La risa en tiempos de papelón

El columnista invitado de esta semana de ¡¿Politiqué?! es Juan Pablo Díaz, caballito pandémico del humor y la sátira política. Ah, canta, actúa, cocina, dobla ropa y hace otras cositas. Aquí está el nene de Magali y Rafa, poniéndose la camisa de árbitro para nuestro Royal Rumble eleccionario.

 

El ejercicio de reír en tiempos intensos puede salvar vidas. Pero la acción de la risa puede tener muchísimos significantes. Una risa se nos puede escapar en momentos inoportunos, puede ser reacción a un efecto lúdico, o puede llegar a ser una ventilación del coraje que se sienta en el calor del momento. Sin embargo, me quisiera concentrar en el efecto sanador de la risa.

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y los karaokes cerraos 🙄

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A raíz del Verano de 2019, e inspirado en ejercicios previamente conquistados por maestros como Silverio Pérez, empecé a crear contenido paródico para las redes. Dicho contenido cumplía con dos funciones: establecer el humor como trinchera de conciencia en el movimiento, y divertirme para ventilar corajes. He expresado en ocasiones anteriores que el coraje es un gran motor para la creación de mi contenido. Desde mi trabajo como miembro del colectivo Teatro Breve, pasando por mi primer proyecto de contenido paródico titulado “Cultura Charra” (junto a Roy Sánchez-Vahamonde), hasta mis dos producciones musicales, he logrado encontrar en mis manifestaciones artísticas un catalítico para convertir el coraje que pueda sentir sobre diversos asuntos, en arte. Usualmente orientado hacia la comedia. Y sin saberlo, durante el mencionado verano, estaba creando otro nicho de desahogo.

El 29 de septiembre zumbamos a las redes el primer episodio de Estado Crítico, un resumen satírico-noticioso semanal. Con estos episodios, y junto a mi hermano de la vida Orlando Vélez, empezamos a crear un espacio infinito de posibilidades, siendo el coraje transformado en risa el motor perfecto para desmenuzar y tolerar los múltiples papelones diarios que tanto nos aquejan.

Sabiendo que la importante elección del 2020 estaba a la vuelta de la esquina, nos fogueamos con varios meses de anticipación, al mismo tiempo que fuimos recibiendo la aceptación y el cariño de un público que aceptó con brazos bien abiertos nuestra propuesta.

Como muchos, ya teníamos nuestro 2020 diseñado. Y el diseño se veía muy, muy bien…pero entonces, el Covid. Los planes cambiaron drásticamente, y el año que empezaba con mucha luz se apagó. Nos tumbaron el swítche a todos. Y poco a poco nos fuimos adaptando a esta realidad. No obstante, los papelones no pararon. Al contrario, se agudizaron y se multiplicaron. Y puej…nos seguía cayendo material, y seguimos generando contenido. De nuevo, sin saberlo, creamos un proyecto donde el distanciamiento físico era parte de las fortalezas del mismo.

Es entonces, durante este momento, que verdaderamente sentí el poder sanador de la risa. Mucha gente expresaba su agradecimiento hacia el proyecto. A través de hermosos mensajes, el público me fue expresando su sentir. Una persona, por ejemplo, pudo salir de su frustración y coraje con nuestro sistema de educación viendo una de las parodias. Otra persona me comentó que logramos sacarle carcajadas por primera vez desde el fallecimiento de su madre. Otra me dijo que estaba nerviosa y triste por el diagnóstico positivo al Covid de su esposo, pero pudo despejarse y relajarse al ver nuestro contenido. Y como esos ejemplos, tengo la fortuna y honor de decir que hay muchos.

Uno nunca sabe el alcance y el impacto que pueda tener una pieza de contenido en la vida de los demás. Y esa tampoco debe ser una pretensión a la hora de crear. Lo importante es tratar de ser lo más honesto posible, e intentar hacer el mejor trabajo a tu alcance. Si así lo zumbas al universo, todo lo que te devuelva será ganancia. Aunque tenga tono de motivador New Age, esa es una gran verdad. Son tiempos bien difíciles, a veces reímos por no llorar, reímos para ventilar, reímos sarcásticamente, o reímos por no reventar. Pero lo que sí es innegable es el poder de la risa en estos tiempos de tanto papelón.

Creo en el poder sanador de la risa….y no necesariamente para escapar de nuestros problemas, sino para entenderlos desde otro punto de vista que quizás nos lleve a su solución. Es más fácil digerir la verdad amarga a carcajadas, y buscarle la vuelta después de una buena pavera.

En mis tiempos universitarios, había un famoso juego de preguntas: “¿Qué prefieres: vivir del cuento, o morir de la risa?”. Creo que hemos vivido del cuento demasiado tiempo, y miren a dónde nos ha traído…así que, ¿por qué no reír? Si total, estamos presta’os. Que Dios nos coja con pavera.

Juan Pablo Díaz es el primer columnista que aceptó la invitación de El Calce para ser árbitro especial en ¡¿Politiqué?! Otros acercamientos se hacen y confiamos en la babilla de a quiénes invitemos. Gracias, Juanpi. Por favor, señor director, ponga el video del autodenominado Prietito de su Familia de nuevo que es que está demasiao' cabrón….