Keleher quiere $1.2 billones más en presupuesto para Educación

Así lo hizo saber en declaraciones escritas.

La secretaria del Departamento de Educación (DE), Julia Keleher informó el miércoles que propuso un aumento de 1.2 billones de dólares en fondos estatales en el presupuesto de la agencia para el próximo año fiscal 2019-2020, para la compra de materiales, libros, así como para matenimiento y otras necesidades básicas.

“Básicamente los problemas con el presupuesto incluyen una asignación deficiente con respecto a las necesidades básicas, que no está basado en metas estratégicas ni estándares operacionales y que el método en el que se desglosa no permite visibilidad sobre las asignaciones ni el uso de los fondos”, dijo Keleher en declaraciones escritas.

La secretaria propuso que a la hora de diseñar el presupuesto es preciso tener en cuenta dos grandes partidas principales. Una sería la partida asignada a cubrir las necesidades básicas.

Explicó que esas necesidades básicas se dividen en servicios directos y el renglón administrativo. Entre ellas se incluirían contar con una facultad completa en cada plantel, tener servicios de enfermería, poder comprar libros actualizados, suplir materiales instruccionales, utilidades, transportación, seguridad, servicios de alimentos, mantenimiento, reclutamiento, infraestructura tecnológica, nómina, contabilidad, etc.

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“La realidad actual es que muchas de esas necesidades básicas se están cubriendo con fondos no recurrentes. Ese ha sido el caso de la compra de libros, de materiales, de pintura para los planteles, de arreglos a la infraestructura, la inversión en tecnología, los servicios de enfermería y psicólogos, así como la inversión en seguridad, entre otros. Estos servicios han requerido una inversión de sobre 500 millones de dólares, casi todos provenientes de ayudas federales con fondos no recurrentes”, alegó.

Señaló que la partida de inversión en iniciativas estratégicas, que sería la segunda gran partida del presupuesto, se refiere a todos los esfuerzos que permiten o viabilizan cambios en cómo opera el sistema para mejorar su rendimiento. Estas iniciativas se dividen a su vez en aquellas de índole educativa y de índole gerencial.

Por otro lado, para presupuestar las iniciativas estratégicas, Keleher propuso que se estimen los costos de la inversión a partir de las necesidades de cada escuela y que se haga un análisis comparado de otras jurisdicciones para que se tomen decisiones a partir de referencias sobre mejores prácticas. La inversión estimada al momento para este renglón de iniciativas estratégicas es de 871 millones de dólares.

“Entendemos que las restricciones fiscales nos obligan a ajustar nuestras expectativas a que no contaremos con un presupuesto ideal. Sin embargo, debemos justificar nuestras necesidades de forma transparente para poder aspirar a llegar a acuerdos por cifras óptimas que permitan la prestación de servicios de mejor calidad a nuestros estudiantes”, dijo la funcionaria.

Keleher señaló que los datos recopilados por la agencia reflejan que el promedio por estudiante de gastos directos en Estados Unidos es de 12,526 dólares mientras el de la isla sería de 5,250 dólares, a pesar de las necesidades de esta población. Por otra parte,  énfasis en que la reconceptualización del presupuesto debe incluir que sea más transparente, por lo que recomendó dar a conocer cuánto se asigna a cada escuela en cada región y promover mecanismos de fiscalización del uso de los fondos así como de rendición de cuentas.

Para cumplir con esto, la recomendación es que se especifique claramente, también para el ciudadano, a qué se asignarían las partidas de fondos en cada región. Por ejemplo, cuánto iría destinado a servicios directos al estudiante y cuánto a asuntos administrativos. Otro aspecto importante de la transparencia es la rendición de cuentas, es decir, poder atar inversión con resultados.