Condenan a padre que mató a golpes a su hija, la escondió y luego simuló desaparición

Los hechos ocurrieron en Portugal. La niña ya había intentado huir en busca de su madre biológica. Pero había sido devuelta por la policía.

El 10 de mayo de 2020 el cuerpo de Valentina Fonseca (9) fue hallado en un bosque de la localidad de Peniche (Portugal) Vivía con su madre biológica. Ella vivía con su madre biológica y sólo por algunos días se quedó con su padre debido al confinamiento de la pandemia. El 7 de mayo Sandro Bernardo, su progenitor, dijo que ella había desaparecido.

Ahora la historia tuvo un vuelco. Según detalla Noticias Caracol, este miércoles 21 el Tribunal de Leiria declaró culpables por la muerte de la niña al padre y a la madrastra. Les dio, respectivamente, penas de 25 años y 18 años y 9 meses de cárcel. Ellos impulsaban la tesis de la desaparición, pero esa tesis nunca fue. Lo que pasó fue otra cosa.

Luego de denunciar la desaparición de la niña, Bernardo confesó y llevó a la policía al lugar exacto donde dejó el cuerpo de Valentina, a cinco kilómetros de su casa. Con esto, tanto él como su pareja quedaron en prisión preventiva hasta conocerse la sentencia.

Según la policía la niña murió en el casa de su papá el día 7, el mismo que denunció su desaparición. Según la justicia portuguesa, se debió a las "brutales agresiones" que recibió Valentina por parte de su padre.

Testimonio clave

En el momento de la desaparición, en el lugar había otros tres niños: de 4 años y un bebé de meses, hijos en común de la pareja, y un niño de 12 años, hijo de la madrastra de Valentina. El testimonio de este último permitió que la policía pusiera los ojos en la pareja.

Dos años antes de su muerte, Valentina había huido de la casa de su padre y cuando fue encontrada declaró que echaba de menos a su madre y que iba a buscarla. Ahí se investigó su caso, pero al no encontrarse señales de violencia, la causa fue archivada.

Sin embargo, la violencia doméstica fue la causa de muerte. Su padre y su madrastra recibieron condenas por "homicidio cualificado, profanación del cadáver, abuso y simulación de señales de peligro". Si bien el padre fue el autor material, la madrastra fue condenada por no impedir ni socorrer a la menor, además de ayudar a esconder su cuerpo.