Las dos caras de la moneda

Por: Rubén David Bonilla

Toda historia que se cuenta siempre tiene dos lados, dos caras. Parece necesario que entendamos que cuando hablamos de la “violencia” podamos ver claramente las caras de esta. Evitando de esta manera llegar a juicios rápidos sin todos los datos.

A la UPR se le intentó imponer un recorte inicial de 300 millones de dólares, recorte injusto y exagerado. Ante la queja abrumadora, el gobierno de turno reaccionó con un recorte aún mayor, 450 millones de dólares. Este recorte representa una tercera parte del presupuesto de la Universidad. Hoy un nuevo reporte de prensa alega que el recorte asciende ahora a 512 millones de dólares. Sí, de alguna manera fuimos de 300 a 512 en un “dos por tres”.

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Los estudiantes, organizadamente, convocaron a una Asamblea Nacional. Esté o no usted de acuerdo, reconozca que esos muchachos y muchachas estuvieron encerrados en el Coliseo todo el día tomando decisiones importantes. Hubo participación de todos los recintos y se ratificó quórum. El RUM, que no obtuvo quórum, sostuvo asamblea luego. En ambas asambleas se decidió ratificar un voto de huelga indefinida con enmiendas y excepciones. Cabe aclarar que no todos los recintos se fueron a huelga, dejando claro que cada recinto tenía la libertad democrática de decidir cómo trabajar el asunto de recortes. No, esto no fue una huelga impuesta a la mala.

Esta semana se han levantado los estudiantes y varios gremios importantes del país en defensa de la auditoría de una deuda, que siendo honestos, no sabemos bien de dónde salió. Esta auditoría es importante porque se proponen unos recortes exagerados y no se aclara sobre los asuntos económicos del país. Las protestas han llegado hasta el Capitolio. Hemos visto las imágenes de los protestantes gritando, peleando y demás. Estos videos y fotos han circulado las redes sociales presentando una sola cara de lo que ocurre en este asunto.

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Piense por un momento en lo siguiente; si su jefe le dice que le va a quitar una tercera parte de su salario para pagar una deuda personal y ni siquiera le explica qué es la deuda, usted se molestaría. Se molestaría más si luego de quitarle su salario, su jefe contratara personal nuevo pagándole mucho dinero. Se molestaría mucho más si usted quisiera saber la razón de la deuda y sus detalles y el jefe y su gabinete le dice que no. Su paciencia llegaría al límite si cuando usted va a expresarle su queja al jefe, este le cierra la puerta de su oficina en la cara.

Esto se llama opresión y la opresión es violencia.

Actualmente esto es lo que ocurre en el país. Una opresión violenta de parte del gobierno que impone, impone e impone diariamente y que cierra las puertas de las oficinas. Y esta parte de la historia no se está contando. Solo se habla de los “vándalos estudiantes” y no se dialoga sobre los “vándalos” que nos quitaron el dinero y lo gastaron. Para colmo de males, no nos quieren explicar cómo y en qué lo gastaron. Todos tenemos que aportar, estamos de acuerdo en eso; pero en ese “todos” los políticos están incluidos. Todos.

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Cuando somos golpeados repetidas veces por leyes injustas, reducción de beneficios, imposición de impuestos, contratos extravagantes y recortes a nuestro bolsillo, el defendernos no es violencia. Es una reacción normal y justa. Cuando alguien se cansa de que el “bully” lo golpee y le da para atrás, no incurre en violencia, es defensa propia.

Defenderse no es violencia. Evalúe mejor lo que dice, lo que expresa y las quejas sobre los “estudiantes violentos”. Antes de llegar a opiniones y conclusiones, mire su cuenta de banco, recuerde la Reforma Laboral, entienda el recorte de dinero y no olvide los contratos innecesarios de muchísimo dinero. Piense y entienda que el “jefe” ha cerrado la puerta de la oficina. El “bully” continúa dándole golpes.

Hay gente defendiéndose de la violencia que nos arropa. Una violencia que no se ve en videos de Facebook, pero sí se ve en el país que se hunde. Y de esa cara de la moneda también hay que hablar.