Estados Unidos busca reconstruir su mercado de whiskey en Europa

Sucio difícil

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Los productores de whiskey estadounidenses brindaron para celebrar el acuerdo transatlántico que pone fin a los aranceles de represalia que desplomaron sus ventas en Europa.

Ahora tienen el reto de reconstruir las marcas que se vieron afectadas en esos mercados ultracompetitivos durante la larga disputa comercial.

Los productores de bourbon, whiskey de Tennessee y whiskey de centeno no sólo tienen que reforzar sus redes de distribución en algunos de los mayores mercados del sector en el extranjero, también deben superar los problemas en la cadena de suministro mundial derivados de la pandemia del COVID-19.

Pero los productores de whiskey sonaban optimistas el lunes sobre las estrategias de crecimiento para los mercados europeos después de que Estados Unidos y la Unión Europea anunciaran un acuerdo el fin de semana para resolver su disputa diplomática sobre los aranceles al acero y al aluminio impuestos en la era Trump.

El whiskey estadounidense se convirtió en un daño colateral cuando la Unión Europea aplicó un arancel a estas bebidas a mediados de 2018 como represalia.

“Este es un alivio increíble: nada más que felicidad y júbilo”, dijo Amir Peay, propietario de la destilería James E. Pepper, con sede en Lexington, Kentucky. “Hay algunos obstáculos y problemas con los que tendremos que lidiar, como todo el mundo. Pero así son los negocios”.

Las exportaciones de whiskey estadounidense a la Unión Europea se desplomaron un 37%, de 702 millones de dólares a 440 millones de dólares, de 2018 a 2020, según el Consejo de Licores Destilados de Estados Unidos.

Para los productores de bourbon de Kentucky, las ventas a la Unión Europea se redujeron casi un 50% sólo en 2020, según la Asociación de Destiladores de Kentucky.

La Unión Europea representó el 56% de todas las exportaciones de whiskey de Kentucky en 2017 —un año antes de que llegaran los aranceles_, pero su participación se redujo cerca del 40% en 2020.

La secretaria de Comercio de Estados Unidos, Gina Raimondo, manifestó que “este acuerdo es bueno para los trabajadores de Kentucky y la emblemática industria del bourbon de Kentucky”.

Con la caída de la barrera comercial, la destilería Catoctin Creek de Virginia quiere empezar a reenviar su whiskey de centeno a los mercados de la UE, según Scott Harris, cofundador y director general de la destilería.

“Ahora tenemos la oportunidad de ir a Europa y competir de forma justa y llevar nuestros productos a precios competitivos”, dijo. “Esto es lo que hemos estado esperando todo el tiempo”.

Pero podría llevar unos años recuperar el negocio europeo perdido, acotó Harris.

Los destiladores tendrán que decidir qué cantidad de sus suministros de whiskey enviarán a Europa. No pueden simplemente aumentar la producción para conseguir un aumento inmediato de las existencias. La mayoría de los bourbons suelen añejarse entre cuatro y ocho años antes de llegar al mercado, y adquieren su sabor y color dorado durante el añejamiento.

Esa paciencia será necesaria para que los destiladores estadounidenses vuelvan a ganar espacio en las estanterías de la UE, dijo Peay. La marca de su destilería de Kentucky es James E. Pepper 1776.

“No es fácil reparar el daño que se ha hecho”, señaló, y añadió que la recuperación se complicará aún más por los problemas en la cadena de suministro provocados por la pandemia. Además, el Reino Unido sigue imponiendo aranceles al whiskey estadounidense debido a otro conflicto comercial.

No obstante, predijo que en los próximos años se producirá una recuperación de las bebidas alcohólicas estadounidenses en Europa. “Vamos a empezar a ver cómo el whiskey estadounidense vuelve a tener un gran impulso en Europa”.