La pregunta de los 64 mil chavitos... ¿Estamos listos para otro María?

Asume su turno en nuestra sección ¿¡Politiqué?!, de discusión sobre temas socio-políticos, la licenciada Nayda Bobonis Cabrera

Este fin de semana tuvimos un primer sustito. El huracán Elsa haría su aparición por el sur de Puerto Rico desde la noche del viernes. Era de categoría 1, pero provocó ráfagas de hasta poco más de 50 millas por horas y copiosas lluvias, inundando varios municipios. Gracias al universo no pasó a mayores, pero nada más que escuchar la palabra huracán, la ansiedad colectiva se activa.

Precisamente sobre esto hablábamos como parte de la iniciativa “Es mi Turno”. Allí dialogamos sobre la suficiencia o insuficiencia de los esfuerzos realizados por el Gobierno central con miras a la nueva temporada de huracanes en la que nos encontramos.

Y es que ello es fundamental ya que, según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés), se esperan entre 13 y 20 fenómenos atmosféricos, siendo de 3 a 5 de estos huracanes categoría 3 o mayor. A pesar de que recientemente el gobierno había anunciado que estaba listo para atender la temporada de huracanes, eso no necesariamente brinda la seguridad que se espera. ¿La razón? Hay desconfianza ante cómo se han atendido las emergencias en el pasado, cómo se ha dado el proceso de recuperación y las prioridades gubernamentales en la actualidad.

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Esta desconfianza se vio reflejada hace algunas semanas atrás, cuando tras varios aguaceros y varios apagones las filas de las gasolineras se llenaron a tope, sin que estuviese pasando algún fenómeno atmosférico. A pesar de que el Gobierno indica que las agencias tienen almacenes y suministros, que hay refugios, que la guardia nacional está lista y que hasta el Gobernador tomó talleres con FEMA, ¿significa esto que en realidad estamos listos para afrontar una catástrofe como lo fue María?

Reflexionemos un momento. En marzo de 2019, en un evento llamado la Cumbre Comunitaria, más de 400 líderes comunitarios tuvieron la oportunidad de sentarse a identificar problemáticas que necesitaban resolverse de cara a lograr un país más resiliente. Como asuntos a atender se identificaron principalmente lo siguiente: insertar a la comunidades en el proceso de recuperación, priorizar la reparación de hogares, construcción de centros comunitarios resilientes, usar mano de obra comunitaria y apoyar a las empresas locales, seguridad en cuanto a la energía eléctrica con miras a incentivar la energía renovable, mejorar los sistemas de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, asegurar agua potable, desarrollar planes de emergencia, limpieza de cuerpos de agua, atención a vertederos, procurar reciclaje y asegurar servicios de salud mental.

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Nayda Bobonis Cabrera (suministrada)

Seamos sinceros, ¿qué de esto está verdaderamente resuelto? Solo por mencionar algo, tenemos ahora un servicio esencial, como lo es la energía eléctrica, privatizado y sin suficiente personal capacitado, porque los que sí lo estaban fueron trasladados a puestos que nada tienen que ver con su experiencia. Además, a casi cuatro años de los huracanes Irma y María, tenemos dinero estancado en el Departamento de Vivienda. Mientras, no se han atendido ni cinco mil familias de las más de 27 mil que solicitaron al Programa de Reparación, Reconstrucción o Reubicación (R3). Y apenas anteayer se abrió la convocatoria para solicitar al Programa de Planificación para la Resiliencia Comunitaria, el más importante para nuestras comunidades, que está supuesto a darle las herramientas a nuestra gente para que decidan cómo imaginan sus espacios, y prepararse mejor para los embates de catástrofes naturales.

¿Por qué esto ha tardado tanto? ¿Ya hay un plan de emergencias adecuado, que integre las particularidades de cada comunidad? ¿Tenemos un sistema de energía eléctrica estable? ¿Ya no hay más techos azules? A pesar de que tenemos todas estas preguntas, en momentos así, cuando nos enfrentamos a otra posible emergencia, nos dicen que no hay necesidad de entrar en pánico. Pero todos sabemos que desde María nos marcó la vida, cada fenómeno atmosférico nos da pánico. Y es justificado.

Hasta que no prioricemos la recuperación de nuestro archipiélago y la estabilidad de nuestra gente continuaremos viviendo en crisis, una encima de otra encima de otra. Somos un país resiliente, pero necesitamos un respiro. No hay duda de que las comunidades seguirán unidas apoyándose entre sí ante la adversidad, pero el Gobierno tiene que asumir su responsabilidad y actuar ya.

(Nota del editor: La autora, lcda. Nayda Bobonis Cabrera es analista #EsMiTurno, Mentes Puertorriqueñas en Acción. Es miembro del Movimiento por el Derecho a una Vivienda Digna y coordinadora de Política Pública de FURIA PR.)