estado en Washington DC le abriera las puertas a su estrategia expansionista hacia un mundo globalizado, lo que complacía a muchos de la derecha o más bien, de visión anexionista, con amplia comunicación y discusiones con funcionarios federales.

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Más allá de sus funciones, esta proyección pública, bien ejecutada por su equipo de trabajo, cada vez construía su resumé de hombre de estado que viene armando desde hace una década. Bernier es joven, pero su amplia experiencia administrativa lo ha llevado a navegar diferentes situaciones. Su prueba más crucial, la elección a la presidencia del Comité Olímpico de Puerto Rico. Allí, hábilmente, logró amarrar los votos federativos para destronar a un presidente que para muchos llevaba un régimen dictatorial dentro la máxima organización deportiva. No tan solo se quedó con la presidencia, sino, que lo hizo de manera magistral propinando una sonora derrota electoral.

Ese evento, para muchos, colocó a Bernier en el radar político por demostrar ser un estratega, muy sagaz e inteligente, algo necesario en la política partidista y sobre todo dentro de un Partido tan fraccionando que se juega la vida en los próximos comicios.

La decisión de renunciar a la secretaría de Estado fue preparada de forma dramática. Por semanas, Bernier y su equipo de trabajo, tanto en público como en privado le negaron al País las intenciones y su próximo paso. Al final, el tiempo contaba, la espada de Damocles estaba sobre sus intenciones pues la ley obligaba a que renunciara y utilizando el libro de la política puertorriqueña, recurrió a un medio y le dijo al País lo que iba hacer.

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Bernier, hábilmente ha logrado vender un discurso de esperanza que a la misma vez deja la puerta abierta para el drama, receta importante para la política. Y a pesar de que ha dicho que no sabe que hacer y que claramente no va a retar a su gran amigo, el gobernador Alejandro García Padilla, los que han visto la carrera del ahora ex secretario saben que su próximo paso será uno calculado y hacia la cima.

El problema de la estrategia es que estamos a casi un año de las elecciones, este no tiene una estructura política ni tampoco dinero para correr una campaña a nivel nacional. Adicional, de Alejandro quitarse, lo cual dependerá de una encuesta que está por culminar en estos días, Eduardo Bhatia estaría lanzándose a buscar el boleto para ser el candidato a la gobernación por el PPD. Eso sin contar, que si una enmienda a la Ley Electoral, los cerca de $3 millones que ha recaudado Alejandro tendrían que regresar a sus donantes.

Bhatia tiene demasiados problemas en la base. Bernier lo sabe. Eso sin contar que no tiene el apoyo del alcaldes importantes como Carmen Yulin Cruz, quien fue la artífice del empujón final para el triunfo a AGP en el 2012.

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Otro escenario que Bernier podría estar considerando es aspirar a una candidatura al Senado por Acumulación. Allí fácilmente podría colocarse como un senador fuerte, acumular experiencia política partidista, además podría recaudar dinero fácilmente por cuatro años para armar una candidatura a la gobernación, efectiva y alejada de la negatividad de la administración García Padilla y ser un candidato fuerte en las elecciones del 2020. Él sabe que quien gane en el 2016, no la tendrá fácil en el Gobierno. Todavía lo peor de la tormenta fiscal no ha llegado. Y Él lo sabe.

Solo el tiempo dirá.