Crónica: campo de batallas y monstruos en el Viejo San Juan

Las jornadas nocturnas de manifestaciones en el casco antiguo de la ciudad para exigir la renuncia de Rosselló han transformado la vida diaria de todos. Cada mañana muta el paisaje

A las 10:00 de la mañana del martes, asomarse a la calle Fortaleza todavía provocaba un cosquilleo incómodo en la punta de la nariz. Todavía a esa hora se percibía olor a gases y a humo, aunque las detonaciones acabaron cerca de las 2:00 a. m. Sin importar el escarceo intenso, a eso de las 3:00 a. m. grupos de ciudadanos seguían en las calles con banderas como capa.

En las aceras quedaron pedazos de vidrio y las paredes amanecieron, una vez más, repletas de grafitis: “Lxs muertxs te jalan las patas”, dice en los Pisos de Don Manuel, en la calle Luna;  “Ricky dictador” y “El Estado nos asfixia” dice en la tienda Coach; “Púdrete en un vagón”, “Ricky asesino”, “Ricky renuncia”, “Aquí mandan las putas”, siguen.

O las obras de limpieza ya no son tan inmediatas como los primeros días con brigadas municipales y ciudadanas, o cada vez escalan las manifestaciones y el aguante. En los cafetines y en las aceras piensan que es la segunda.

“Aquí va a correr sangre”, advirtió una doña con café en mano. Hablaba con una joven. Le agradeció por llegar temprano a protestar, y sugirió que la violencia acabará cuando Ricardo Rosselló Nevares renuncie a la gobernación.

Cada mañana, en la Galería Botello en la calle del Cristo —rebautizada por los manifestantes como calle del Corrupto— sale alguien a pintar las paredes.

De los 14 días de protesta, han tenido que cubrir grafitis en dos ocasiones, pero pintan a diario para tapar la suciedad y las marcas de zapatos.

En las noches, no les queda otra que cubrir con toallas las grietas bajo las puertas para impedir la entrada de los gases.

“Esperemos que los resultados sean favorables para que Puerto Rico y que este señor (Rosselló Nevares) escuche más al pueblo, para normalizar las cosas”, dijo a Metro el propietario de la galería, Juan Botello.

Sobre los manifestantes, aseguró que “lo están haciendo por una buena causa, sin herir a nadie. Lo están haciendo de una manera muy respetuosa”. Pero a Botello le preocupa que los turistas “se asusten”.

Los Monstruos

¿Cómo se le explica a un niño de tres años lo que pasa afuera? Los golpes a ciudadanos, los peñones volando, los carros en fuego, los gases, los gritos.

“¿Cómo uno le explica?” Alexandra Aranguren, residente y dueña de café Flor de Trigo, en la calle del Cristo, se hizo la pregunta por primera vez cuando su hijo de tres años cuestionó si la gente corría porque afuera había monstruos.

“Él vive rodeado de policías y no quiero crearle un trauma”, aseguró.

Aranguren está convencida de que los daños que ocurran en sus comercios y residencias son el resultado de la insistencia de Rosselló Nevares.

“Ya es hora de que te humilles como has humillado al pueblo”, dijo al primer mandatario.