Las pataletas de Carmen Yulín

Recordamos los mejores papelones de la tendencia del momento en las redes sociales

Se puso la chaqueta, los pantalones de fatiga… y está lista para la guerra.

Carmen Yulín Cruz Soto es una intensa política que hace lo que sea para ganar una discusión, aunque tenga que llorar para victimizarse y que le cojan pena gritar hasta quedarse ronca. Actualmente su nombre suena en todos lados, no por sus ejecutorias en la ciudad que la eligió para administrar, sino por estar peleando con Trump, con Ricky Rosselló, con cualquiera que la mire mal, y hasta con los changos que se atreven a comerle la carne molida que se le cae del hot dog de carrito. Y ahora acaba de anunciar que va pa' la Gobernación. ¡Wéjele!

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Conocida como “La Pitirra”, “La Comandanta” y “la última esperanza de la izquierda melona”, la señora Yulín ha sido subestimada en más de una ocasión y le hizo pagar al precio a sus detractores, incluso los de su propio partido, incluyendo al exgobernador Alejandro García Padilla al que ella le tenía el mismo respeto que Chicky Starr le tiene a El Invader. Con su voz chillona y su cara de eterno enojo, no teme en llamar a cada rato al programa de Luis Francisco Ojeda, donde el veterano periodista le da las dos horas de su show cada vez que la alcaldesa quiere despotricar contra alguien.

Recordemos algunas de las pataletas de esta pequeña luchona.

Del beso a la puñalá: la extraña “amistad” de Agapo y Yulín

 

 

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En el 2012, Alejandro García Padilla y la señora Yulín ganaron las elecciones donde nadie se esperaba que esta última derrotara al mimado del bar Betsy, Jorge Santini. Todo era miel sobre hojuelas en ese momento, y muchos recordamos cuando la nueva alcaldesa gritó “¡no me dejen sola!” ante los aplausos hipócritas de los muchachos de su partido. A los pocos meses, García Padilla no sabía donde estaba para’o, su gabinete era un club de loquitos, sus asesores andaban borrachos la mayoría del tiempo y doña Carmen ya estaba afilando sus colmillos para arrebatarle el liderazgo a Bolillo, como le llaman a García Padilla en su natal Coamo.

Esto desató un toma y dame que duró todo el cuatrienio, al punto que el mismo Alejandro dijo que “Yulín lo atacaba más que Thomas Rivera Schatz”. Para jugarle con la mente a la alcaldesa, Bolillo Alejandro dijo que “ella no estaba lista para ser gobernadora”, lo que provocó unos gritos tan fuertes por todo San Juan que agrietaron el histórico castillo San Felipe del Morro. Al día de hoy, ambos políticos se saludan con la misma hipocresía que la gente se saluda en la iglesia al momento de darse “la paz”.

El “cateo patrio”: buscando panderos y pistolas

 

 

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Era el año 2014, y a pocos días de las Fiestas de la Calle San Sebastián, Carmen Yulín anunció que se haría un cateo en la nueva “Ciudad Patria” (según la alcaldesa, el resto de la isla era selva, hambre y sueño). Al parecer, la señora Yulín pensó que sería una genial idea meterle rejas al Viejo San Juan, hacer un embudo y verificar que doños de 60 años no fueran con las intenciones de comprar artesanías y disparar a lo loco a la muchedumbre. Esta situación creó una controversia, pues era la primera vez que alguien proponía hacer una filita de miles de personas para entrar a la ciudad amurallada.

La lógica consistía en que los de afuera eran sospechosos de portar armas de fuego, pero los vecinos del Viejo San Juan no lo eran. O sea, si usted era un gatillero que tenía intenciones de irse a los tiros con su enemigo, solo debía dejar las pistolas en algún apartamento del lugar. Yulín (quien si no gana, empata) trató de explicar que era “por seguridad” (la excusa que muchos usan para coartar libertades) y poco faltó para que dijera que con un pito y un cencerro se podía hacer un explosivo. Al final, el “cateo patrio” no se pudo imponer, y ese año no se reportaron incidentes más allá de las habituales borracheras de teenagers, roces insoportables entre extraños y embarazos no deseados.

Cuando le cuestionó los contratos a medio mundo… pero los contratos que ella da “están bien”

 

 

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Carmen Yulín es conocida por siempre estar en los medios (obviamente, en el programa de Ojeda y el de Rubén Sánchez) exigiendo “transparencia” en los contratos que se dan en el gobierno. Curiosamente, “la comandanta” no se aplica lo que ella misma exige. Si quieren ver como la vena de la garganta se le pone a punto de explotar es cuando se le pregunta la labor que su alicate empleado Pedro Julio Serrano hace en el municipio.

Es harto conocido que el señor Serrano le pagan por darle fundillo a una silla, tuitear todo el día y pelear con los miembros del Partido Nuevo Progresista (cualquier cosa que digan es “homofobia” y de ahí hace una controversia), y Cruz Soto ha defendido hasta con los colmillos ese contrato de 6,000 estacas mensuales. ¡Paga bien ser amigo de Yulín! Otros polémicos contratos lo han sido con el agitador Papo Christian, Jaycelin Hernández (hermana del convicto Anaudi Hernández), la líder huelguista Mariana del Alba López Rosado y Clarisa López Ramos, quien cobra bastante por hablar por teléfono.

De Ferrer a Trump: hay insultos para todos

 

 

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Definitivamente, Carmen no le teme al careo. Hace algunos meses, la alcaldesa de San Juan se enfrentó al presidente del inexistente Partido Popular Democrático, Héctor Ferrer. En el toma y dame que se formó, él le preguntaba que si quería quitarle el puesto en su colectividad, que lo retara y ya. Pero Yulín no es conocida por seguir las reglas de nadie, así que le dijo un “sí, nene, sí” y le arrebató el liderazgo poco a poco, sin que Ferrer se diera cuenta. De hecho, cuando se menciona al PPD la primera cara que llega a nuestra mente es Yulín, no es Héctor, ni Tatito, ni Bhatia ni ninguno de los legisladores estadolibristas que están “buscando arreglar” a Puerto Rico desde Twitter. Sin duda alguna, Carmen le quitó el liderazgo a Ferrer en el PPD y punto.

A pocos días del huracán María, muchos comenzaron a elogiar la manera en que actuó el gobierno de Rosselló (aunque fuera brevemente), así que cuando pasó la fase de “estamos vivos, coño”, la señora Yulín apuntó sus cañones hacia los Estados Unidos y comenzó una discusión con el presidente Donald Trump, quien es más detestable que un hangover un lunes. Obviamente, la balanza se inclinó hacia Cruz Soto, no solo porque Trump es fácil de odiar y mete las patas cada tres palabras, sino porque se estaba jugando la carta de “paladina de Puerto Rico”, mientras San Juan estaba está inundado, con escombros, y fueron los sanjuaneros quienes limpiaron los caminos. La movida de Yulín fue simpática a las gradas, y se llevó los aplausos de los muchachos de la "centro-izquierda" del Internet, quienes no tienen ya a donde recurrir y decidieron aferrarse de un clavo caliente. Cuando acabó la atención sobre Puerto Rico en los medios estadounidenses, no le quedó más remedio que echarle la culpa a otros (como siempre) de su inacción en San Juan por estar haciendo campaña para el 2020. Al parecer, la señora Yulín olvidó que si no arreglamos esto ahora (sin politiquerías y con un compromiso genuino, que no sea solo buscando posicionarse), no va a haber política, ni elecciones ni votantes para el 2020 porque medio mundo va a coger maletas y va arrancar hacia Bayamón 2 Orlando.

En el próximo capítulo hablaremos de cómo cierto sector artístico e “influencers” le pasan la mano a Carmen Yulín. Continuará…