La era del ofendido

Si escribes sobre religión o política, se ofenden. Si lo haces sobre deportes, también se ofenden. Por todo se ofenden. Y es que con la llegada de las plataformas sociales y la utilización masiva de estas, parecía ser que las personas están más susceptibles que nunca.

Navegar por las redes sociales y querer compartir tu sentir sobre algún tema, hoy día requiere un acto previo de análisis y reflexión, ya que que ese comentario que pretendes publicar, podría herir u ofender a otros cibernautas.

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De igual forma, ser acusado de ciberacosador o cyberbully y hasta terminar en la cárcel. Como lo es el caso de la tuitera española, Cassandra Vera, que por tuitear chistes sobre el asesinato de un político de España fue condenada a un año de prisión.

¿Qué dices? ¿Cumplir una pena por manifestarte (con humor) sobre un suceso que ocurrió en 1973? Sí, señores, porque estamos viviendo en el tiempo de los changuitos.

Este tipo de estupidez humana, porque así percibo la acción de ofenderse en la web, ha hecho que el derecho a la libertad de expresión pase a un segundo plano. Aún cuando este nos da luz verde para opinar lo que nos salga del forro.

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No obstante, con tanto llorón en el mundo cibernético, tener voz o una postura dentro de cualquier tema, se ha convertido en un verdadero desafío.

No señales la corrupción en las iglesias y el gobierno, porque te reportan. No menciones nada en contra de sus dioses, porque arderás en el infierno (u otro hoyo de esos). No les critiques sus partidos políticos, porque te mandan a investigar como a Jay Fonseca e Ivette Sosa. No hagas nada, porque vivimos en la era del ofendido.