¡Julia, te ponchaste otra vez!

Julia Keleher es malita jugando pelota dura.

Ay, Julia, que talento tienes para embarrarla.

El viernes pasado, la secretaria de Educación fue al programa Jugando Pelota Dura para hablar sobre el cierre de escuelas, a tono con la aprobada reforma educativa. Julia Keleher habló específicamente sobre la escuela especializada en béisbol Manuel Cruz Maceira, en Comerío.
 

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A preguntas del conductor del programa, Keleher indicó que el cierre se debía a las malas condiciones que enfrentaba el plantel escolar, la falta de espacio y lo inadecuado del parque de pelota aledaño a la escuela y el cual, por razones obvias, es de uso vital. Y lo dijo con seguridad, por supuesto, es la más que manda en educación. Ferdinand Pérez, conductor del programa, le preguntó si había visitado la escuela en cuestión. Keleher, haciendo swing como para sacarla del parque, devolvió la pregunta con una igual. Pausado, cual pitcher en control, él le contestó que contrario a ella ese no era su trabajo. Julia, a quien no le gusta lucir mal en sus oportunidades al bate, expresó que la información que le habían provisto era esa y la daba por cierta.

A esas alturas, Julia había caído en el hoyo con dos strikes y cero bolas.

La invitaron públicamente a visitar la escuela el próximo lunes para corroborar la información ofrecida. Declinó aduciendo tener su agenda de trabajo llena. No sorprende la excusa, sabemos que los funcionarios gubernamentales que más salario ganan son los que más ocupados están. O eso dicen.
 

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El reportaje preparado sobre la visita al plantel escolar en Comerío contradice totalmente a Keleher. Incluso se indica que la escuela, que ahora cumple apenas tres años de abierta, recibe los servicios directos del municipio en cuanto a mantenimiento de la planta física, incluido el parque. Algo así intentó decirle Pérez en el programa, quizás alertándola para que no se fuera de pecho hablando sobre la escuela.

Y Julia otra vez se ponchó.

Lo que más me sorprende de este tipo de conducta no es lo mucho si no lo seguidito. Hay una insistencia en comportarse erráticamente frente a temas tan medulares y una insistencia en tratar de soterrar la discusión pública con argumentos que no soportan la mínima verificación. Pero no solo se ve la insistencia sino la complacencia y una permisibilidad de parte de las autoridades en cuyas manos recae finalmente este tipo de cosas. Es inevitable preguntar, ¿qué hay detrás de todo esto? ¿Realmente se trata de torpeza, de descaro o de una crasa ignorancia? ¿Es intencional el comportamiento de oficiales gubernamentales como Keleher? ¿Quién le pone freno a ello? ¿Cómo compagina el cierre de la escuela con las declaraciones del gobernador sobre la importancia del béisbol a propósito de los juegos de grandes ligas a celebrarse aquí durante estos días?
 

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Y pienso —para darme un poco de coherencia sobre esto— que hoy día presenciamos, vivimos y consumimos el fenómeno de la transparencia, pero una de carácter espantoso por la trampa que le es inherente. Me remito a lo que dice Byung-Chul Han, filósofo coreano, a propósito de la denominada violencia de la transparencia: “Obscena es la hipervisibilidad. Las cosas no desaparecen en la oscuridad, sino en la sobrexposición y la hipervisibilidad.”

Al parecer esa hipervisibilidad es la gran apuesta para desaparecer, en nuestras propias narices, un montón de cosas.