Hillary intenta atraer votantes prometiendo oportunidades para los pobres

La aspirante demócrata a la presidencia Hillary Clinton se comprometió hoy con los neoyorquinos de escasos recursos a luchar por dos problemas claves que enfrentan día a día, el de viviendas accesibles y mejorar la infraestructura de transporte público en sus vecindarios.

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A solo cinco días de las primarias, Clinton publicó hoy una columna en El Diario/la Prensa, el periódico latino más antiguo de la nación, en la que reconoce que "el panorama no está muy soleado" para muchos neoyorquinos que "se sienten atrapados en barrio estancados" por la falta de oportunidades.

La aspirante demócrata y que lidera la preferencia de los votantes para ganar la contienda del martes, les presenta en su columna "Tenemos que invertir en Nueva York" su propuesta para los temas neurálgicos de vivienda y transporte con los que se compromete de llegar a la presidencia.

"Nueva York siempre ha sido uno de los mejores lugares del mundo para vivir. La ciudad posee una gran tradición de asegurarse que personas de todos los orígenes puedan vivir aquí", señala la exsecretaria de Estado quien menciona al exalcalde de la ciudad Fiorello La Guardia en que los neoyorquinos merecen "un poco de sol en cada ventana".

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Acto seguido menciona que en este momento no enfrentan el mejor panorama al destacar la lucha de los menos aventajados por el continuo aumento en el alquiler y la gentrificación que les ha forzado a dejar las comunidades en que han vivido por años y con ello, alejarse de sus trabajos, de buenas escuelas y buenas opciones de transporte.

La exsenadora de Nueva York reconoce que los latinos en particular tienen más del doble de probabilidades que los hogares de blancos de enfrentarse a esta carga financiera de altos costos de vivienda.

Igualmente reconoce que el problema de la vivienda en ésta y otras ciudades similares, "es aún peor" y destaca que en la Gran Manzana las rentas aumentaron casi un 40 % en las últimas dos décadas y que en comunidades específicas como Harlem, en Manhattan, y Park Slope en Brooklyn, los residentes se han visto expulsados por desarrolladores de edificios de lujo.