Guaidó dice que no se rinde tras frustrado intento violento de golpe de estado

Sigue en las mismas.

Tras el fallido levantamiento militar de la semana pasada, el líder opositor venezolano Juan Guaidó busca impulsar su movimiento para derrocar a Nicolás Maduro prometiendo permanecer en las calles ante una represión cada vez más profunda y alentarse con el reciente apoyo de China para lograr mediación internacional centrada en la celebración de elecciones anticipadas.

En una entrevista con The Associated Press el viernes, Guaidó también repitió su disposición a considerar la posibilidad de invitar a las tropas extranjeras para obligar a Maduro a abandonar el poder haciendo eco de la línea de Washington de que “todas las opciones” están sobre la mesa para enfrentar la crisis.

“La mejor solución es la que genere el menor costo social”, dijo, y le echó la culpa a Maduro por bloquear una solución negociada que ahogaría las conversaciones persistentes de una invasión extranjera. "El que le pone costo es Maduro”.

El presidente de la Asamblea Nacional de 35 años de edad, que es reconocido como líder legítimo de Venezuela por Estados Unidos y otros 50 países, se presentó a la entrevista en la sede de su partido horas después de que el vicepresidente del Congreso fuera encarcelado y otros tres legisladores se refugiaran en embajadas. Todos se enfrentan al arresto por unirse a Guaidó y a un pequeño grupo de las fuerzas de seguridad en una rebelión militar que fue lo más cerca que estuvo la oposición en años de derrocar a Maduro, pero finalmente no logró ganar el apoyo del máximo mando de las fuerzas armadas.

“Lo que mantiene hoy todavía a Maduro en el poder es lo que ha visibilizado más abiertamente en las últimas horas, es el terror”, dijo Guaidó.

Agregó que está muy agradecido por el apoyo de Estados Unidos, que ha impuesto severas sanciones financieras a Venezuela y enviado cargas de ayuda humanitaria al líder opositor para su entrega.

Sin embargo, a medida que se ha extendido el callejón sin salida con Maduro, algunas grietas han comenzado a aparecer entre Estados Unidos y la oposición.

La semana pasada, Donald Trump dijo que el presidente ruso, Vladimir Putin, no estaba “involucrado” en Venezuela y quería cosas positivas para el país, contradiciendo directamente el comentario de su equipo de seguridad nacional de que Rusia está apoyando al socialista con apoyo militar y financiero.

Guaidó negó que hubiera algún cortocircuito y dijo que veía los comentarios de Trump “como una manera diferente de llegar a Rusia”.

Mientras tanto, dijo que se sintió alentado por los recientes comentarios del gobierno de China de que intensificará su trabajo con la Unión Europea y la comunidad internacional en apoyo del diálogo político. Provenientes del mayor acreedor de Venezuela y de un aliado de Maduro, los comentarios fueron vistos como una especie de respaldo para el Grupo de Contacto Internacional, una iniciativa liderada por la UE que busca promover elecciones anticipadas, algo que Maduro ha rechazado con firmeza.