Golpe psicológico: Policías mencionan secuelas por el ataque al Capitolio del 6 de enero

Cuatro agentes que estuvieron presentes en los ataques violentos al Capitolio mencionaron que las secuelas siguen presentes.

A casi siete meses de la violenta irrupción al Capitolio por parte de los seguidores del expresidente Donald Trump, las consecuencias físicas y psicológicas en algunos policías siguen vigentes.

Durante una audiencia ante el comité selecto de la Cámara de Representantes que investiga los acontecimientos, que tuvieron víctimas fatales, cuatro agentes que defendieron una de las sedes de la democracia de Estados Unidos sostuvieron que aún continúan lidiando con el trauma del ataque.

Agentes declaran secuelas por ataque al Capitolio del 6 de enero

Los uniformados que dieron su testimonio son Daniel Hodges y Michael Fanone, de la Policía de la ciudad de Washington; el agente de la Policía del Capitolio, Harry Dunn, y el sargento Aquilino Gonell.

Entre los relatos de los guardianes del orden destaca que fueron golpeados con un asta bandera, recibieron insultos racistas, fueron aplastados contra una puerta, además de que fueron electrocutados por los fanáticos de Trump.

También dejaron claro que muchos policías siguen lidiando con las secuelas emocionales y físicas del 6 de enero, a pesar de que ya pasó más de medio año del incidente.

"Aún no ha terminado para mí"

"Más de seis meses después, el 6 de enero todavía no ha terminado para mí", dijo Dunn, un agente negro que soportó los ataques racistas de los asaltantes durante la irrupción al Capitolio. "Sé que muchos otros agentes siguen sufriendo, tanto física como emocionalmente".

El uniformado mencionó que ha buscado ayuda psicológica para sumar el trauma emocional de la violencia de ese día, algo que recomendó hacer a sus colegas que crean que lo necesitan.

"Lo que todos pasamos ese día fue traumático, y si están sufriendo, por favor, aprovechen los servicios de asesoría que están a nuestra disposición”, dijo.

Mientras tanto, Gonell se mostró muy afectado durante su declaración. Recordó que en la madrugada del 7 de enero no pudo abrazar a su mujer por la culpa de lo químicos que tenía en el uniforme; después regresó esa misma mañana y no paró durante 15 días para defender el Capitolio.

"No pedimos medallas, ni reconocimiento; simplemente queremos justicia y rendición de cuentas", dijo Gonell. "Para la mayoría de la gente, el 6 de enero ocurrió durante unas horas. Pero para los que estuvimos en el grueso del asunto, no ha terminado. Ese día sigue siendo un trauma constante para nosotros, literalmente, todos los días".

Graves heridas físicas y psicológicas

Fanone, quien en su cámara corporal muestra cómo lo arrastran y electrocutan los seguidores de Trump, sostuvo que se ha quedado con un grave trauma psicológico y ansiedad emocional. “Un médico me dijo que había sufrido un ataque al corazón, después me diagnosticaron conmoción cerebral, traumatismo craneoencefálico y un trastorno de estrés postraumático", dijo.

Para los cuatro oficiales es una falta de respeto que el propio Trump y algunos republicanos han restado importancia a los violentos hechos. El expresidente ha dicho que sus seguidores irrumpieron al Capitolio como una “multitud amorosa”.

"Es indignante. Es una excusa patética para su comportamiento por algo que él mismo ayudó a crear. Todavía me estoy recuperando de los abrazos y besos de ese día", respondió Fanone.

Así, a más de medio año del increíble ataque al Capitolio, las consecuencias siguen muy vigentes en algunos agentes.