La UPR y los candidatos independientes a la gobernación: Porque hay que aclarar varias cosas

Hace unos días la licenciada Alexandra Lúgaro, quien se autoproclamó la candidata mas preparada para la gobernación, le pareció cool y hasta medio hipster decir que hay que cerrar recintos de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

Hoy, el ídolo de los Baby Boomers, Manolo Cidre, menciona que la UPR no debe ser financiada por el Estado y que debe ser autosustentable utilizando una fórmula de cobro de matrícula basada en los ingresos de los familiares. O sea, un Aumento Ajustado a los Ingresos (AAI).

La realidad es que no hay forma que la Universidad del Estado deje de recibir dinero del fondo general.

Es simplemente imposible.

El estudiante subgraduado promedio solamente asume alrededor de un 10% del costo total de la matrícula. El otro 90% se subvenciona de otros fondos. Eso significa que, de concretarse la idea de Cidre, la UPR dejaría de recibir poco más de $800 millones de dólares anuales. Esto dejaría a la institución en una posición precaria y la obligaría a achicarse y/o a buscar pasarle el costo al estudiantado.

Por otra parte, Cidre hace alusión a la “soberanía” (autonomía) universitaria y nos dice que con los recortes, la UPR sería “libre”. En mi opinión, es precisamente esa autonomía la causante de varios problemas institucionales. La Institución no puede estar desconectada de las realidades del País. Es precisamente esta situación la que ha servido de impedimento para llevar a cabo las transformaciones que se tienen que hacer en la institución para que evolucione y se adapte a los tiempos.

Los estudiantes hemos propuesto un sinnúmero de iniciativas de eficiencia y ahorros en la institución. Además, hemos impulsado proyectos dirigidos a un mayor avalúo al docente por parte del estudiantado, así como, eliminación descargas académicas injustificables y hasta reducciones en la nómina de empleados de confianza.

Todas estas medidas han quedado en el vacío precisamente por la inacción de la gerencia universitaria.

Otro aspecto discutido por el propietario de los Cidrines es el asunto de las huelgas. Para él, las huelgas y el “ambiente universitario” son problemas. El que me conoce bien, sabe que nunca he sido simpatizante de la interrupción de las labores académicas y administrativas en la UPR.

Sin embargo, reducir los problemas de la UPR a las huelgas y al “ambiente universitario” (whatever that means) es una declaración simplista y carente de profundidad. Las huelgas no son el problema, son un síntoma. Los problemas son la falta de voluntad, la mala administración y la actitud de algunos que están en la Universidad, no para servir, sino para servirse.

Las paralizaciones, nos gusten o no, han servido para denunciar estas situaciones.

En fin, la UPR tiene que hacer sus ajustes. De eso estamos claros, pero las propuestas de Manolo son una manera de ver a la Institución como estorbo y no como un proyecto de Estado.

Con esto Cidre demuestra que sabe de la UPR lo mismo que yo sé de hacer pan sobao’: Nada.

*El autor es estudiante de derecho y fue representante estudiantil ante la Junta de Gobierno de la Universidad de Puerto Rico.

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