La invisibilidad de lo que viven nuestros adultos mayores

Como todos los viernes, escribe hoy en ¡¿Politiqué?! la candidata del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) a la asamblea municipal de San Juan, Nayda Bobonis Cabrera.

Nuestros adultos mayores deberían ser la prioridad en Puerto Rico y no lo son. Estamos hablando de una población que, según un perfil demográfico presentado por la Procuraduría de las Personas de Edad Avanzada en 2017, suma aproximadamente el 25 por ciento de los puertorriqueños en la Isla.

De estos, el 36 porciento vive solo y el 40.1 por ciento se encontraban bajo nivel de pobreza, siendo su fuente principal de ingreso el Seguro Social, seguido por el Programa de Asistencia Nutricional (PAN).

Muchos viven una vida independiente, pero hay una gran parte de ellos que de alguna u otra manera necesitan nuestro apoyo y atención como sociedad. Ellos han tenido que sobrevivir terremotos, huracanes, sequía, inundaciones y ahora una nueva emergencia, siendo los más afectados durante esta pandemia.

El pasado martes el Comité de Líderes Comunitarios del Task Force Social del Pueblo tuvo una vista pública para hablar de las necesidades de nuestros envejecientes. Este Task Force surgió para atender asuntos sociales que surgieron a partir de la emergencia del Covid-19 y la cuarentena decretada desde marzo, y que no estaban siendo consideradas por el Estado en su plan contra la pandemia. En dicha conversación estuvieron de invitadas la Procuradora de las Personas de Edad Avanzada así como una representante del Departamento de la Familia. Allí plantearon las labores realizadas durante este período de emergencia. Sin embargo, la realidad pintada por ellas no era la realidad que los líderes comunitarios estaban viendo en sus espacios, desfase al que estamos acostumbrados en el gobierno.

viejitos

Adultos mayores maltratados física, mental y emocionalmente, explotados económicamente, sin alimentación adecuada a pesar de la repartición de miles de cajas de comida, sin vivienda segura a pesar de que han pasado casi tres años del huracán María, sin apoyo familiar, deprimidos, solos, abandonados; esto es lo que los líderes están viviendo con sus viejos. Ellos siguen siendo los más vulnerables, son la consecuencia de un país quebrado que puso la deuda por encima de ellos, que recortó sus pensiones, que les obliga a trabajar para pagar deudas o sostenerse, a pesar de la edad.

Podemos reconocer que vivimos en un país quebrado, pero atender a nuestros adultos mayores no puede ser relegado. Tenemos que incluirlos en los procesos y en las decisiones que afectarán su vida, necesitamos allegar los recursos, fiscalizar mejor las entidades que están supuestas a atenderlos y protegerlos, necesitamos un gobierno competente que les dé la prioridad y el respeto que se merecen.

Me parece importante destacar que la mayoría de nuestra población de adultos mayores son mujeres, contando con el 56 porciento. Son nuestras abuelas, madres, tías, vecinas. Lo menciono debido a que en la noche de ayer se habló de feminicidios, de perspectiva de género. Ante el misógino y machista mensaje de uno de los candidatos a la gobernación y ante la respuesta de la candidata Alexandra Lúgaro al mismo tiempo, hubo un silencio sepulcral por parte de los candidatos de los partidos tradicionales, exceptuando al PIP.

A veces olvidamos que en muchas ocasiones nuestras mujeres adultas mayores han sufrido de este tipo de violencia, pero mantienen silencio porque los tiempos no le permitían hacer otra cosa. Menciono el caso de mi abuela de 72 años, quien cotidianamente y a menudo nos cuenta las pelas que su papá le daba a su mamá diariamente, igualmente las que le daba a ella y a sus hermanos por tratar de levantar su voz y defenderla, y claro el hecho de que nadie decía nada por temor a que el desenlace fuese peor. Ningún niñe debería tener que vivir eso.

Creo que mi abuela nos contaba eso casi como un mantra con el fin de que nosotras, mujeres a las que crió, nunca permitiéramos que ese patrón de maltrato llegara a nuestras vidas, que tuviésemos la posibilidad de identificarlo y manejarlo a tiempo, antes de que una tragedia ocurriera. Pero la realidad es que esto ocurría en los 1950 's cuando abuela era niña, y sigue ocurriendo en el 2020, precisamente por falta de perspectiva de género, por falta de inclusión, de equidad, de respeto.

Muchas de nuestras adultas mayores han vivido esto en carne propia, muchas salieron del ciclo, otras no, muchas superaron el trauma otras no, muchas sobrevivieron, otras no. Prohibido olvidar cómo el individuo en el debate le dijo a la Lcda. Lúgaro “no sabes de lo que estás hablando”, como si la única mujer aspirante a la gobernación en ese debate no supiera lo que el patriarcado, machismo e inequidad significa para nuestras mujeres: trans, queer, negras, adultas mayores, pobres, sobrevivientes de violencia, con diversidad funcional, inmigrantes, u otras.

Nuestros viejos le han dado la confianza a los partidos tradicionales por décadas, recordando con añoranza a sus fundadores, por la nostalgia de lo que fueron tiempos mejores. Sin embargo, hay que reconocer que ya de eso no queda ni el suspiro. No ha rendido fruto esa confianza.

nayda

Lo peor es que de ello abusan con el fin de perpetuarse en el poder con el discurso del voto útil. Algunos adultos mayores dicen que no votarán porque están cansados, porque “siempre es lo mismo”. Muchos otros he escuchado decir que ya no quieren ni a rojos ni a azules, porque se necesita gente nueva para rescatar a Puerto Rico, porque quieren dejar un mejor país para sus hijos, nietos y bisnietos y que estos no se sigan yendo de su lado.

Si algo quedó meridianamente claro anoche es que necesitamos un cambio, porque de lo contrario no nos quedará país que rescatar. Nuestros adultos mayores no aguantan un atropello más. Ellos dedicaron su vida a nosotros, nos criaron, guiaron y protegieron.  Ahora nos toca devolverles con nuestro voto.


Nota del editor: La autora es candidata a legisladora municipal en San Juan por el Movimiento Victoria Ciudadana por el Movimiento Victoria Ciudadana. Es parte del grupo original de columnistas de ¡¿Politiqué?!, la sección de de discusión política en El Calce