Comunidades evitan su desplazamiento a través de la participación

Como todos los viernes, escribe hoy en ¡¿Politiqué?! la candidata del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) a la asamblea municipal de San Juan, Nayda Bobonis Cabrera.

Ayer se celebró el aniversario número 16 de la Ley 489, la cual crea la Corporación del Proyecto Enlace y el Fideicomiso de la Tierra, entidades trabajan para implementar el Plan de Desarrollo Integral del Distrito del Caño Martín Peña. Ésta fue el logro de más de 700 asambleas en el que los residentes del área diseñaron como imaginaban su comunidad en el futuro.

Así también, gracias a la autogestión legislativa se desarrolló y aprobó la Ley de Comunidades Especiales, que protege a cientos de comunidades alrededor de la Isla procurando consultas a sus residentes ante cada aspecto pertinente a sus espacios.

Ambas piezas legislativas responden a un proceso de participación ciudadana, pero también aseguran dicha participación como herramienta para la acción efectiva.

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Y es que no me canso de decirlo: la participación ciudadana es la clave del éxito. Se puede definir como la intervención activa de las personas en el proceso decisional sobre asuntos que les competen y repercuten en sus vidas. Es una intervención del colectivo ejerciendo su poder en relación a un fin y objetivo.

Debemos reformar el servicio público para que integre prácticas de realizar consultas y escuchar lo que la gente tiene que decir sobre los asuntos que le competen, los problemas que les aquejan y lo que necesitan para mejorar su calidad de vida.

No hay que reinventar la rueda. Las soluciones en la gran mayoría de los casos han sido identificadas por los propios residentes. ¿Quiénes mejor que ellos para saber lo que se necesitan?

Uno de los mayores obstáculos para la participación, y mayores causantes de frustración e indignación a los ciudadanos que lideran esfuerzos comunitarios, es la ineficiencia, que se percibe como atropellos por parte del estado. Mas solo bastaría con dar la información completa, anunciar adecuadamente, facilitar los procesos, tener respuestas claras y rápidas, entre otras medidas que se pueden tomar para hacer los procesos de participación más manejables, digeribles y efectivos.

A modo de ejemplo menciono una vista pública de seguimiento referente a la comunidad de Cantera, donde se habló nuevamente sobre el problema que tienen con el acceso a electricidad de manera adecuada. La comunidad lleva luchando y trabajando con el asunto hace siete años, mientras los residentes pierden el servicio contantemente, incluso varias veces en semana, sin que esté sucediendo ninguna emergencia.

No hay razón para que un proceso que procura asegurar un servicio esencial para la gente dure tanto tiempo, cuando la misma comunidad se ha encargado de parte de ello a través de su colaboración con la Compañía para el Desarrollo de la Península de Cantera. Debería por el contrario ser más ágil.

Manteniendo esto en mente, ante la ineficiencia, la participación ciudadana, más allá de ser la clave del éxito, es la clave para la permanencia de nuestras comunidades, evitar su desplazamiento y el rompimiento del tejido social. En el caso del Caño, el proceso de participación y movilización respondió al desplazamiento de una comunidad cercana: la desaparecida Tokio. Los líderes decidieron que lucharían por su permanencia, y gracias a ellos tenemos una comunidad viva hoy. Siempre recalco que esta suerte no la han tenido todas la comunidades y ante ello la Ley de Comunidades Especiales brinda esa protección.

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Pero lamentablemente esto no es suficiente y desde el cuatrienio pasado, con mucho trabajo, se ha tratado de impulsar una enmienda a la Ley de Expropiación Forzosa, Proyecto del Senado 1049, el cual busca proteger a nuestras comunidades de expropiaciones arbitrarias y abusivas, asegurando, entre otras cosas, un proceso de consulta comunitaria. El mismo es un proyecto de ley autogestionado por líderes comunitarios, mas al igual que el cuatrienio pasado cuando se presentó por primera vez, se quedó varado en la oficina de Reglas y Calendarios a pesar de que haber sido presentada por un senador de mayoría, apoyada por el resto de los partidos y el candidato independiente. Este proyecto cobra mayor importancia ante un nuevo riesgo de desplazamiento de nuestras comunidades en consideración a la implementación de los fondos de recuperación post desastres. No podemos bajar la guardia.

Si algo estoy segura es de que el País esta cansado. Muchos pensábamos que la participación ciudadana se da solo en las elecciones, pero hemos aprendido en el camino a ampliar nuestra interacción política. Incluso se dio un proceso de participación ciudadana muy efectivo cuando sacamos a un exgobernante inescrupuloso, líder de una administración que lleva en sus costado la muerte de miles tras su ineptitud posterior al huracán María. El Pueblo exige un cambio radical para que esto no se repita.

El Caño, al igual que otras comunidades de San Juan han abierto el camino para que se formalicen los procesos de participación ciudadana. Solo falta voluntad para que los procesos sean ágiles. Ejerzamos nuestra participación ciudadana nuevamente el 3 de noviembre, por la permanencia de nuestras comunidades, por una mejor calidad de vida y por el bienestar del colectivo.


Nota del editor: La autora es candidata a legisladora municipal en San Juan por el Movimiento Victoria Ciudadana por el Movimiento Victoria Ciudadana. Es parte del grupo original de columnistas de ¡¿Politiqué?!, la sección de de discusión política en El Calce