John y Lorena Bobbitt: una historia más compleja que una simple castración

Ella se lo picó porque la quería violar.

¿Alguna vez has escuchado la palabra “bobbittized”? Este es un término que se abrió paso en el universo médico hace un tiempo, y hace referencia a cualquier tipo de extirpación de pene. Pero, ¿sabes de dónde viene esta palabra y a qué se relaciona su origen?

Lorena Bobbitt fue la mujer que protagonizó los titulares de las noticias en 1993 luego de cortar el miembro de su esposo.

¡Así como lees! Aunque parezca una historia sacada de una película bastante peculiar, este hecho fue real y muy conocido en la época. Aquellos que somos de la época de Menudo pa’ tras, lo recordamos. Lorena Bobbit cortó el pene de su esposo, John Bobbitt, mientras él dormía plácidamente. ¿Y luego? Ella se alejó lanzando el órgano a un campo.

Luego de llamar a la policía, John Bobbit fue sometido a una cirugía de 9 horas en la que, milagrosamente, lograron  colocar su pene en su lugar.

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Lo que siguió después de este hecho fue un largo juicio en el que se revelaron detalles íntimos de la pareja. Pero, además de ello, se tocaron temas tabú bastante interesantes.

Lorena Bobbitt, ecuatoriana de 25 años cuando se casó con John en el 1989. Era infeliz. No es que estoy justificándola, pero no lo era. Bueno, si fuera feliz, se lo hubiese saboreado dentro de su boca y no picado. Pero pues, seguimos.

Su esposo abusaba de ella, tanto física como emocionalmente. Además, la engañó.

Sin embargo, entre el torrente de acusaciones que desató contra su marido, Lorena dijo que John era macharrán egoísta en la cama y no le importaba su satisfacción sexual. Ella dijo puntualmente: “Él siempre tiene un orgasmo y no espera a que yo lo tenga. Es egoísta”.

Además de ello, la noche del incidente, John la había violado nuevamente. Sí. Siendo su esposo la violó. Por lo que ella decidió que debía tomar cartas en el asunto así que, camino a la cocina, se encontró con un cuchillo bien afilaíto y entendió qué era lo que tenía que hacer.

“Vamos a ver a quién vas a volver a violar, so cabrxn”. No sé si eso fue lo que le pasó por su mente pero algo así imagino que fue.

El equipo de defensa de Lorena pidió apoyo a expertos que testificaron que ella sufría de trastorno de estrés postraumático y depresión como consecuencia de todo el abuso que recibió por años. Además, durante el caso se dieron cuenta que John Bobbitt cambiaba constantemente los eventos que contaba.

¿La sentencia? Lorena fue declarada no culpable, y John fue acusado de abuso doméstico aunque posteriormente fue absuelto.

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Este fue uno de los casos más controversiales de aquellos años. Pero, no sólo dejó una historia llena de malas experiencias. Lorena Bobbitt se convirtió en la modelo a seguir de todas las mujeres abusadas en el mundo.

Muchas mujeres tomaron su ejemplo de valentía para salir de relaciones abusivas. Algunas incluso se inspiraron en el accionar de Lorena e imitaron algunas otras castraciones hogareñas.

Y eso no fue todo. Además de la imagen de mujer luchadora y valerosa que ganó, Lorena también inició, indirectamente, discusiones en cada rincón del mundo sobre la sexualidad. La prensa también debatió acaloradamente lo sucedido con la familia Bobbit, haciendo que llegase incluso a más lugares del mundo.

Como resultado, toda esta historia se convirtió en un tema más complejo que la castración. Lo que llevó a Lorena a tomar la determinación de cortar el pene de su marido estaba ligado a muchos problemas de abuso, violencia y sexualidad a la que la mayoría de las mujeres del planeta se estaban enfrentando.

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Lorena fue sentenciada a 45 días de reclusión en un hospital psiquiátrico, pero luego recibió un certificado de buena salud. A partir de allí, caminó libre como una mujer que había descubierto su propio camino y se había liberado de las ataduras que la convertían en una de tantas víctimas que existen.

Tomó su nombre de soltera, consiguió un trabajo, se casó con otro hombre y tuvo una hija. También contó, algunos años más tarde, que John seguía enviándole flores en San Valentín, por lo que estaba segura de que él seguía sintiendo cosas por ella. Sin embargo, ya no estaba interesada en él. Amaba su libertad, y quizás (ojalá) estaba con un hombre que sí la respetaba, valoraba y la hacía venir primero, ¿verdad?

Lorena Bobbitt no sólo fue una mujer que mutiló el miembro de su marido, sino que fue aquella que levantó la voz contra el abuso y la insatisfacción sexual. Su pensamiento inspiró a muchas de quienes luchan a diario por disfrutar de su cuerpo y el placer a su gusto.

¿Qué harías tú en su posición? ¡Cuéntanos tu opinión al respecto! Si me preguntas a mí, a un violador hay que contárselo. Claro que sí.


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